La sesión que no fue en el Senado tenía como punto central el tratamiento del proyecto de inviabilidad de la propiedad privada, pero el motivo real de la ausencia del oficialismo fue otro: el Gobierno no quería arriesgarse a que la oposición aprovechara el recinto para obtener los dos tercios de los presentes y votar a tablas el pedido de interpelación a Adorni. La matemática era desfavorable y el cálculo fue sencillo: sin quórum, no hay sesión; sin sesión, no hay voto.
El Gobierno quiere que baje la espuma en el caso de Manuel Adorni
Como alternativa para ganar más margen, la bancada que conduce la senadora Patricia Bullrich habilitó el tratamiento de los proyectos de interpelación en la comisión de Asuntos Constitucionales el primero de julio. De no mediar sorpresas, podría haber un dictamen favorable y la interpelación se votaría en el recinto el 8 de julio.
El Gobierno cierra el Congreso hasta que "baje la espuma" en el caso de Manuel Adorni.
Días claves en el Congreso y cierre hasta el 8 de julio
El esquema es el mismo que el Gobierno viene aplicando desde que la moción de censura entró en el horizonte parlamentario: derivar los tiempos a las comisiones para ganar aire y evitar que la oposición consolide el momentum a su favor. La maniobra no detiene el proceso, pero lo ralentiza lo suficiente para que el Ejecutivo opere políticamente mientras los plazos corren. La apuesta es que esas semanas alcancen para que los sectores opositores más cercanos al oficialismo -PRO, UCR, sectores del MID- recalculen si vale la pena empujar una interpelación que Milei tiene decidido no acatar.
Para descomprimir la situación del 2 de julio, Bullrich consiguió que el Senado no enviara la citación para que Adorni diera su informe de gestión en el recinto. El propio jefe de Gabinete se había mostrado dispuesto a concurrir, y así lo expresó en sus redes sociales, pero la titular de la bancada le planteó con respeto que era imposible. No había condiciones políticas para que esa visita resultara en otra cosa que un nuevo escándalo en un momento de máxima exposición judicial.
El Gobierno cierra el Congreso hasta que "baje la espuma" en el caso de Manuel Adorni.
Cuatro partidos en diez días: la cuenta del Gobierno en el Congreso
La decisión sumó un capítulo más a la pelea entre Bullrich y la secretaria General, Karina Milei, que buscaba que Adorni concurriera al Senado el 2 de julio. Para Karina, la visita era un gesto de firmeza ante la oposición; para Bullrich, un error de cálculo político que podía terminar en una imagen que el Gobierno no estaba en condiciones de sostener. La fractura entre las dos referentes del espacio, que viene escalando desde el inicio del caso Adorni, sumó un nuevo capítulo.
De aquí al 8 de julio, el Gobierno tiene por delante cuatro instancias clave en el Congreso -dos en Diputados y dos en el Senado- que definirán cómo termina resolviéndose la situación del ministro coordinador. Son, en la práctica, cuatro partidos que el Ejecutivo necesita no perder en un momento en que su capacidad de maniobra legislativa está directamente condicionada al escándalo de Adorni: mientras él siga en el centro del tablero, cualquier otra iniciativa choca con el mismo techo.
El ministro del Interior, Diego Santilli, ya evaluó que la oposición tiene los votos para avanzar con la interpelación. El ex presidente Mauricio Macri no retiró su ultimátum: "Lo echan o lo echamos". Y Milei dejó en claro que, de prosperar el proceso, recontratará al jefe de Gabinete sin importar el conflicto entre poderes que eso genere. La cuenta regresiva ya arrancó.
Martín Menem activó una comisión para que los pedidos de interpelación contra Adorni comiencen a tratarse y que la sesión de mañana caiga. Aliados dan tiempo a Rosada para que tome la decisión final.
La sesión "anti Adorni" de este martes no consiguió el quórum en la Cámara de Diputados. Los argumentos, el "poroteo" y las repercusiones en el Senado.
Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.
Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.
Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.
Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.
Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.