"Los bancos tienen capacidad de absorber las pérdidas por las decisiones equivocadas que han tomado, no necesitan asistencia externa", afirmó Werning ante un auditorio de empresarios, políticos y economistas, en la apertura de la primera jornada del evento.
El planteo del vicepresidente del BCRA llega en un momento en que el problema de la mora se instaló con fuerza en la agenda pública. En el Congreso se acumulan distintos proyectos para atender el aumento de los incumplimientos, mientras que algunos bancos públicos ya lanzaron programas propios para asistir a los deudores en dificultades. Sin embargo, desde la autoridad monetaria insisten en la misma idea: se trata de "un problema entre privados" que debe resolverse entre bancos y deudores, sin que el Estado deba salir a asistir al sistema financiero.
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La morosidad de las familias
Según explicó Werning, la clave está en que las entidades acepten que una parte de esos créditos ya no será recuperada en los términos originales. "Los bancos que reconocen que una pérdida es una pérdida, tienen que buscar recuperar lo posible y mirar hacia adelante", sostuvo, y planteó que el tratamiento hacia las familias endeudadas podría acercarse al que ya se aplicó con las empresas: "Hay mucho espacio para mejorar".
Los datos oficiales muestran una imagen mixta. En junio, la irregularidad de la cartera de préstamos al sector privado cortó una racha ascendente que se había mantenido durante 19 meses consecutivos, al retroceder levemente del 7,7% al 7,6% del total. Werning amplió ese diagnóstico y señaló que ese indicador "está en torno al 7,7% y, en los últimos tres meses, ha estado estable en ese nivel". Pese a esa estabilización, el funcionario remarcó que el segmento de las familias sigue siendo el más golpeado, con niveles de irregularidad que trepan al 12,8%, muy por encima del promedio general del sistema.
Para el vicepresidente del BCRA, ese "pico" ya habría quedado atrás, aunque aclaró que la recuperación llevará tiempo: el stock de crédito es mucho mayor que el flujo de nueva mora, por lo que, a medida que el crédito a las familias vuelva a crecer, el ratio de irregularidad debería empezar a diluirse.
Tasas de interés por las nubes
Uno de los ejes centrales de la exposición fue el contraste entre el costo del crédito para las empresas y para los individuos. Werning explicó que, tras las elecciones del año pasado, los bancos bajaron rápidamente las tasas reales a las compañías, en un movimiento que atribuyó a la reducción del riesgo político, las expectativas por las reformas y la compra de reservas. El resultado fue que hoy las firmas acceden a tasas que representan apenas una quinta parte de los niveles del pico de incertidumbre.
Con las familias, en cambio, el ajuste fue mucho más limitado. El costo financiero de los préstamos personales todavía equivale a tres cuartas partes de aquel pico, según precisó el funcionario. Esa diferencia explica buena parte del fenómeno de la mora: "Las tasas de interés son altas. Y esas tasas de interés inducen a la mora, porque son impagables en términos reales", advirtió, en referencia a quienes tomaron crédito esperando una inflación más alta o una devaluación poselectoral que finalmente no se dio con esa magnitud.
Frente a ese diagnóstico, el reclamo hacia los bancos fue directo: acelerar el proceso de refinanciación, pero con condiciones sensiblemente mejores para el deudor. "Estas refinanciaciones tienen que venir con tasas de interés mucho más bajas, para darles oportunidad de pago; tienen que venir con plazos más largos", sostuvo.
Werning también aprovechó su exposición para descartar de plano otras alternativas que circulan en el debate público. Calificó de "populistas" a las propuestas que buscan asistir directamente a los bancos o intervenir en el sistema, por considerar que "atentan" contra el acceso futuro al crédito. En esa línea, fue tajante: "Las intervenciones, como asistir a los bancos, nosotros desde el Banco Central lo vemos con poco interés. Los bancos tienen capacidad de sobra".
Impuestos y préstamos
El funcionario también rechazó la posibilidad de flexibilizar las normas de clasificación de deudores, un pedido que la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (Abappra) había elevado formalmente al BCRA en una carta abierta la semana pasada. A su juicio, ese cambio "rompe el termómetro" del sistema, genera más incertidumbre y tiene un impacto acotado, ya que la cantidad de deudores que dejan de pagar en una entidad pero mantienen al día sus obligaciones en otra es marginal frente al total de la mora. Tampoco encontró margen para bajar los encajes bancarios de manera generalizada ni para reducir las tasas de todo el sistema por decisión regulatoria.
Consultado indirectamente sobre los tiempos de esta recomposición, Werning fue cauto: "La solución es entre privados, entre los bancos y los deudores. El crecimiento muy fuerte de las refinanciaciones está yendo en ese camino. Es un proceso. En algún momento empezaremos a ver caer la mora; el proceso de resolución es a qué costo los bancos refinancian".
Por último, el vicepresidente del BCRA introdujo otro elemento en la ecuación del costo del crédito: la carga tributaria. Según sus cálculos, los impuestos representan un 25% del costo financiero total promedio de un préstamo, con un peso determinante de los tributos provinciales y las tasas municipales. Werning fue crítico con ese esquema y llamó a revisarlo si el objetivo es efectivamente destrabar el nuevo ciclo de crédito: "Si queremos resolver la mora, hay que abaratar el crédito y facilitar el inicio de este nuevo ciclo crediticio".
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Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.
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Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.