Claudio “Chiqui” Tapia convocó el lunes a la noche en la sede de la AFA a los representantes de todos los clubes de Primera División. Y pasó lo que suponíamos que iba a pasar: que hubo una bajada de línea que no está claro si fue explícitamente una reprimenda (porque el tono de la charla de Tapia con los dirigentes no quedó claro, no se hizo público), pero sí que hubo un nuevo llamado a lavar los trapos sucios en casa.
La sugerencia no es necesariamente inapropiada, porque puede entenderse que los fuertes reclamos por los recientes conflictos generados por las decisiones arbitrales sean percibidos como hechos dañinos para la imagen del fútbol argentino (“el producto”). Los airados reclamos exceden ya a Carlos Tévez, director técnico de Independiente —quien ha polemizado públicamente con Pablo Toviggino, tesorero de la AFA—, y llegan a varios otros entrenadores de equipos que se sienten perjudicados por arbitrajes capciosos, que curiosamente benefician a los llamados equipos del poder. Estos equipos ya no son los históricamente “grandes”, sino que son estos otros a los cuales representan varios de los principales dirigentes de la AFA. Los casos de Barracas Central y Deportivo Riestra son los más visibles, pero no los únicos.
Así las cosas, está bien que los trapos se laven en casa, pero los trapos de los árbitros se tienen que lavar de verdad. Hay que aclarar a cuento de qué se discuten públicamente decisiones que parecen verdaderos choreos, porque si no, es todo un espanto. Es como si dijéramos que lo grave no es afanar, sino que se diga que uno afana. No: el problema es al revés. El problema es que los arbitrajes son poco confiables.
Un formato de campeonato controversial
También hubo otro tema que se trató, que es el formato de campeonato. Aquí hay responsabilidad de todos los dirigentes. La Copa de la Liga que se está jugando se separa en dos zonas que juegan una ronda de todos contra todos más la fecha interzonal de clásicos. Los cuatro primeros de cada zona se clasifican a los playoffs, y de allí en más se jugarán cuartos de final, semifinal y final. Como cada una de esas instancias mano a mano se resuelve a partido único, se decidió una vez más que esos partidos se jueguen en cancha neutral. Una decisión que, una vez más, perjudica a todos los socios que pagan un abono en los clubes.
Un abonado cualquiera de —digamos— River, ¿qué partido querría ver realmente? ¿La primera fecha o une eventual final? Ni que decir que los hinchas de Boca y River ya se comieron el garrón de no haber podido ver en la cancha la famosa final que se jugó en el Santiago Bernabéu. En definitiva, se perjudica en primer lugar al hincha. Y, para colmo, lo peor es que los dirigentes no levantan la mano diciendo “yo voy a defender a mis socios”, por más que después siempre se llenen la boca con que “los clubes son de los socios”.
Lo cierto es que hay recursos como para evitar esta regla: podría ser, por ejemplo, que la localía en los mano a mano quede para el mejor clasificado en las zonas, como se hace en España, en donde se alterna y el que juega como local en los cuartos de final, juega luego como visitante en semifinales. Y, llegado el caso, la localía se sortea si hay coincidencias.
Pero claro, también hay una ventaja, aunque no sea para los socios: seguramente venderán entradas para cada equipo en cancha neutral, aparecerán los gobernadores que tienen un estadio para ofrecer y los hinchas terminarán poniendo plata.
Por cierto, la del lunes no fue una reunión de presidentes. En muchos casos, en el comité ejecutivo de la AFA se habla de “representantes” de los clubes en la AFA y no siempre es el presidente. Lo curioso es que, en este caso, los presidentes de River y Boca no estuvieron ahí, sino que enviaron a otros representantes.
En un momento tan delicado, en el que todo está bajo sospecha, en el que todos se quejan (muchos de ellos, con absoluta razón), cuando vemos que aparecen en Primera estos clubes que hace pocos años penaban en las categorías más bajas y hoy son aspirantes a jugar la Libertadores, hubiese sido razonable que estuvieran presentes todos los presidentes de los clubes en esta reunión en el predio Lionel Messi de la AFA.
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- Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
- Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
- Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
- El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
- Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.
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Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.
Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.
Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.
Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.