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"Beige flag", "farmear" y "aura": un lingüista explica el código secreto de la Generación Alfa

Un experto de la Academia Argentina de Letras explicó por qué los jóvenes crean su propio vocabulario para diferenciarse.

El lingüista y lexicógrafo Santiago Kalinowski, director del Departamento de Investigación Lingüística y Filológica de la Academia Argentina de Letras, fue entrevistado esta mañana por Luis Majul en Majul 107.9 de El Observador 107.9 para analizar el fenómeno del "diccionario adolescente" que redefine el vocabulario de la Generación Alfa, nacida entre 2010 y 2024.

La conversación surgió a partir de una nota publicada en Clarín por Malena Nazareth Martos, titulada "Un traductor para entender qué quieren decir los chicos hoy", que aborda las nuevas expresiones juveniles como lore, aura, farmear y beige flags, entre otras.

Consultado sobre su trabajo como lexicógrafo, Kalinowski explicó que se trata de una "subrama de la lingüística que se dedica a compilar las palabras, definirlas adecuadamente y producir diccionarios". El especialista trabaja en la Academia Argentina de Letras, institución que publicó en 2019 el Diccionario de la Lengua de la Argentina y actualmente está trabajando en su actualización con "bastantes adiciones".

Un código generacional para diferenciarse

El lingüista contextualizó el fenómeno del vocabulario adolescente dentro de lo que se conoce como "cronolecto", los rasgos de habla propios de determinada edad de la vida. "En la adolescencia tenemos esa necesidad, estamos negociando con nosotros mismos y con nuestro entorno quiénes somos, cómo somos adultos, contra qué nos diferenciamos", explicó Kalinowski.

Según el especialista, la lengua funciona como "una herramienta más" para que los jóvenes se diferencien de las figuras de autoridad —maestros, padres— y encuentren "un código de pertenencia a un grupo de pares". Sin embargo, advirtió que hay que tener cuidado con la idea de que "la lengua de los jóvenes es la lengua del futuro", ya que muchas de estas expresiones desaparecen cuando los adolescentes superan esa etapa de la vida y "ya tenemos nuestra identidad más definida".

"El léxico este casi que su razón de ser es que no lo entendamos ni vos ni yo", confesó Kalinowski al conductor, quien admitió sentir FOMO (del inglés fear of missing out, miedo a quedarse afuera) al leer el listado completo de nuevas expresiones. El lingüista lo tranquilizó: "Objetivo cumplido. Es un objetivo cumplido y no tiene nada de malo".

Entre las expresiones analizadas figuran face card (belleza o atractivo del rostro), farmear (repetir acciones para ganar puntos e ítems), glow up (estar en tu mejor momento) y beige flag, término que llamó particularmente la atención. Se trata de una evolución de las conocidas red flag (algo que debe despertar alerta) y green flag (algo positivo): "Cuando algo no está ni bien ni mal, y es aburrido, le pusieron el color beige, que tiene esa identidad como color aburrido, que ni esto ni aquello", describió Kalinowski, destacando el ingenio de la creación.

La hegemonía del inglés y la historia de las lenguas

El especialista situó la influencia masiva del inglés en el vocabulario juvenil dentro de un proceso histórico más amplio. "Tenemos hace ya varios años, uno podría decir, incluso podría llevarlo hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, una especie de proyección de palabras del inglés a otras lenguas. Antes eran otras lenguas las que cumplían ese rol", explicó.

Kalinowski recordó que el español tiene siete siglos de convivencia con el árabe en la península ibérica, "de donde vienen miles de palabras", y que "a medida que la historia va cambiando, las hegemonías van cambiando". Hoy, el inglés domina "por cuestiones o bien de importancia comunicativa o de desarrollos tecnológicos", aunque aclaró que "en la historia ese rol lo han tenido distintas lenguas".

Uno de los puntos más enfáticos del lingüista fue su advertencia contra el prejuicio generacional. "Hay que tener mucho cuidado con dramatizar esto y decir 'los jóvenes hablan mal', porque esto todos neologismos, todas creaciones, mucha creatividad", afirmó. Señaló que "esa es una idea que si no era ahora con esto, era antes con el rock y la televisión y antes del rock y la televisión fue la radio y el tango y así nos podemos llegar hasta Sócrates".

Como ejemplo de este proceso, Kalinowski mencionó el lunfardo, que "fue muy estigmatizado durante sus primeros años asociado a la criminalidad" y luego se comprendió como "el resultado del contacto entre distintas lenguas con el español hablado en la Argentina". También recordó que palabras hoy completamente naturalizadas, como "re" (muy usado en el habla coloquial argentina), tienen origen en jergas juveniles.

El especialista explicó que la incorporación de nuevas palabras responde a dinámicas "un poco azarosas": "No sabemos por qué a veces los hablantes abandonan una palabra e incorporan una palabra". Como ejemplo personal, confesó: "A mí me gustaba mucho la palabra cabildear. Prefiero cabildear a hacer lobby. Pero bueno, los hablantes han decidido que cabildear no va".

Lenguaje inclusivo: palabras sí, gramática no

Consultado sobre el uso del artículo "e" y el lenguaje inclusivo, Kalinowski planteó una distinción fundamental entre léxico y gramática. "Los hablantes tenemos la posibilidad de inventarnos palabras y modos de comunicar", explicó, y validó el uso de estos recursos como "herramienta discursiva" o "recurso retórico" para quienes están identificados con la agenda de género.

Sin embargo, aclaró que "eso no quiere decir que la gramática vaya a cambiar". La Academia Argentina de Letras realizó un estudio extensivo del lenguaje inclusivo en Twitter (actual X) que concluyó que "no se iba a convertir en un rasgo gramatical".

No obstante, Kalinowski reconoció que palabras como "todes" "podría ir al diccionario porque la comunidad sabe, vos sabés lo que significa, yo sé lo que significa. Si te gusta o no te gusta es otro tema, pero la palabra forma parte del repertorio léxico". Para graficar la diferencia, usó una metáfora: "La gramática es como el árbol, el tronco del árbol y las ramas. Esos son las categorías gramaticales. Ahora, el léxico son las hojas. Se cae una hoja, no pasa nada. Crece una nueva, no pasa nada".

El lingüista cerró defendiendo la libertad de los hablantes para usar o no estas expresiones según sus convicciones: "Si vos tenés un interés en la agenda de género y ves una herramienta discursiva que te ayuda a hacer avanzar esa causa, sería bastante poco inteligente de tu parte no aprovechar esa herramienta que es eficaz. Después tenés todo el derecho del otro lado ideológico de decir 'no me gusta eso, no lo uso'", concluyó, enmarcando el debate dentro de "las contiendas que tienen existencia en las convivencias democráticas".

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Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
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  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.