Jorge Macri anunció "el fin de los planes sociales".
Jorge Macri anunció el fin de los planes sociales: "Se terminó el negocio de los intermediarios"
El jefe de Gobierno porteño Jorge Macri oficializó el "fin de los planes sociales", que pasarán a ser programas de empleo.
La Ciudad de Buenos Aires decidió avanzar hacia la eliminación definitiva de los planes sociales bajo su órbita. Así lo anunció el jefe de Gobierno Jorge Macri, con un eje claro: cortar de raíz la intermediación de organizaciones sociales y establecer un vínculo directo entre el Estado y los beneficiarios.
La medida, alineada con la lógica que impulsa el Gobierno nacional de Javier Milei, marca un cambio de paradigma en la política asistencial porteña. "Se terminó el negocio de los gerentes de la pobreza. Chau intermediarios. Chau planes manejados por organizaciones. En la Ciudad ahora la ayuda es directa, temporal y con una condición indispensable: capacitarse y trabajar. La única salida es el trabajo", escribió Macri en su cuenta de X.
El anuncio implica que los programas dejarán de canalizarse a través de estructuras intermedias -cooperativas, movimientos sociales o unidades de gestión- para pasar a un esquema de asignación directa. El objetivo es terminar con lo que el oficialismo denomina “intermediarios” o “gerentes de la pobreza”, una figura cuestionada desde hace años en el debate público.
Un giro en la política social
La decisión no surge en el vacío. En los últimos meses, el Gobierno nacional ya había avanzado en la misma dirección, desarticulando programas como el Potenciar Trabajo y reemplazándolos por esquemas más focalizados, como vouchers de capacitación laboral para cerca de 900 mil beneficiarios.
En ese contexto, la Ciudad se acopla a una tendencia más amplia: reducir la transferencia monetaria directa sin contraprestación y reemplazarla por herramientas orientadas a la inserción laboral o la asistencia sin mediación política.
El trasfondo es tanto ideológico como operativo. Desde el oficialismo sostienen que el sistema anterior generaba dependencia y estructuras paralelas de poder. Informes previos señalaban que las unidades de gestión -muchas en manos de organizaciones- implicaban costos millonarios y un circuito burocrático que no lograba traducirse en inserción laboral genuina.
Impacto en empleo y lectura política
El fin de los planes sociales en la Ciudad tiene varias lecturas. En lo inmediato, representa un recorte en el esquema tradicional de asistencia y una redefinición del rol estatal: menos transferencia directa y más énfasis en la “autonomía” del beneficiario.
Pero el impacto más profundo es político. La eliminación de intermediarios golpea el poder territorial de las organizaciones sociales, históricamente vinculadas al peronismo y a los movimientos piqueteros, que durante años administraron programas y construyeron capacidad de movilización a partir de ellos.
No es un dato menor: el manejo de los planes fue una herramienta clave de articulación social en contextos de crisis. Su desmantelamiento abre interrogantes sobre cómo se reorganizará ese entramado, especialmente en un escenario económico todavía frágil.
La incógnita social
La apuesta oficial es que la eliminación de intermediarios reduzca distorsiones, mejore la transparencia y promueva una salida hacia el empleo. Sin embargo, el interrogante es si el nuevo esquema -más directo pero potencialmente más limitado- alcanzará para sostener a los sectores más vulnerables en el corto plazo.
En ese equilibrio entre eficiencia y contención social se juega, en buena medida, el éxito o el costo político de la medida. Porque detrás del “chau intermediarios” hay un rediseño profundo del vínculo entre el Estado, la política y la pobreza.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, participó del evento organizado por El Observador en Montevideo. Además, se reunió con el presidente uruguayo Yamandú Orsi.
Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.
Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.
Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.
Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.
Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.