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El peronismo que viene: ¿debe ser de centro, de izquierda o de derecha?

Una encuesta midió tanto a candidatos como a sectores dentro de la interna del peronismo. El centro se impuso ante los extremos.

En medio de un escenario político dominado por la resiliencia social frente al ajuste, el peronismo atraviesa una crisis más profunda que la meramente electoral: enfrenta un cuestionamiento directo sobre su identidad, su liderazgo y su rumbo futuro. Cómo seguir y con qué líder, son las preguntas a responder.

Así se desprende del último estudio nacional de DC Consultores, que pone el foco en una transformación silenciosa pero contundente dentro del principal espacio opositor. El dato más significativo es, a la vez, el más incómodo para la tradición reciente del movimiento: más de la mitad de los argentinos (51,3%) cree que el peronismo que viene debe ser de centro, mientras que solo un 20,9% lo ubica en la izquierda.

La cifra no solo refleja una preferencia ideológica. Marca, sobre todo, un cambio de época.

Fin de ciclo y demanda de un peronismo moderado

Durante las últimas dos décadas, el peronismo estuvo hegemonizado por una identidad asociada al kirchnerismo. Sin embargo, el estudio revela que esa etapa empieza a ser cuestionada incluso por el propio electorado peronista y por quienes alguna vez orbitaban en su periferia.

El mensaje es claro: hay un hartazgo con los extremos y una demanda creciente de moderación, racionalidad y pragmatismo.

En términos políticos, esto se traduce en un mandato implícito de “deskirchnerización”. La izquierda peronista, que supo ser dominante, aparece ahora como la opción menos atractiva dentro del abanico del movimiento.

La interna: nuevos liderazgos y viejos nombres en retirada

El reordenamiento no es solo ideológico, también es de nombres. En el universo del peronismo de izquierda, Axel Kicillof lidera con el 38,4%, pero sin lograr una ventaja decisiva. Muy cerca aparece Juan Grabois (33,8%), quien emerge como una figura de renovación por fuera de la estructura tradicional.

Más atrás queda Cristina Kirchner, con 22,6%, consolidando un dato clave: mantiene centralidad simbólica, pero ya no encabeza la proyección futura del espacio. Es, probablemente, uno de los indicadores más contundentes del desgaste del liderazgo histórico.

El corrimiento hacia la “derecha peronista”

En paralelo, el estudio también muestra una revalorización de perfiles asociados a un peronismo más conservador o productivista. Juan Schiaretti encabeza este segmento con el 39,1%, representando una versión “racional” y orientada a la gestión.

Pero la sorpresa aparece en el segundo lugar: Victoria Villarruel, con 35,6%, es percibida por una parte significativa de los encuestados como una figura compatible con los valores de ese peronismo de orden, nacionalismo e institucionalidad.

El dato revela una transversalidad ideológica que desdibuja las fronteras clásicas del movimiento y deja al descubierto una crisis más profunda: el peronismo ya no monopoliza sus propios valores históricos.

Una oposición sin síntesis

El trasfondo de estos números es aún más delicado. El peronismo sigue siendo el principal espacio opositor, pero aparece fragmentado, sin una conducción clara y con dificultades para interpretar el nuevo clima social.

Mientras la sociedad demanda renovación, moderación y nuevos liderazgos, el movimiento oscila entre una interna abierta y liderazgos con alto nivel de desgaste. El resultado es una suerte de “orfandad política”: el peronismo conserva volumen, pero pierde dirección.

El desafío es reinventarse o quedar atrás. El informe deja una advertencia implícita: si el peronismo quiere volver a ser competitivo, deberá reconstruir su identidad sobre nuevas bases.

Eso implica, según la lectura de los datos, al menos tres movimientos simultáneos: correrse hacia el centro, renovar liderazgos y romper con la lógica de la última grieta.

En un escenario donde la sociedad parece haber cambiado más rápido que la dirigencia, el riesgo es claro: quedar atrapado en un pasado que el electorado ya empezó a dejar atrás.

El peronismo, como tantas veces en su historia, enfrenta una encrucijada. Pero esta vez, la presión no viene solo de sus adversarios, sino de su propia base social.

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Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.