El Gobierno volverá a mostrar a un Manuel Adorni hiperactivo pero acumula detractores puertas adentro
El jefe de Gabinete volvió a dar una conferencia de prensa. Javier Milei quiere a todo La Libertad Avanza detrás de su ministro. Persiste el temor.
El jefe de Gabinete volvió a dar una conferencia de prensa. Javier Milei quiere a todo La Libertad Avanza detrás de su ministro. Persiste el temor.
El Gobierno intentará, por tercera vez, dejar en el espejo retrovisor la investigación judicial por enriquecimiento ilícito que pesa sobre el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, pero dentro de La Libertad Avanza (LLA) son cada vez más los dirigentes que no le ven sentido a extender esa situación por el impacto en la imagen de Javier Milei.
“Todos en el Gobierno sabemos que Manuel está quemado y va a ser difícil que tenga futuro en lo político, pero si lo vamos a respaldar hay que hacer de cuenta como que sigue normalmente con su vida”, le dijo a El Observador un ministro con acceso al despacho presidencial. “No lo vamos a entregar para que sea un triunfo de los medios y de la oposición, eso es claro”, agregó la misma fuente.
El ministro coordinador, además, contó con la asistencia de uno de los redactores de discurso del propio Javier Milei para preparar su nueva aparición pública. En la Casa Rosada entienden que cada palabra de Adorni estará bajo análisis y que cualquier error puede volver a poner el escándalo en el centro de la agenda.
Parte de la decisión de mostrarlo activo nuevamente pasa por retomar las conferencias de prensa, que volverán a realizarse una vez por semana. La apuesta que hacen en el oficialismo es que el jefe de Gabinete pueda mostrarse otra vez en sus funciones originales a la espera de que el Mundial diluya los avances de la causa por enriquecimiento ilícito.
En el primer piso de la Casa Rosada también trabajan con la hipótesis de que el expediente entrará en una “meseta” como consecuencia del análisis de la prueba que recolectó la Justicia. Ese cálculo judicial se convirtió en un argumento político: resistir, ordenar el relato y evitar que Adorni quede congelado en una oficina.
Dentro del abanico de posibilidades que consideró el Gobierno para volver a blindar al jefe de Gabinete estuvo incluirlo en la comitiva oficial que acompañará a Milei a Los Ángeles. Antes de la conferencia de prensa, desde el Ejecutivo deslizaron que Adorni podía estar en el viaje, pero esa alternativa se desestimó con el correr de las horas.
“Todos tenemos en claro que Karina Milei es la que manda y que Toto Caputo oficia de jefe de Gabinete. Así que tranquilamente Manuel podía acompañar al presidente”, afirmó ante la consulta de El Observador una fuente al tanto del armado del viaje oficial.
La frase resume una incomodidad que ya no se esconde dentro del Gobierno. Adorni conserva el cargo, pero su margen político está reducido. La administración libertaria lo sostiene para no mostrar debilidad, aunque cada nueva aparición exige una ingeniería de contención cada vez más costosa.
En paralelo, la Casa Rosada buscará reclinarse sobre su núcleo duro como consecuencia del impacto que tuvo el escándalo en torno a Adorni en el electorado propio y ajeno. La lectura oficial es que, ante la imposibilidad de cerrar la discusión por la vía judicial o política, la mejor defensa es volver a una zona conocida: confrontación, polarización y épica contra los enemigos de siempre.
Con ese objetivo en mente, el Gobierno acelerará en su enfrentamiento con la prensa. Los cambios en la sala de periodistas de la Casa Rosada, tras su cierre durante once días, son un indicador de esa decisión. En Balcarce 50 lo presentan como una reorganización interna, pero en los hechos funciona como un mensaje hacia los medios que incomodan al oficialismo.
El propio Javier Milei se pondrá a la cabeza de esa estrategia, sobre todo contra el diario La Nación, al que en el Gobierno apuntan por haber publicado información sensible sobre la interna libertaria y sobre las conversaciones que se dan en la mesa política. La idea es transformar el caso Adorni en una nueva batalla contra el “partido de la prensa”.
El problema para la Casa Rosada es que esa táctica puede ordenar al núcleo duro, pero no necesariamente alcanza para contener el desgaste hacia afuera. En el oficialismo admiten que el caso golpeó en un lugar incómodo: la promesa de superioridad moral con la que Milei construyó buena parte de su identidad política.
Por eso, mientras el Presidente endurece el discurso y Karina Milei sostiene la decisión de no entregar al jefe de Gabinete, en distintos sectores de LLA empieza a crecer una conclusión incómoda: el blindaje puede evitar una derrota inmediata, pero también puede convertir a Adorni en una carga permanente para el Gobierno.
La cita se desarrollará en medio de la causa judicial en la que se lo investiga por presuntas irregularidades en las compras de departamentos y financiamiento de viajes al exterior.
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