Viento en popa: tras 25 años, podría aprobarse el viernes el acuerdo Unión Europea-Mercosur
Con Italia fuera del bloque de países de la Unión Europea reticentes y concesiones clave al sector agrícola europeo, la Comisión Europea quedó en condiciones de avanzar hacia la firma política del tratado.
Este viernes se perfila como una jornada decisiva para el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. Luego de más de dos décadas de negociaciones intermitentes, el tratado comercial birregional atraviesa su momento más cercano a la aprobación política definitiva. La principal novedad es que Italia, uno de los países que había manifestado reparos en las últimas semanas, dejó de bloquear el proceso, despejando el camino para que el texto avance en el Consejo Europeo.
El giro de Italia fue el resultado de una negociación política intensa con la representante de la Comisión Europea, quien se juega su capital político con la aprobación del acuerdo. En los últimos días, Bruselas acercó a Roma un paquete de medidas económicas orientadas a reducir el impacto del acuerdo sobre el sector agrícola,uno de los puntos más sensibles del debate interno europeo. Las concesiones incluyeron compromisos para adelantar fondos comunitarios y reforzar los mecanismos de asistencia a productores, en el marco del próximo presupuesto europeo.
Ursula von der Leyen, presidente de la Comisión Europea
Además, la Comisión aceptó fortalecer las cláusulas de salvaguarda agrícola ya incorporadas al texto consensuado en diciembre de 2024. Estos mecanismos permitirán a los Estados miembros activar defensas comerciales si el ingreso de productos del Mercosur genera distorsiones graves en los mercados locales. La combinación de incentivos fiscales y herramientas de protección sectorial fue clave para que Italia dejara de objetar el acuerdo en la recta final. Sin dudas, una gran victoria para Giorgia Meloni, presidente del Consejo de Ministros italiana.
Quiénes siguen en contra y por qué resisten
Pese al avance, el acuerdo no cuenta con consenso pleno dentro de la Unión Europea. Francia confirmó que mantendrá su voto negativo, al considerar que las concesiones otorgadas no son suficientes para proteger a su sector agropecuario. El gobierno de Emmanuel Macron sigue sosteniendo que el tratado expone a los productores europeos a una competencia desigual y pone en riesgo estándares ambientales y sanitarios.
A esa posición se suman Irlanda, Polonia y Hungría, que también expresaron objeciones, principalmente vinculadas al impacto sobre la ganadería y la agricultura. Irlanda alertó sobre los efectos en su industria cárnica, mientras que los gobiernos de Europa del Este cuestionan la capacidad de controlar el cumplimiento de normas ambientales por parte de los países del Mercosur. Sin embargo, con Italia fuera del bloque opositor, estos países no lograrían conformar una minoría de bloqueo que impida la aprobación.
Presión social y protestas del sector agrícola
En paralelo al debate institucional, la posible aprobación del acuerdo reactivó la protesta de organizaciones rurales en distintos puntos de Europa. En Francia, agricultores volvieron a movilizarse con tractores y cortes de rutas en las inmediaciones de París, en rechazo a lo que consideran una amenaza directa a la producción local. Escenas similares se registraron en Grecia y otras regiones con fuerte peso del sector primario.
Las manifestaciones reflejan el costo político que enfrenta la Comisión Europea en la recta final del proceso. Si bien el acuerdo avanza por decisión de los gobiernos, el malestar social en el mundo rural sigue siendo uno de los principales factores de tensión y explica, en parte, las concesiones adicionales que Bruselas se vio obligada a ofrecer para asegurar los votos necesarios.
El camino institucional hacia la firma
Para que el acuerdo avance formalmente, el Consejo Europeo debe alcanzar una mayoría calificada: al menos 15 de los 27 Estados miembros, que representen como mínimo el 65% de la población total de la Unión. Las señales que llegan desde Bruselas indican que ese umbral estaría al alcance, aun con el voto negativo de Francia y algunos socios menores.
De concretarse ese aval, la firma política del tratado marcará el cierre de una negociación iniciada en el año 2000. Luego comenzará una etapa más larga y compleja: la ratificación parlamentaria en los países europeos y en los Estados del Mercosur. No obstante, el visto bueno del Consejo habilitaría la aplicación provisional de buena parte del acuerdo, permitiendo que los efectos comerciales comiencen a desplegarse antes de su entrada en vigor definitiva.
Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.
Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.
Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.
Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.
Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.