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Política

CFK abrió el debate sobre la representación del peronismo y el modelo sindical

Más allá de los cuestionamientos a la gestión de Milei y su mirada sobre la economía, la expresidenta abrió el debate sobre la representación de los trabajadores y el mercado laboral.

Agustín Álvarez Rey

La discusión no es nueva dentro de lo que se puede conceptualizar como el “campo nacional y popular”, pero la autocrítica de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en su carta publicada el último viernes para ser el comienzo del fin del debate sobre el modelo de producción que debe ambicionar el peronismo y cómo conservar la representación de los trabajadores.

¿Es posible ir a un modelo industrial de pleno empleo? ¿Hay un modelo fordista posible con ante el avance vertiginoso de la inflación? ¿La economía popular es parte de la solución o del problema?

La discusión va más allá de la grieta y más allá de las estridencias presidenciales y su coro de trolls. La discusión está fuera de X y es tan real como la crisis y la economía informal. ¿Cómo organizar lo que no se ve? ¿Cómo gestionar políticas públicas de lo que no se puede medir? Las preguntas son parte del presente, las respuestas serán las que determinan el futuro.

El debate está ahí. Qué hacer con lo que hizo el mundo con la Argentina. La expresidenta parece dejarlo claro en su carta. “Cuando no advirtió la modificación de las relaciones laborales de la población económicamente activa, donde los trabajadores registrados en la actividad privada no sólo son minoría, sino que además, sólo el 40% de ellos está sindicalizado. La consecuencia objetiva es que las representaciones sindicales características del siglo XX y fundantes del peronismo, ya no son la expresión mayoritaria de los trabajadores”, escribió CFK bajo el título “El peronismo se desordenó”.

Hay algo que también está claro, cuando le peronismo se desordena el sistema político argentino cruje. Por más que el centro de gravedad hoy parezca ser Milei, el gran ordenador de la política por ahora sigue siendo el peronismo. Más allá de eso, el planteo de CFK apunta a criticar la falta de compresión de un sistema laboral que cambió y que le peronismo no pudo digerir.

Ante ese escenario CFK hace un planteo a futuro: “Hay que poder enderezar las experiencias y ordenar las nuevas demandas para poder alinear pensamiento, palabra y acción: una trilogía indispensable a la hora de formular propuesta y estrategia que permitan organizar una fuerza política que vuelva a representar mayoritariamente, para pasar de ser oposición a alternativa de gobierno”.

Lejos parece quedar la disputa que los movimientos sociales tuvieron que dar sobre el final del segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner para conseguir la inscripción gremial en el ministerio de Trabajo de lo que por aquel entonces se denominó Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), lo que hoy es la UTEP.

Las reuniones con dirigentes de los movimientos sociales, la coyuntura, el fracaso de la política laboral del Gobierno de Alberto Fernández y su reciente paso por México, donde le rol de la economía popular es central, pueden haber ayudado a construir el combo de realidades que produjo el cambio de mirada.

La exvicepresidenta y referente de Unión por la Patria plantea un debate que da en el centro de corazón del peronismo, en la sindicalización y la organización de los trabajadores. La columna vertebral del movimiento está en plena metamorfosis desde hace algunos años, pero ahora CFK abrió el debate.

Los números son elocuentes, desde hace por los menos dos décadas el único sindicato que amplía sus bases de manera permanente y sostenida es el de los trabajadores de la economía informal. Los movimientos sociales, hijos de la organización de los trabajadores desocupados, son un sujeto político que interactúa con el poder en la Argentina hace 30 años. De los cortes de rutas a las mesas para definir políticas de Estado. Sin embargo, en ese camino la conquista de derechos fue magra.

El peronismo, de la mano de la expresidenta, parece ahora poner el ojo sobre ese sujeto político, que genera riqueza y mueve el 60% de la economía, pero que no tiene derechos. La institucionalización del sector es una deuda. No sólo de los trabajadores sino de las organizaciones que los agrupan.

Ahora que hay un diagnóstico, la duda es si el peronismo y su dirigencia están a la altura de construir una solución que tenga como un factor central la organización de la economía popular.

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Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.