Temas del día

Economía

Reforma tributaria: quién queda al descubierto

No es solo una reforma fiscal. Es la decisión de abrir el placard impositivo y ver, sin lentes ni parches, quiénes fueron protegidos por décadas de excepciones.

Nicolás Bottini

Hay reformas que prometen futuro. Hay otras reformas que obligan a mirar el pasado. Sin miopía.

En estas semanas el Gobierno avanza con tres movimientos que ordenan el tablero hacia adelante. La reforma laboral redefine cómo se contrata y se despide; la baja de la edad de imputabilidad intenta disciplinar la frontera entre juventud y delito; el acuerdo Mercosur/UE busca un nuevo impulso comercial para reposicionar a la Argentina en el mapa global. Presente y futuro. Reglas nuevas para lo que viene.

Pero ahora asoma algo distinto. Más silencioso. Más incómodo: la reforma tributaria. Si las otras leyes son arquitectura, esta es arqueología.

Durante décadas, el sistema impositivo argentino no se diseñó, se corrigió. Se le agregó un parche. Después otro. Una excepción para este sector. Un beneficio para aquel. Una alícuota diferencial aquí. Un régimen especial allá. Crisis tras crisis, gobierno tras gobierno, el resultado no fue un esquema sino más bien una acumulación: como ponerse anteojos arriba de anteojos arriba de anteojos.

La metáfora no es técnica. La metáfora es cultural. Imaginemos que durante años, cada vez que veíamos algo mal fuimos agregando una lente más para compensar la graduación ante los objetos distorsionados. En lugar de recalibrar desde cero, fuimos superponiendo lentes. Al principio ayudaba. Después deformaba. Hoy, después de implementar muchísimas correcciones caminamos con una especie de telescopio tributario que agranda algunas cosas y achica otras; con el que no se puede mirar todo a la vez ni hacer foco en algo sin hacer un desparramo. Sectores que parecen competitivos pero tal vez solo estaban ampliados por el cristal correcto. Otros que lucen inviables pero quizá cargaban el peso de todos los otros aumentos.

Qué discute la reforma tributaria

La reforma tributaria no va a discutir si los impuestos son altos. Eso lo sabe cualquiera que haya pagado una factura o liquidado un sueldo. Lo que va a hacer es algo más disruptivo. La reforma va a revelar esta mala praxis. Y revelar lo que estaba oculto siempre incomoda.

Es probable, ahora, que cada exención aparezca con nombre y apellido. Cada régimen promocional tiene una historia, un lente, un enfoque, una graduación. Cada "diferencial" de este sistema de correcciones superpuestas es el resultado de una negociación política pretérita. El sistema impositivo es, en realidad, un archivo emocional de la Argentina. Es la memoria de nuestras crisis, nuestros lobbies, nuestras urgencias, nuestras concesiones. Por eso aunque la quieren todos, la temen muchos más.

La quieren porque el diagnóstico es unánime. Si. Es inviable sostener una estructura tan compleja, tan opaca y tan desigual. Simplificar suena moderno, racional, casi higiénico. Hasta se podría decir que catártico.

Pero defenderla públicamente es otra cosa. Porque el principio de revelación implica que al limpiar capas van a aparecer asimetrías que hasta ahora estaban disimuladas. Durante años nos contamos que éramos un país con determinados sectores estratégicos, con ciertas ventajas comparativas. ¿Y si algunas de esas ventajas eran ópticas? ¿Qué pasa si al sacarle los lentes descubrimos que la miopía era más profunda de lo que pensábamos? Ya no es solo una discusión fiscal. Es una discusión sobre identidad productiva. Y la verdad oculta, si bien nos hace libres, duele casi sin excepción.

Hay algo existencial en esto. Argentina es una sociedad que ha construido consensos a partir del parche. Cuando algo no funciona, no se rediseña, se compensa. Cuando un sector pierde competitividad, se lo subsidia. Cuando una actividad no despega, se le crea un régimen especial. La excepción fue nuestra forma de gobernar. La excepción permanente.

Una reforma tributaria integral, en cambio, obliga a elegir. Y elegir es dejar cosas afuera. En términos políticos, es más sencillo debatir la seguridad o el trabajo. Allí el conflicto es visible, narrable. En materia impositiva, el conflicto es más silencioso pero más profundo. Se trata de redistribuir cargas y beneficios que llevan décadas naturalizados.

Por eso es probable que muchos actores acompañen en abstracto y duden en concreto. Que aplaudan la idea general pero resistan el artículo específico. Porque cada inciso puede ser la puerta del placard que se abre. Y los placares argentinos están llenos. No necesariamente de corrupción espectacular, sino de privilegios normalizados. De acuerdos tácitos. De “siempre fue así”. De “esto no se toca”. Tal vez la verdadera pregunta no sea si la reforma es necesaria. Lo es. La pregunta es si estamos preparados para soportar la verdad que pueda mostrar.

En economía hay una fantasía recurrente, que ordenar las variables trae automáticamente crecimiento. Pero ordenar también puede traer decepción. Puede revelar que el problema no era solo el impuesto sino la productividad, la innovación, la escala, la informalidad estructural.

Es como ir al oculista después de años de parches. Uno espera que cambien los lentes y todo mejore. Pero puede pasar que el médico diga: el problema no es el anteojo, es la vista. Vamos a tener que enfrenarnos a la pregunta incomoda de cuán miopes hemos sido hasta ahora.

Si las reformas laboral, penal y comercial ordenan el movimiento hacia adelante, la tributaria ordena la memoria. Es la ley que no habla del futuro sino de lo que fuimos acumulando para sobrevivir. De cómo llegamos hasta acá. Y ordenar el pasado siempre duele un poco más que ajustar el presente. Porque el presente se discute. El pasado se desnuda.

Nicolás Bottini, Analista político, escribe La rosca y la tuerca: una columna política que no corre detrás de la noticia, sino de su sombra.

Compartir

Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.