Santiago Caputo y una advertencia a las Fuerzas del Cielo: "El día que me pelee con Karina Milei me voy"
La frase del asesor presidencial retumbó con fuerza dentro de la Casa Rosada. La pelea por el control de la SIDE y la relación con Javier Milei.
La frase del asesor presidencial retumbó con fuerza dentro de la Casa Rosada. La pelea por el control de la SIDE y la relación con Javier Milei.
Santiago Caputo, decidió no volver a chocar de frente con Karina Milei. Frente a su tropa de Las Fuerzas del Cielo fue tajante: “el día que me pelee con Karina me voy”. La frase sintetiza el nuevo equilibrio de poder tras la derrota interna que sufrió frente a la secretaria General, la gran ganadora de la administración de Javier Milei.
Karina ya le ganó una vez. La elección del 26 de octubre dejó algo claro puertas adentro de La Libertad Avanza: el sector que responde a la secretaria General se impuso sobre el dispositivo militante y digital que orbitaba alrededor de Caputo. Las Fuerzas del Cielo debieron frenar su avanzada y aceptar que la lapicera para el armado político y la proyección a 2027 está en manos de la hermana del Presidente.
Ese resultado obligó al estratega a recalibrar. Caputo dejó de apuntar directamente contra Karina, bajó la exposición de su tropa y redirigió la tensión hacia otro lugar: el universo Menem. Volvió a cargar contra el presidente de Diputados, Martín Menem, y contra Eduardo “Lule” Menem, pieza clave en el engranaje político que hoy responde, cada vez más, a la secretaria General.
En el entorno de Caputo leen los últimos cambios en el gabinete como una validación, al menos parcial, de su mirada. “Javier aceptó los cambios que planteábamos en la conducción política, que eran necesarios para conseguir votos en el Congreso”, resume una fuente cercana al asesor, en referencia al reordenamiento del Ministerio del Interior y la llegada de Diego Santilli con más atribuciones para negociar con los gobernadores.
Mientras Caputo intenta sostener influencia en la mesa chica, Karina avanza sobre áreas que hasta hace poco eran consideradas patrimonio del estratega. La Secretaría de Inteligencia del Estado es el ejemplo más delicado. Sergio Neiffert, el hombre que Caputo impulsó para conducir la SIDE, terminó jurándole lealtad a la secretaria General y se alineó con su poder. El movimiento dejó expuesto el declive del asesor en uno de los territorios más sensibles del Estado.
En la Casa Rosada describen a Neiffert como un funcionario que “leyó el nuevo mapa” y decidió correrse hacia donde hoy se concentra la fuerza real. Esa mudanza política aceleró los rumores sobre su salida. Caputo, que lo había catapultado, ya no lo defiende con la misma intensidad y en el oficialismo dan por hecho que “El Jefe” lo sacará de funciones en los próximos días para intentar recuperar algo de control sobre el tablero que siente cada vez más ajeno.
La secretaria General no solo se fortaleció en las listas y en el territorio. También capitalizó el clima posterior al triunfo legislativo de Milei. Mientras el Presidente habló de acelerar la agenda de reformas y proyectó su reelección, Karina se dedicó a ordenar la tropa y a exigir disciplina. Su mensaje interno es simple: la lealtad no es optativa y las discusiones se resuelven adentro, no en redes ni en off.
Caputo tomó nota. El hombre que construyó la identidad libertaria desde los sets de televisión, las redes sociales y la guerra cultural entendió que el margen para operar por afuera de la estructura formal se achicó. Por eso, busca reubicarse como garante de una parte del ecosistema libertario que todavía lo respeta, pero evitando un choque frontal con la mujer que administra la lapicera, la caja política y el calendario de Javier Milei.
La tensión, sin embargo, no desapareció: se desplazó. En el Congreso, el ala que responde a Karina y Lule Menem quiere un ordenamiento más clásico, con interlocutores previsibles para los gobernadores y bloques aliados. Cerca de Caputo, en cambio, siguen defendiendo la lógica disruptiva que lo llevó a la Casa Rosada: moverse por afuera de los partidos, hablarle directo a la base libertaria y condicionar desde ese lugar a la dirigencia tradicional.
El equilibrio entre ambos mundos es frágil. Karina apuesta a consolidar un esquema donde la construcción territorial, el partido y el armado de 2027 pasen por su despacho y por la estructura que encabeza en Buenos Aires y en las provincias. Caputo intenta que ese cierre no implique jubilar a Las Fuerzas del Cielo ni a los influencers y dirigentes que crecieron a su sombra. Su advertencia hacia adentro “el día que me pelee con Karina me voy del Gobierno” funciona, al mismo tiempo, como amenaza y como señal de rendición.
Por ahora, ninguno de los dos puede prescindir del otro. Karina necesita que el estratega siga ordenando una parte del universo libertario que no responde a las lógicas tradicionales. Caputo sabe que, sin el aval de la secretaria General, su peso institucional se evapora. En ese tironeo silencioso se definirá una parte de la próxima etapa del gobierno de Javier Milei: cuánto poder quedará en manos de la hermana del Presidente y cuánto margen tendrá el asesor para seguir siendo algo más que un fantasma influyente en los pasillos de la Rosada.
El asesor libertario organizó una reunión con Cristian Ritondo, Rodrigo de Loredo, Miguel Ángel Pichetto, y el lobbista estadounidense Barry Bennett.
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