Una política de "tolerancia cero" de Diego Santilli y Patricia Bullrich para la aprobación del Presupuesto 2026
El ministro del Interior y la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado no quieren dejar ningún detalle librado al azar. El oficialismo, confiado con los números.
En los despachos del Senado ya lo bautizaron como el operativo “tolerancia cero”. No es un eslogan para la tribuna: es una metodología. Santilli y Bullrich trabajan juntos para revisar artículo por artículo el texto que llegó desde Diputados, detectar eventuales “bombas” escondidas y desactivar a tiempo cualquier tema que pueda irritar a la oposición dialoguista. La premisa es simple: no puede haber errores no forzados en la sesión más importante del cierre de año para la Casa Rosada.
La "tolerancia cero" de Diego Santilli y Patricia Bullrich
La dinámica de trabajo se volvió cotidiana en las últimas horas. Bullrich reúne al bloque varias veces por día, ordena la discusión interna y asigna tareas técnicas para que nadie llegue al recinto con dudas. Santilli, en paralelo, se mueve con el estilo que lo caracteriza: conversaciones uno a uno, llamados a gobernadores, mensajes cruzados con senadores aliados y una lista de pendientes que se achica a medida que avanza el reloj. El ministro del Interior sabe que no alcanza con tener “voluntad” de aprobar el Presupuesto; necesita convertir esa voluntad en votos concretos y presentes en el recinto.
En el oficialismo admiten, en privado, que los números siguen “justos”. El cálculo que manejan Santilli y Bullrich es de 44 votos afirmativos, una cifra que les permitiría atravesar la sesión con margen suficiente para resistir imprevistos, pero que no tolera fugas. Ese "poroteo" combina a los propios con aliados estables y dialoguistas que, con matices, eligieron no dinamitar el Presupuesto para evitar que el Gobierno termine administrando con prórrogas, decretos y tensiones permanentes.
Diego Santilli y Patricia Bullrich aplican la "tolerancia cero" a errores para sacar el Presupuesto 2026.
Los números que ilusionan a La Libertad Avanza en el Senado
La clave, en esa ingeniería, está en evitar que un detalle del texto se convierta en excusa. Por eso el trabajo fino de estas horas no se concentra solo en sumar voluntades, sino en quitarle motivos a los indecisos para poner condiciones de último minuto. “No podemos regalarles una bandera para que después nos pidan cambios y nos obliguen a volver a Diputados”, sintetizó una fuente del oficialismo al tanto de las conversaciones. La obsesión de Bullrich es que la sesión sea ordenada; la de Santilli, que sea definitiva.
La Casa Rosada necesita cerrar el año con un triunfo legislativo. No por el impacto contable del Presupuesto en sí —que el Gobierno siempre presenta como una herramienta para sostener el superávit— sino por su valor político: un Presupuesto aprobado en el Senado, con un bloque propio recién estrenado, sería una señal de gobernabilidad. En un oficialismo que todavía está construyendo músculo parlamentario, y que viene de semanas de negociaciones ásperas, el viernes se juega también una parte de la narrativa.
El Gobierno quiere cerrar el año con el Presupuesto 2026 aprobado
En ese punto, el interés personal de ambos se cruza con el objetivo general. Santilli quiere mostrar su primera gran victoria dentro del Gobierno. En su entorno repiten que su rol no puede limitarse a administrar vínculos: necesita exhibir resultados. El ministro del Interior sabe que el Presupuesto es una prueba de fuego para su autoridad frente a gobernadores y aliados, que lo miden por la capacidad de ordenar votos, evitar deserciones y ofrecer un canal confiable de negociación.
Bullrich, por su parte, llega al viernes con una cuenta pendiente. En las últimas semanas intentó empujar una sesión para tratar la reforma laboral y no lo consiguió. La falta de acuerdo y las resistencias internas y externas dejaron una marca que la jefa de bloque busca borrar con un movimiento contundente: aprobar el Presupuesto 2026 y pasar de página. En el Senado, su figura se juega en dos planos: el de la conducción política —mantener unido al nuevo bloque— y el de la eficacia táctica —llegar al recinto con todo atado.
Diego Santilli y Patricia Bullrich aplican la "tolerancia cero" a errores para sacar el Presupuesto 2026.
Esa combinación explica el “tolerancia cero” que aplicaron en las horas previas. Los senadores libertarios trabajan con el texto de Diputados como si fuera un manual de riesgos. Subrayan artículos potencialmente conflictivos, anticipan preguntas de la oposición dialoguista y preparan respuestas para el debate. El objetivo es evitar que, en el recinto, aparezca una sorpresa técnica que derive en pedidos de cuarto intermedio, cambios sobre tablas o negociaciones improvisadas. Todo lo que se negocia el viernes en vivo, razonan, es señal de debilidad.
La estrategia de cuidar cada detalle y evitar sorpresas
Diego Santilli y Patricia Bullrich aplican la "tolerancia cero" a errores para sacar el Presupuesto 2026.
La decisión de trabajar en tándem no es casual. Santilli aporta su vínculo con los interlocutores territoriales y el pragmatismo para cerrar acuerdos; Bullrich, el mando interno para que esos acuerdos no se filtren ni se erosionen. En el oficialismo creen que esa dupla es la que permite afrontar una sesión con números ajustados: sin coordinación, cualquier ruido puede crecer hasta convertirse en problema.
A medida que se acerca el viernes, en el Senado se impone la sensación de que el resultado dependerá menos de un gran pacto y más de una serie de controles pequeños: que todos los senadores aliados estén presentes, que no haya rebeldías inesperadas, que el texto no contenga un punto “intragable” para un dialoguista clave, que el debate no se extienda más de la cuenta. En esa lógica, el operativo “tolerancia cero” es una advertencia interna: cada detalle importa, y cada descuido puede costar la sesión.
Ambas iniciativas recibieron media sanción en Diputados y pasan al Senado. La Libertad Avanza analiza vetar el Presupuesto por una modificación opositora.
Javier Milei analiza opciones tras el rechazo del capítulo 11 que, según Balcarce 50, va contra el superávit fiscal. Los gobernadores apuntados de "traidores".
El presidente convocó a una reunión de Gabinete para el lunes. El jueves reunió a la mesa política del oficialismo. Los cuatro escenarios en el Congreso.
Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.
Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.
Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.
Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.
Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.