Mientras tanto, Diego Santilli espera a ser confirmado como primer candidato de LLA en Provincia.
El Gobierno debatirá el Presupuesto 2026 después del recambio legislativo
Javier Milei bajó la orden de que se revierta en la ley de leyes todas las iniciativas de la oposición que no pudieron ser vetadas. Jubilaciones sin cambios.
En el Gobierno no lo ocultan: el próximo presupuesto será la principal carta política de Milei en el Congreso. El objetivo es que ese texto absorba las tensiones y sirva como paraguas para fijar una línea de gobierno clara. “Una ley que condense todo y que no deje margen para interpretaciones dudosas”, describió ante El Observador una fuente al tanto de las negociaciones dentro de la Casa Rosada.
Llamado a extraordinarias y negociación del Presupuesto 2026
La lógica es sencilla: aprovechar el nuevo equilibrio parlamentario, tras las elecciones de medio término, para construir una norma que deje sin efecto todas las leyes que la oposición logró sancionar, pese a los vetos presidenciales. Muchas de esas iniciativas habían quedado en un limbo jurídico por la capacidad de los bloques opositores de insistir en su validez o de esquivar el sostenimiento de los vetos.
Con el Presupuesto 2026, Milei busca cerrar esa puerta. La idea es blindar la política fiscal con una cláusula central: no habrá negociación sobre el superávit. Puede discutirse la letra chica de cada partida, pero el resultado fiscal será intocable. Esa definición apunta tanto a la oposición como a los gobernadores que pretenden reabrir la caja de transferencias discrecionales.
El Gobierno debatirá el Presupuesto 2026 después en diciembre en sesiones extraordinarias.
La suba de jubilaciones afuera del Presupuesto 2026
El oficialismo ya adelantó que no se incorporará en el texto el 7,2% de recomposición para los jubilados, medida que había sido aprobada como compensación por la pérdida que sufrieron en enero de 2024. “No habrá indexaciones encubiertas”, repiten en el Palacio de Hacienda. La señal es doble: hacia afuera, un mensaje de consistencia fiscal; hacia adentro, un modo de calmar a los sectores libertarios más duros que temen ceder terreno ante la presión de la calle.
El Gobierno debatirá el Presupuesto 2026 después en diciembre en sesiones extraordinarias.
La decisión de postergar el debate hasta después del 10 de diciembre obedece a una lectura política: con la nueva composición del Congreso, Milei confía en tener una relación de fuerzas más favorable. De esa manera, se asegura que la discusión se dé en un terreno menos hostil.
Incluso dentro del Gobierno recuerdan las palabras del senador Martín Lousteau en el debate anterior del Presupuesto cuando pedía que se le apruebe la iniciativa a la Casa Rosada porque una mala ley era mejor que la discrecionalidad que proponía Milei. "El cambio de panorama político, por el ordenamiento de las elecciones, va a hacer que sea más fácil llegar al número", agregó otra fuente gubernamental.
Las reuniones en el Gobierno para comenzar a negociar el Presupuesto
El plan ya está en marcha. Guillermo Francos, jefe de Gabinete; Santiago Caputo, asesor presidencial; y Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, trabajan en la ingeniería parlamentaria. La intención es convocar a sesiones extraordinarias antes de fin de año, de modo que el presupuesto se apruebe en un clima más controlado, sin la presión del calendario ordinario.
La estrategia tiene otro objetivo: ordenar la agenda del Congreso. El Gobierno quiere evitar que la oposición use el presupuesto como herramienta de extorsión para imponer su temario. Al llevar la discusión a un terreno extraordinario, la Casa Rosada se reserva la posibilidad de concentrar la atención únicamente en esa ley.
El oficialismo sabe que enfrente encontrará resistencia. Los bloques opositores ya adelantaron que volverán a reclamar la inclusión de partidas sociales y mecanismos de actualización automática para jubilaciones y programas sensibles. Sin embargo, en Balcarce 50 creen que esta vez tendrán mejores condiciones para resistir. El peso de los vetos presidenciales y el desgaste de los gobernadores por la falta de recursos podrían empujar a una parte de la oposición a negociar.
El antecedente inmediato es aleccionador: en 2024, la oposición logró instalar leyes que Milei vetó de inmediato, pero la pelea se trasladó a un terreno judicial y parlamentario que terminó desgastando al Gobierno. Con el presupuesto, Milei quiere cortar de raíz esa dinámica y dejar la agenda legislativa bajo su control.
En ese marco, la apuesta es clara: el superávit será el núcleo duro, las partidas sociales estarán limitadas a lo esencial y no habrá espacio para reediciones de leyes opositoras. Milei quiere que el próximo presupuesto sea su carta de triunfo ante los mercados y un escudo frente a la oposición.
En la Casa Rosada confían en que la combinación de sesiones extraordinarias y la nueva relación de fuerzas en el Congreso les dará margen para avanzar sin sobresaltos. Y aunque saben que la batalla política será intensa, la apuesta es a que el Presupuesto 2026 se convierta en la verdadera constitución económica de la segunda etapa de la gestión libertaria.
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El estudio de Fundar revela las brechas en la inversión pública y la atención en salud mental adolescente, urgendo a políticas comunitarias accesibles.
Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.
Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.
Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.
Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.
Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.