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El fiscal Picardi apeló el cierre de la causa por el préstamo del FMI y denunció un "esquema defraudatorio" en la gestión de Macri

El fiscal federal calificó de “arbitraria” y “prematura” la decisión de la jueza María Eugenia Capuchetti de archivar la investigación sobre el endeudamiento de 2018. En su escrito, advierte sobre la simulación de expedientes, la violación de normas constitucionales y el desvío de fondos para la fuga de capitales, en un contexto en el que el gobierno de Javier Milei retiró al Estado como querellante.

Alejandra Lazo

El fiscal federal Franco Picardi interpuso un recurso de apelación contra la resolución que dispuso el archivo de la causa que investiga la toma de deuda con el Fondo Monetario Internacional durante el gobierno de Mauricio Macri. En un dictamen de fuerte tono crítico, el representante del Ministerio Público Fiscal sostuvo que el fallo de la jueza María Eugenia Capuchetti presenta una “fundamentación aparente”, apoyada -según afirma- en una evaluación parcial y sesgada de la prueba reunida.

Para Picardi, el archivo es “prematuro” y vulnera el principio acusatorio, al desoír evidencia central que apunta a la existencia de un “esquema defraudatorio” montado para concretar el endeudamiento por 57.100 millones de dólares, el mayor de la historia argentina. El fiscal sostiene que la operatoria se estructuró mediante actos jurídicos irregulares, con violación de normas constitucionales y legales, para beneficiar a grupos financieros concentrados.

Un “circuito de hecho” al margen de la ley

Uno de los ejes de la apelación es la denuncia de la creación de un circuito administrativo paralelo para eludir controles. Según el escrito, se incumplió la obligación constitucional de someter el acuerdo al Congreso y nunca se dictó el decreto presidencial necesario para formalizar la operación.

Picardi también cuestiona la competencia funcional de quienes suscribieron los compromisos. Afirma que Nicolás Dujovne firmó las Cartas de Intención sin facultades legales, ya que la atribución correspondía al entonces Ministerio de Finanzas, a cargo de Luis Caputo. A ello se suma -remarca- la ausencia del dictamen obligatorio del Banco Central de la República Argentina sobre el impacto en la balanza de pagos, exigido por el artículo 61 de la Ley de Administración Financiera.

Expedientes simulados y falta de transparencia

La apelación describe la existencia de un “expediente simulado” en el Ministerio de Hacienda (EX-2018-29772791-APN-DGD#MHA), iniciado el 21 de junio de 2018, un día después de que el Directorio del FMI ya había aprobado el acuerdo y varios días después de la firma de las Cartas de Intención. Para el fiscal, se trató de un armado ex post destinado a dotar de apariencia de legalidad a decisiones ya consumadas.

En ese expediente, la Dirección de Asuntos Contractuales citó el Decreto 575/2018 -vigente desde el 21 de junio- para validar una firma realizada el 12 de junio, cuando dicha norma aún no existía. Picardi califica esta maniobra como un intento de “justificar el pasado con normas del futuro”, irregularidad ya observada por la Auditoría General de la Nación.

El fiscal detectó un patrón similar en el Banco Central, con un expediente iniciado después de que Federico Sturzenegger hubiera suscripto la Carta de Intención, solicitando opiniones internas sobre una operación “ya concretada” y omitiendo el dictamen técnico obligatorio.

A estas irregularidades se suma la falta de traducciones oficiales al español de documentos clave, en violación de la ley de traductores públicos y de los procedimientos administrativos, lo que -según el dictamen- consolidó un escenario de opacidad.

Fuga de capitales y perjuicio al Estado

Picardi sostiene que los fondos no se destinaron a los fines presupuestarios declarados, sino a financiar la fuga de capitales. Cita informes oficiales que estiman un perjuicio al patrimonio público de 29.618 millones de dólares y detalla listados del propio BCRA: el 1% de las empresas compradoras habría adquirido más de 41.000 millones de dólares, mientras un grupo reducido de agentes concentró compras netas por 24.679 millones.

Para el fiscal, ignorar estos datos implica desatender el “corazón del esquema defraudatorio”: la toma de deuda pública para asegurar ganancias privadas, dejando al Estado con una carga impagable.

Política económica versus ilícitos penales

La apelación rechaza de plano que el caso sea una “cuestión política no justiciable”. Picardi aclara que no se investiga la conveniencia de acudir al FMI, sino las maniobras ilegales desplegadas para gestionar, negociar y administrar el préstamo: omisión del Congreso, falta de decreto presidencial, inexistencia del dictamen del BCRA y simulación de expedientes administrativos.

En ese marco, el fiscal describe una administración “ruinosa y discrecional” orientada a beneficiar a terceros, con abuso de autoridad y violación deliberada de la ley, extremos que -afirma- deben ser examinados por la Justicia penal.

Contexto político y tensión institucional

El planteo de Picardi se produce en un contexto de alta tensión política. Días después del archivo dispuesto por Capuchetti, el presidente Javier Milei instruyó a la Procuración del Tesoro para que el Estado se retire como querellante en la causa. Según fuentes consultadas, esta decisión buscaría favorecer a los ministros Luis Caputo y Federico Sturzenegger, señalados en la investigación como artífices de la ingeniería financiera y administrativa cuestionada.

Pese a ello, la apelación mantiene viva la acción penal y solicita que la Cámara revoque el archivo y ordene profundizar la investigación sobre el endeudamiento de 2018.

Para el fiscal, lo ocurrido no fue una mera desprolijidad administrativa, sino la pieza necesaria de un esquema diseñado para endeudar al país de manera exprés, eludiendo controles que habrían advertido -a tiempo- la insostenibilidad de la deuda.

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Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.