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Salud & Ciencia

Cuando la IA entra al laboratorio y comienza a hacer fármacos

Anthropic redefine la biotecnología: de la compra de startups al diseño de fármacos con IA, la ciencia se acelera y exige equipos con ADN computacional nativo.

Rosario "Charo" Cestau

Dario Amodei no es un ingeniero de sistemas que un día descubrió la biología. Es biofísico. Se doctoró en Princeton estudiando sistemas biológicos y completó un posdoctorado en la Escuela de Medicina de Stanford, trabajando en Neurociencia. Después cofundó Anthropic, la empresa detrás de Claude, uno de los modelos de inteligencia artificial más avanzados del mundo. Ese detalle, que la mayoría de la cobertura mediática omite, es el que probablemente explica lo que pasó en abril de 2026.

En dos semanas, Anthropic hizo dos movimientos que la prensa cubrió, pero quedaron algo rezagados frente al protagonismo de Mythos, el reporte de Anthropic sobre riesgos potenciales de los modelos de IA. El 3 de abril, Anthropic adquirió Coefficient Bio, una startup de biotecnología basada en inteligencia artificial, por aproximadamente 400 millones de dólares en acciones. La empresa tenía ocho meses de vida y nueve empleados. Casi todos provenían de Prescient Design, el grupo de diseño computacional de moléculas dentro de Genentech, una de las biotecnológicas más importantes del mundo y hoy parte de Roche. Muchos pensaron que Anthropic pagó demasiado por una compañía pequeña y nueva, pero vale aclarar que lo que compraron no fue un equipo. Compraron lo que ese equipo estaba construyendo: modelos entrenados para diseñar moléculas con inteligencia artificial. El fondo Dimension Capital, que tenía aproximadamente la mitad de la empresa, reportó un retorno cercano al 40.000% en ocho meses.

Ese dato del retorno es impresionante, pero hay otro que importa más. Dimension Capital, el fondo que respaldó a Coefficient Bio, tiene una política explícita: no invierten en una biotecnológica a menos que entre el 25% y el 40% del equipo sean biólogos computacionales. Según su cofundador Adam Goulburn, buscan "profesionales de machine learning, ingenieros de IA y especialistas en robótica que trabajen de manera simbiótica con químicos y biólogos para descubrir fármacos." Coefficient Bio, con un equipo casi 100% computacional, no solo cumplió ese umbral, sino que lo superó, logrando ser el objeto de una de las adquisiciones más desproporcionadas en la historia reciente de la biotecnología.

Para los científicos de nuestra región, esto es muy relevante. El capital de riesgo más sofisticado del mundo ya no invierte en biotecnología sin exigir una masa crítica de talento computacional. No alcanza con tener un biólogo que "utilice" inteligencia artificial. Se necesitan equipos donde la computación no sea soporte, sino base estructural, donde cada integrante sea sólido, creativo, y capaz de trabajar con la IA como herramienta nativa, así como ya lo sabe hacer con sus colaboradores humanos. Los demás miembros del equipo deberán aportar experiencia clínica y comercial, complementando y asegurando la velocidad de ejecución.

El segundo movimiento fue el 14 de abril, cuando Vas Narasimhan, CEO de Novartis, se sumó al directorio de Anthropic. Es la primera vez que un CEO en ejercicio de una gran farmacéutica ocupa un lugar en el directorio de un laboratorio de inteligencia artificial de frontera.

Pero estos dos anuncios no surgieron de la nada. En octubre de 2025, Anthropic había lanzado Claude para Ciencias de la Vida, con integraciones en plataformas de descubrimiento de fármacos y bases de datos científicas. En enero de 2026, en la conferencia JPMorgan Healthcare, presentó Claude para Salud, conectado a sistemas de operaciones clínicas, registros de ensayos y expedientes electrónicos. Cuatro hitos en tan solo seis meses, demuestran que la biología, para Anthropic, no fue una ocurrencia tardía, sino el plan desde el principio.

En diciembre pasado, en una entrevista con El Observador, conversamos sobre cómo herramientas como popEVE y AlphaGenome estaban empezando a transformar el diagnóstico genético. PopEVE, desarrollada en Harvard, permite distinguir qué variantes en el ADN de un paciente son clínicamente relevantes y cuáles no. AlphaGenome, de Google DeepMind, publicado en Nature en enero de 2026, empezó a leer el 98% del genoma que los modelos centrados en proteínas no podían alcanzar, el genoma “oscuro”. En febrero, en esta misma columna, escribí sobre la odisea diagnóstica que enfrentan los pacientes con enfermedades raras: cinco a siete años, en promedio, para llegar a un diagnóstico.

Lo que ha cambiado en apenas dos meses es la velocidad a la que se cierra la otra mitad del problema. Leer el genoma es cada vez más rápido, interpretar variantes genéticas, también. Diseñar una molécula candidata a desarrollo, que antes tomaba años, ahora puede tomar días: Therna Biosciences diseñó un candidato de ARN mensajero para una enfermedad rara en tres días el mes pasado. La biología se comprime más rápido que las organizaciones construidas a su alrededor.

Históricamente, apenas uno de cada diez medicamentos en desarrollo sobrevive las tres fases de ensayos clínicos hasta la aprobación. Más recientemente, con nuevas modalidades como la terapia génica, esas probabilidades están mejorando, pero el cuello de botella se desplaza, desde la predicción molecular al modelo de acceso al paciente, requiriendo un juicio experto multidisciplinario, no mejores modelos, y actuando tempranamente.

Para las enfermedades raras, esta convergencia importa más, no menos. Si la inteligencia artificial comprime el descubrimiento a días y la síntesis regulatoria a minutos, lo que queda es la parte que la mayoría de las organizaciones nunca fueron diseñadas para hacer rápido: el modelo que optimice la llegada de la medicación al paciente. Dicho de otra forma, se deberá decidir en cuáles pacientes, en qué mercados, bajo qué modelo comercial permitirá mover un producto de la aprobación al paciente en meses, no en años.

Las enfermedades raras le enseñaron a la industria algo que ahora se vuelve universal: que la experiencia real importa más que cualquier avance aislado. La inteligencia artificial está haciendo de esa lección una regla. La simbiosis referida por Dimension ya avanza a través de nuevas alianzas entre compañías, entre disciplinas y entre industrias.

La historia no es realmente sobre la farmacéutica adoptando inteligencia artificial. Es, más bien, sobre la inteligencia artificial entrando en la farmacéutica. En definitiva, cuando un biofísico es el que abre la puerta, la entrada no es casual, sino que fue muy bien pensada.

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El día más raro del año

El 29 de febrero simboliza las enfermedades raras. Más que una efeméride, es un llamado a acortar la "odisea diagnóstica" mediante ciencia, datos e IA.

Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.