Enterada de esos planes, la secretaria General, Karina Milei, quiere acelerar cuanto antes con la suspensión de las internas obligatorias en el Congreso nacional. Lo que hasta ahora era el principal objetivo electoral del Gobierno pasó a tener, además, una urgencia estrictamente interna.
La amenaza que cambió el sentido de las PASO
El planteo de la senadora invirtió la lógica con la que el oficialismo venía impulsando la reforma. Hasta ahora, suspender las PASO servía para desordenar a la oposición y quitarle el mecanismo con el que dirime candidaturas.
Ahora tiene otro destinatario. Si las internas se mantienen, Bullrich podría competirle la candidatura al propio Javier Milei desde adentro del espacio, en un escenario que ningún estratega libertario había contemplado cuando empezó a negociar con los gobernadores el apoyo a la reforma.
Patricia Bullrich sigue su operativo de "diferenciación" con Javier Milei pero se definirá recién en marzo.
El plazo que se puso Bullrich: marzo de 2027
La senadora, además, ya fijó una fecha. En su entorno señalaron que se puso marzo del año próximo como plazo para confrontar con el Presidente dentro del esquema de LLA, un calendario que le deja al Gobierno apenas unos meses de margen.
Ese cronograma explica la urgencia con la que el oficialismo salió a acelerar el trámite en el Congreso, donde el texto debía llegar al recinto de la Cámara alta antes de fin de mes. La cuenta es sencilla: si la suspensión de las PASO no está aprobada para entonces, la discusión interna llega al año electoral abierta y con la ex ministra de Seguridad en condiciones de competir.
Karina Milei empieza a dar entrevistas para contrarrestarla
Para contrarrestar el perfil de la jefa del bloque oficialista en la Cámara alta, Karina Milei comenzó a dar breves entrevistas a la prensa. Es un giro notable respecto de lo que la caracterizó durante los tres años de gestión libertaria, marcados por el silencio ante los medios.
Quien estuvo detrás de ese cambio fue el secretario de Medios, Fabián Fernández, que la convenció de que debía empezar a levantar el perfil por ser la principal funcionaria del Ejecutivo. Hasta ahora, su poder se había construido puertas adentro, sin exposición pública y con apariciones contadas, casi siempre en actos partidarios y nunca en formato de entrevista.
Patricia Bullrich sigue su operativo de "diferenciación" con Javier Milei pero se definirá recién en marzo.
La apuesta a eclipsar a Bullrich como vocera del espacio
La estrategia tiene un segundo objetivo, menos declamado. En la Casa Rosada creen que una Karina Milei más presente en los medios podría eventualmente eclipsar a la ex ministra de Seguridad en su rol de vocera informal del espacio.
Es una apuesta con riesgos. Bullrich construyó durante décadas un manejo del escenario mediático que la secretaria General recién empieza a explorar, y cada intervención pública la expone a un terreno donde su fortaleza había sido justamente el silencio.
La orden de Milei: no confrontar y decir que todo está consensuado
En paralelo, el jefe de Estado dio una instrucción precisa. Milei ordenó no confrontar con la senadora y remarcar que todas sus declaraciones contra el Gobierno y sus decisiones parlamentarias fueron consensuadas previamente.
Esa consigna es la que explica el tono de los últimos días, después del cruce que ambas protagonizaron en la mesa política del martes, cuando la secretaria General le reprochó frente a todos sus cuestionamientos por la falta de información sobre el Presupuesto 2027. La instrucción apunta a desactivar en público lo que no se resolvió en privado.
Patricia Bullrich sigue su operativo de "diferenciación" con Javier Milei pero se definirá recién en marzo.
Presidencia
El dilema que el Gobierno viene postergando
El movimiento de Bullrich llega, además, en el momento en que el oficialismo más necesita evitar una ruptura. Desde hace meses los estrategas presidenciales insisten con cerrarle una candidatura a vicepresidente para contenerla, con un argumento que repiten sin matices: es más peligrosa afuera de LLA que cualquier otro socio, incluido el PRO.
El problema es que el propio Milei decidió esperar. Mientras ese ofrecimiento no llegue, la senadora conserva la única carta que puede jugar: la de competir en una interna que el Gobierno está corriendo contra el reloj para eliminar.