La cumbre de gobernadores que se realizó este miércoles en la Casa de Chubut en Buenos Aires parió la primera novedad política trascendente en términos electorales. Ignacio Torres (Chubut), Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Carlos Sadir (Jujuy) y Claudio Vidal (Santa Cruz) acordaron un frente político electoral que tendrá representación en el Congreso y una boleta en las elecciones de octubre.
La avenida del medio, el viejo anhelo de romper la grieta o un armado federal. Cualquiera de los conceptos que surcan la política argentina desde años cuaja con la novedad. En ese marco, las dudas son las mismas de siempre: si la grieta, tal cual la conocemos, puede llegar a su fin.
El armado de los gobernadores
De cara a lo que puede suceder, Lara Goyburu, Directora Ejecutiva en Management & Fit, aporta claridad. “Tanto el flamante bloque 'Liga Federal' como el armado de los gobernadores reflejan algo que la ciencia política argentina viene marcando hace años: en nuestro país, los llamados 'partidos nacionales' suelen ser más bien sellos comunes que agrupan realidades provinciales con mucha autonomía. No hay estructuras verticales ni homogéneas; lo que hay es una lógica confederada de poder territorial”.
Así las cosas, lo que parece hacer el nuevo sello es ordenar algo que ya existía. Por eso, en el marco del proceso electoral que atraviesa Argentina, las miradas se posan sobre el territorio. Al respecto, Manuel Zunino, director asociado de la consultora Proyecciones, advierte que “el promedio de imagen positiva de esos gobernadores es casi del 60% en sus territorios”.
El nuevo armado tendrá una prueba piloto en la provincia de Buenos Aires en las elecciones del 7 de septiembre. Desde ya, no es lo mismo. Ahí los gobernadores jugarán de visitantes, pero Somos Buenos Aires, el sello que agrupa a Florencio Randazzo y Emilio Monzó, entre otros, será la pata bonaerense de la experiencia.
Opción a la grieta
A la hora de analizar el posible cambio de escenario, Zunino señala que “la jugada es importante porque esas provincias representan el 20% del electorado nacional y eligen 1 de cada 5 diputados”. Pero advierte: “El primer desafío que tienen es narrativo, salir de la lógica del ‘ni uno ni el otro’ y contar una historia propia, con ideas claras desde las provincias. Si saben transmitir eso, pueden dejar de ser solo una reacción a la grieta y convertirse en una opción con identidad propia. Mientras las narrativas de los polos serán negativas (anti Milei o anti kirchnerismo), una opción distinta puede ser interesante”.
El proyecto político es una novedad. El crecimiento de una estructura partidaria de la periferia hacia el centro, parece una utopía, más teniendo en cuenta que la Ciudad de Buenos Aires logró poner a los tres últimos presidentes de la Argentina.
Goyburu va un poco más allá y sostiene que “lo que vimos esta semana va exactamente en esa línea: por un lado, diputados que se agrupan bajo el paraguas de la 'Liga Federal' y actúan como bisagra legislativa; por otro, gobernadores que arman un espacio con proyección nacional, buscando disputar agenda desde las provincias. La historia argentina desde 1820 en otro formato. O sea, más que una anomalía, es un patrón conocido y bastante estudiado: el poder en Argentina se construye desde lo territorial. Y en un escenario con coaliciones fragmentadas, sin estructuras nacionales consolidadas, los liderazgos provinciales ganan cada vez más protagonismo”.
Valoración positiva
En el camino a las urnas, los dirigentes provinciales parecen ostentar ciertas ventajas. Por lo menos así lo detalla Zunino. “A su favor cuentan con una valoración positiva alta en sus territorios, en un contexto de desconfianza con la política nacional, en que todos los dirigentes nacionales tienen saldo de imagen negativa (incluido el Presidente), tanto gobernadores como intendentes son los únicos actores que mantienen una confianza social alta y la posibilidad de hacer campañas de cercanía sin ser rechazados”, explicó el director asociado de la consultora Proyecciones.
Lo cierto es que más allá de las especulaciones y el devenir del armado y sus posibilidades electorales, Un Grito Federal expresa algo que está en la política argentina desde hace tiempo: la intrascendencia de los sellos nacionales y la preponderancia de los armados territoriales. Atrás de eso hay federalismo, claro. Pero en esta oportunidad parece dar un paso más allá de lo institucional y desembarcar en la arena electoral.
Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.
Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.
Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.
Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.
Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.