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Economía

Por la guerra entre Estados Unidos e Irán, el FMI anticipa hasta U$S 50.000 millones en asistencia

Así lo advirtió Kristalina Georgieva, titular del FMI en la previa a las reuniones de primavera entre el organismo que preside y el Banco Mundial.

La guerra en Medio Oriente empezó a virar de shock geopolítico a problema económico global concreto. El mensaje del Fondo Monetario Internacional (FMI) fue directo: se viene una ola de pedidos de ayuda financiera que podría alcanzar los U$S 50.000 millones en el corto plazo.

La advertencia la hizo la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, quien puso números a un escenario que hasta ahora se movía en el terreno de la incertidumbre.

Se trata de un shock que ya pega en la economía real. El conflicto -iniciado a fines de febrero- impactó de lleno en el corazón del sistema energético global. La caída del suministro es significativa: cerca de un 13% menos de petróleo y un 20% menos de gas natural licuado, lo que disparó los precios y tensionó las cadenas de suministro.

El efecto no es abstracto, se traduce en aumento de costos energéticos, interrupciones logísticas, presión inflacionaria y caída de la actividad en sectores clave. El resultado es un freno al crecimiento global que el propio FMI ya da por hecho.

El FMI advierte: más deuda y más pedidos de rescate

En ese contexto, el Fondo espera que los países -sobre todo los importadores de energía- salgan a buscar asistencia. La demanda de financiamiento podría ubicarse entre U$S 20.000 y U$S 50.000 millones en el corto plazo. El número no es menor: se suma a compromisos ya existentes por unos U$S 245.000 millones y refleja el riesgo de una nueva ola de crisis en economías vulnerables.

Los más expuestos son los países de ingresos bajos o medios, con poca espalda fiscal y alta dependencia energética. En muchos casos, el shock llega cuando todavía no terminaron de recuperarse de crisis previas.

Georgieva detalló que la institución prevé una demanda adicional de ayuda por parte de los países miembros "situada en algún punto entre 20.000 y 50.000 millones de dólares, en el extremo inferior si el alto el fuego se mantiene".

"Habría sido peor sin políticas sólidas por parte de la mayoría de las economías emergentes (...) y contamos con los recursos necesarios para hacer frente a este choque", aseguró la búlgara.

Crecimiento en revisión (y sin rebote claro)

El golpe también obligará a revisar las previsiones globales. El FMI ya anticipó que incluso en el mejor escenario habrá un recorte en el crecimiento. Antes del conflicto, el organismo proyectaba una expansión de alrededor del 3,3% para 2026. Ese número ahora quedará por debajo, con riesgos de deterioro adicional si la guerra se prolonga.

El diagnóstico es claro: no habrá un “rebote limpio” producto de daños en infraestructura, pérdida de confianza, cambios en flujos comerciales y secuelas duraderas en mercados energéticos Todo apunta a un escenario de crecimiento más bajo por más tiempo.

Inflación, el otro frente crítico

La suba de la energía ya empezó a trasladarse a precios. Para el FMI, el riesgo no es solo la inflación en sí, sino cómo reaccionan los bancos centrales. Georgieva advirtió que una suba apresurada de tasas para frenar la inflación podría terminar agravando el problema, enfriando aún más la economía global.

"Los bancos centrales deben estar preparados para endurecer sus políticas monetarias, y es fundamental reconocerlo. No pueden permitirse que la inflación se descontrole. Deben mantenerse alerta y centrarse en las condiciones globales, porque un endurecimiento prematuro e innecesario arroja un jarro de agua fría sobre el crecimiento", expresó Georgieva.

Un impacto desigual (y más duro para los débiles)

El shock no afecta a todos por igual. El propio FMI habla de un impacto “asimétrico” que perjudica más a importadores de energía, golpea con fuerza a países con bajo margen fiscal y aumenta el riesgo de inseguridad alimentaria (hasta 45 millones de personas más).

Incluso si hay paz, el daño ya está hecho. Las cicatrices económicas -advirtió el organismo- pueden durar años. El trasfondo es más profundo: la guerra no solo genera una crisis puntual, sino que expone la fragilidad del sistema global.

Menos energía, más inflación, más deuda y menor crecimiento configuran un combo incómodo para los gobiernos. Y en ese escenario, el FMI vuelve a posicionarse como prestamista de última instancia.

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Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.