La morosidad de las familias volvió a subir y encendió una nueva alarma en el sistema financiero. Según el último dato del Banco Central, la mora de los hogares llegó a 12,9% en julio, muy por encima del 7,7% de mora general de todo el sistema, con los préstamos personales como el segmento más golpeado (16,7%).
En ese contexto, los principales bancos del país empezaron a mover fichas para ofrecer esquemas de refinanciación a sus clientes en mora. Un relevamiento de IERAL de Fundación Mediterránea, elaborado con base en la información publicada en las páginas web de cada entidad, muestra un mapa heterogéneo: no hay un esquema único ni una tasa de referencia común, sino condiciones que varían fuertemente según el banco, el tipo de deuda y la antigüedad de la mora.
El Banco Nación (BNA) es el que muestra el esquema más segmentado. Ofrece tasa fija en pesos y también la modalidad UVA: cobra 29% de TNA para mora reciente en tarjetas de crédito (hasta 85 días), baja a un rango de 10-15% + UVA para consolidación de deudas, y a 12% + UVA para mora de más de 180 días. Los plazos van de 24 a 60 meses para tarjetas, y hasta 120 meses para consolidaciones en UVA con mora avanzada, el financiamiento más extendido de todo el cuadro.
La oferta de los bancos
El Banco de la Provincia de Buenos Aires (BAPRO) trabaja con tasa fija en pesos, pero con una lógica inversa a la intuición: castiga menos al que menos pagó. La tasa va de 31% para mora avanzada (más de 90 días) hasta 50% para mora temprana, aunque esta última puede bajar a 39-41% si el cliente tiene sueldo o jubilación acreditada en el banco. El plazo máximo llega a 72 meses, con una línea específica de 60 cuotas para tarjetas.
Bancor, el banco de Córdoba, ofrece una tasa fija máxima de 35% TNA, con plazos de entre 24 y 48 meses, un esquema más simple y sin distinción por antigüedad de mora.
Banco Macro aparece como el más competitivo en tasa: 25% fija para mora de más de 90 días, con un plazo máximo de 36 meses, el más corto de los relevados.
Galicia y BBVA no publican una tasa propia, sino que ambos se adhirieron al programa de refinanciación de deudas impulsado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (CABA), con un tope de 35% y plazos de hasta 60 meses en el caso de Galicia, y un mínimo de 24 meses para BBVA.
El ICBC, por su parte, es el único que ofrece exclusivamente la modalidad UVA, con una tasa de UVA + 20% y un plazo máximo de 48 meses.
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Jóvenes morosos
El informe del Banco Central también expone una brecha generacional marcada: el 36,5% de las personas en mora tiene menos de 35 años, seguido por el tramo de 35 a 44 años (25%), mientras que los mayores de 55 concentran el 20%. Los jóvenes son quienes más recurrieron a fintech, tarjetas no bancarias y financiación de comercios para cubrir gastos corrientes, quedando muchas veces fuera de los canales bancarios tradicionales.
Además, el 47% de los morosos concentra apenas el 5% de la deuda total —más de 2,5 millones de personas con una deuda promedio de $300.000—, mientras que el 10% restante acumula más de la mitad del total adeudado, unas 500.000 personas con $18,7 millones de deuda promedio. Esa asimetría explica por qué no hay un esquema uniforme: los créditos bancarios suelen corresponder al segmento de mayor monto y mejor perfil, mientras la mora joven y de bajo monto queda mayormente fuera del radar de estas ofertas.
En ese marco, la Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados prepara el debate de más de 50 proyectos vinculados a personas en mora, con el desafío de unificar criterios para universos de deudores tan distintos.
Tanto la baja de impuestos como la adopción de la modalidad UVA reducen el monto de la cuota y, por lo tanto, facilitan que el nuevo préstamo surgido de la refinanciación sea cumplible por el deudor. Una simulación de IERAL permite dimensionar ese alivio frente al escenario actual, sin eliminación de impuestos y con tasa fija de interés.
El peso de los impuestos en las tasas
Se supone una deuda de $1 millón refinanciada a 36 meses. En el escenario base, el nuevo crédito paga una Tasa Nominal Anual (TNA) fija del 65% y está gravado por todos los impuestos: IVA (21%), Ingresos Brutos (8,5%), Sellos (1,2%) y Tasa Municipal (7%). Bajo esas condiciones, el Costo Financiero Total (CFT) llega a 119%, la cuota arranca en $75.000 y desciende hasta $64.000 al final del crédito.
Si el mismo préstamo se otorgara con exención de todos los impuestos, el CFT baja a 75% y las cuotas caen sustancialmente: la cuota inicial se reduce un 25% respecto al escenario con impuestos, y aunque la brecha se achica con el tiempo, sigue siendo significativa.
Si además de eliminar los impuestos se adopta la actualización por UVA más un interés del 7,5%, el resultado depende de la inflación futura. Tomando como supuesto los pronósticos del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA hasta diciembre de 2028, y una inflación mensual de 0,8% para los meses siguientes, el valor de la cuota baja de forma sustancial: la cuota inicial se reduce un 58% y, hacia el final del crédito, la brecha respecto al escenario base sigue siendo alta, del orden del 24%.