¿Y si Manuel Adorni decidiera irse?
Es una hipótesis que tiene sentido, si se analiza lo que pasó en las últimas horas.
Es una hipótesis que tiene sentido, si se analiza lo que pasó en las últimas horas.
¿Y si Manuel Adorni decidiera irse? No se trata solo de una pregunta retórica. Es una hipótesis que tiene sentido, si se analiza lo que pasó en las últimas horas. El viernes, en la apertura de la reunión de Gabinete, Javier Milei impuso su decisión de sostenerlo contra viento y marea. No me consta que haya dicho: “Prefiero perder la elección antes que echarlo”.
Sí me consta que volvió a usar el argumento de que no va a entregar a alguien que considera honesto “en el altar de los egos de los periodistas de la argentina”.
Una vez que Milei terminó, Patricia Bullrich intentó abrir el debate. Sin embargo, el presidente la interrumpió y anunció que se iba. Antes de despedirse, aclaró que podían debatir todo lo que quisieran, pero que la decisión política de bancar al jefe de Gabinete ya estaba tomada.
Entonces, Adorni habló primero: "Si alguien no está de acuerdo con la decisión del presidente, ya sabe lo que tiene que hacer".
Sin embargo, Bullrich le volvió a pedir a Adorni que se apurara a presentar la declaración jurada. Le dijo que no tenía sentido demorarla más. Opinó que le estaba produciendo al Gobierno un desgaste innecesario. Adorni le respondió que no se preocupara. Que la presentará mucho antes del 31 de julio, el día en que vence la última prórroga. Todos entendieron que haría pública a fin de este mes.
El mismo viernes, entre las 20 y las 21, Milei habló, por teléfono, pero a calzón quitado, con alguien a quien dice respetar, a pesar de que, con respecto a Adorni, no piensan lo mismo. Incluso anticipó cómo reaccionaría frente a la hipótesis de que fuera el funcionario quien le ofreciera su renuncia indeclinable.
El presidente aprovechó, para diferenciar, desde su perspectiva, lo que sucedió con José Luis Espert. Fue muy parecido a lo que nos dijo a Trebucq y a mí, en la conversación telefónica del miércoles pasado. Es decir: que la renuncia no había sido una decisión suya, sino del propio Espert, porque no quería ni podía convertirse en un candidato mudo.
Y las del presidente, en casi todos los casos, tienen un peso específico mayor. Pero Milei no es ingenuo ni come vidrio. Y Karina Milei tampoco.
El presidente dice, por ejemplo: “Este mal momento pasará. No hay que desesperar”.
Milei cree:
Milei también siente que el tan meneado círculo rojo no termina de entender los cambios irreversibles que, según él, ya produjo el nuevo modelo económico y político. En la intimidad, destaca dos hechos. Uno: la decisión de Paolo Rocca de renunciar como CEO de Tenaris, después de perder la última licitación para la obra civil de Southern Energy, el consorcio de petroleras locales que están construyendo el ducto que permitirá exportar gas de la cuenca neuquina desde un puerto de Río Negro. El otro: el retiro silencioso de Javier Madanes Quintanilla después del cierre de Fate.
El diagnóstico de Patricia Bullrich sobre el caso Adorni es diametralmente opuesto al de Milei. Esto es lo que piensa la senadora:
El tono que utiliza Bullrich, en público, es muy parecido al que usó, en su momento, para justificar la salida de Espert.
Hasta hace minutos, Milei seguía sosteniendo que no le molesta ni le enoja el pedido de Bullrich. Es más: insistía con la idea de que ella era su candidata para la Jefatura de Gobierno de la Ciudad, así como Diego Santilli era su candidato para gobernador de la provincia de Buenos Aires.
Para empezar, a diferencia de su hermano, parece menos impulsiva y emocional. Para seguir, tiene como prioridad absoluta garantizar la reelección del presidente. La secretaria General de la Presidencia habla poco y decide mucho.
Puede tener profundas diferencias con Santiago Caputo, pero no las exacerba porque sabe que, en este contexto, sería suicida. Tampoco desconfía ni le sorprende lo de Patricia Bullrich. Ella entiende que se trata de una socia política, y no de una incondicional.
Karina Milei espera con ansiedad que Adorni les “tape la boca a todos”, pero, si el jefe de Gabinete no lo llega a lograr, puesta entre la espada y la pared, no sorprendería que, llegado el momento, lo invite a dar un paso al costado.
Y en ese caso, Adorni, ¿cómo se podría negar, si repitió, una y mil veces, que ayudará al gobierno desde el lugar en que el presidente lo considere más útil?
No es información. Es una simple deducción. Podría ser uno de los finales posibles. Así, las buenas noticias económicas no quedarán tapadas por este escándalo sin fin. O volverían a la primera plana otras mega causas de corrupción, como las coimas con el dólar oficial mientras tenía vigencia el cepo.
A propósito: se trata de una investigación que ya no cuenta con secreto de sumario. Un expediente en el que se repiten, los nombres de Elías Piccirillo, ex de Jessica Cirio, Francisco Hauque y Martín Migueles, actual pareja de Wanda Nara, mientras se omiten, por ahora, los de Matías Tombolini, Miguel Ángel Pesce y Sergio Massa.
El ex jefe de Gabinete empezó con sus memorias. En La Libertad Avanza quieren que la publicación este alejada de la campaña por la reelección de Javier Milei.
Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.
Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.
Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.
Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.