Con una desocupación que roza los dos dígitos y con más del 50% de la población por debajo de la línea de pobreza los movimientos sociales volverán a realizar como todos los 7 de agosto la marcha de San Cayetano
La clásica peregrinación que une Liniers con Plaza de Mayo en esta oportunidad se sumará la CGT, las dos CTA y casi la totalidad de los sectores del peronismo, desde La Cámpora hasta los intendentes que se encolumnan hoy tras el Gobernador Axel Kicillof.
Como sucede cada año las calles de Liniers le pondrán rostro a la tragedia que se cuentan en números. La pérdida de trabajo, la caída del salario, la recesión sin fin y los datos de pobreza no da mucho margen para la libre interpretación de lo que será una postal de la tragedia social argentina.
San Cayetano volverá a mostrar sus dos caras. La hombres y mujeres de fe, que harán largas filas para entrar a la Iglesia y pedirle al patrono del pan y del trabajo que los guíe a un futuro mejor, y los que peregrinarán a Plaza Mayo rogándole a la política que los saquen de la miseria. El arte de vivir con fe, y sin saber con fe en qué.
“Yo creo en el pueblo”, dice Alejandro “Peluca” Gramajo, secretario General de la Unión de Trabajadores de la Economía popular algunas horas antes de partir rumbo a Liniers y deja sentada una suerte de tercera posición que abreve en el sueño de la comunidad organizada.
El Gobierno de Milei, la destrucción masiva del empleo, de las Pymes y la tensión política sentaron las bases para una marcha que será multitudinaria. Si bien la movilización se realiza desde el año 2016, primer año de Gobierno de Mauricio Macri, habrá sectores que se sumen por primera vez.
Otra vez la unidad, y una vez más la misma pregunta, ¿Para qué? En este caso la respuesta es obvia y sencilla y no requiere desarrollo. La coyuntura explica un parte, el propio Milei explica el resto.
Bajo esa lógica La Cámpora participará por primera vez de la movilización de San Cayetano, también lo hará la CGT de forma orgánica. En el caso del universo sindical, la central obrera nunca había sido parte de la movilización, aunque muchos de los sindicatos confederados se sumaron a la movida desde 2016.
Los movimientos sociales y la CGT, confirmaron que la actividad que comenzará en General Paz y Rivadavia y culminará en Plaza de Mayo se realizará sin cortes de calle. Evitar la provocación y la posible represión es una de las premisas de los organizadores.
Claro, que también movilizará el Polo Obrero que no forma parte de la organización y no hay certeza de que acate lo previsto.
La movilización, que contará con la bendición de la Iglesia de San Cayetano, será encabezada por el Movimiento Misioneros de Francisco que lidera el dirigente del Movimiento Evita, Esteban “El Gringo” Castro.
La mayor parte del recorrido lo protagonizaran las organizaciones sociales. Recién a la altura del microcentro porteño se sumarán las centrales sindicales. Se espera que a esa altura también se sumen las organizaciones de izquierda.
Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.
Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.
Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.
Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.
Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.