Marina Mammoliti y la ansiedad: "Estamos usando mucho la palabra, pero es que también estamos más ansiosos"
La reconocida psicóloga habló con El Observador sobre el aumento de la ansiedad en las personas, las consultas más frecuentes y por qué no se trata de eliminarla.
Marina Mammoliti, licenciada en Psicología y creadora de Psicología al Desnudo, habló con El Observador sobre la ansiedad, el crecimiento de las consultas vinculadas a la salud mental y la manera en que el contexto actual influye sobre lo que sentimos. En el marco de la presentación de su libro Frená tu cabeza, planteó que la ansiedad forma parte de la experiencia humana y advirtió sobre el momento en que deja de ser funcional y comienza a interferir en la vida cotidiana.
Según explicó, el mecanismo ansioso permite anticiparse y prepararse frente a posibles amenazas. El problema aparece en un contexto de hiperestimulación en el que ese sistema permanece constantemente activado. Las redes sociales, la hiperconectividad, la cultura del apuro, la comparación y las exigencias vinculadas con la productividad son algunos de los factores que mencionó.
"Nuestro cerebro no está buscando que nosotros seamos felices y que estemos tranquilos. Nuestro cerebro quiere la supervivencia", explicó. En ese escenario, sostuvo, resulta difícil "frenar la cabeza" porque el entorno presenta estímulos y "microamenazas" de manera permanente.
"Estamos usando mucho la palabra ansiedad"
Consultada sobre el uso cada vez más frecuente del término y sobre las personas que llegan a definirse como "ansiosas", Mammoliti consideró que conviven dos fenómenos: se habla más de ansiedad, pero también existen mayores niveles de ansiedad. "Estamos usando mucho la palabra ansiedad y tiene sentido", afirmó. Al mismo tiempo, señaló que las tasas aumentaron durante los últimos años y vinculó parte de ese fenómeno con un contexto atravesado por los teléfonos celulares, internet y las redes sociales.
Sin embargo, para Mammoliti hay otros cambios que ayudan a explicar por qué la palabra aparece con tanta frecuencia. "Tenemos más palabras para nombrar lo que nos pasa", sostuvo, y ejemplificó que aquello que antes alguien podía describir simplemente como estar "nervioso" hoy puede ser identificado como ansiedad.
A esto se suma una mayor apertura para conversar sobre las emociones. "Hay menos tabú para hablar de salud mental", destacó la psicóloga, aunque aclaró que todavía queda camino por recorrer.
La especialista también advirtió sobre el riesgo de que la familiaridad con el término genere una falsa sensación de conocimiento. "Estamos tan acostumbrados a escuchar la palabra ansiedad que todo es ansiedad. Cuando todo es ansiedad, nada es ansiedad", resumió. Por eso, consideró importante identificar cómo se expresa en cada persona, qué situaciones la disparan y hasta qué punto interfiere con sus actividades.
"Eliminar la ansiedad no es posible"
Mammoliti también planteó que el objetivo no debería ser dejar de sentir ansiedad, sino aprender a relacionarse con ella sin que se convierta en una experiencia que genere sufrimiento constante.
"Eliminar la ansiedad no es posible, no se puede", aseguró. Según explicó, se trata de un mecanismo que las personas traen "de fábrica" y que cumple una función frente a las amenazas. "Tenemos que poder aceptar la ansiedad en nuestras vidas sin que se transforme en algo que nos torture", agregó.
Para la psicóloga, una ansiedad equilibrada puede aparecer frente a una situación que genera nerviosismo y luego disminuir cuando esa situación termina. El problema surge cuando esa activación se prolonga y deja de ayudar a resolver una amenaza para convertirse en algo disfuncional. "Una vida plena, una vida valiosa, implica sentir todo el abanico emocional. Y en todo ese abanico emocional, la ansiedad va a estar", explicó.
Ese fenómeno también aparece de manera recurrente en el consultorio. Ante la pregunta de cuál es el problema que más llevan sus pacientes, Mammoliti respondió directamente: "La ansiedad". Entre las dificultades más habituales mencionó la imposibilidad de frenar los pensamientos y el malestar que surge al no poder reconocer o manejar lo que se siente.
"Hay algo del analfabetismo emocional, esto de no sé qué siento y no sé qué hacer con lo que siento", señaló. Mammoliti explicó que las consultas por ansiedad y depresión aparecen de manera frecuente, junto con duelos y vínculos que generan altos niveles de ansiedad. Esa experiencia profesional, sumada a haber atravesado personalmente períodos de ansiedad intensa, fue uno de los motivos que la llevaron a elegir el tema para su primer libro.
Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.
Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.
Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.
Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.
Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.