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OpenArg: la inteligencia artificial que convierte los datos públicos de Argentina en respuestas para cualquier ciudadano

En el encuentro del PRO, Colossus Lab lanzó OpenArg: una IA que responde preguntas sobre datos públicos argentinos con gráficos y fuentes oficiales.

Martín Yeza, dirigente del PRO y referente del laboratorio de innovación pública Colossus Lab, presentó este jueves en el encuentro nacional del partido una plataforma de inteligencia artificial llamada OpenArg, que permite consultar datos públicos del Estado argentino en lenguaje cotidiano y obtener respuestas con gráficos, cifras y fuentes oficiales, sin necesidad de conocimientos técnicos.

El anuncio se realizó durante una jornada en la que el PRO convocó a dirigentes, intendentes y gobernadores para debatir, entre otros temas, los desafíos que la inteligencia artificial plantea para la gestión pública. En ese contexto, Yeza describió el proyecto en sus redes sociales con precisión técnica inusual para un político: 1.800 tablas de datos cacheadas, 27 millones de filas de información pre-descargada y conexión a 12 fuentes oficiales, entre ellas el INDEC, el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el portal de declaraciones juradas y el Congreso de la Nación.

Qué es OpenArg y cómo funciona

OpenArg es, en términos simples, un sistema de consulta conversacional: el usuario escribe una pregunta —sobre inflación, tipo de cambio, presupuesto nacional o declaraciones juradas de funcionarios— y la plataforma responde con datos, gráficos y enlaces directos a los portales oficiales de los que proviene la información. El sistema no genera respuestas de memoria ni interpola datos: cada afirmación viene respaldada por una fuente verificable.

Técnicamente, la plataforma opera mediante una arquitectura de cuatro agentes que se activan en secuencia ante cada consulta. El primero, denominado "estratega", interpreta la pregunta y arma un plan de búsqueda. El segundo, el "investigador", rastrea las fuentes disponibles. El tercero, el "analista", cruza y procesa los datos obtenidos. El cuarto, el "redactor", elabora la respuesta final con visualizaciones y citas. Todo esto ocurre en dos llamadas a modelos de inteligencia artificial, lo que permite mantener costos operativos acotados. La base tecnológica incluye Next.js 16, TypeScript, PostgreSQL con extensión pgvector y conectores a APIs oficiales como CKAN, Georef y las del BCRA e INDEC.

La plataforma está disponible en openarg.org y se encuentra actualmente en fase beta, con acceso restringido a testers seleccionados.

El problema que intenta resolver

La justificación del proyecto parte de un diagnóstico concreto: Argentina cuenta con más de 16.000 conjuntos de datos distribuidos en 32 portales de datos abiertos, pero esa información está fragmentada, en formatos heterogéneos y requiere conocimientos técnicos para ser aprovechada. "Eso no es transparencia. Los datos están, pero nadie los puede usar", escribió Yeza en su cuenta de X.

La idea central de OpenArg, según sus creadores, es que la inteligencia artificial puede actuar como intérprete entre esa masa de información estructurada y los ciudadanos que no tienen formación en análisis de datos. No se trata, aclaran, de reemplazar a los especialistas, sino de ampliar el acceso: que alguien sin conocimientos estadísticos pueda comparar la evolución del índice de precios de los últimos doce meses, o que un periodista pueda cruzar el presupuesto de un ministerio con su ejecución real, sin necesidad de descargar archivos ni escribir código.

El sistema también apunta a un usuario menos evidente: los propios funcionarios. Yeza planteó el caso de un intendente de un municipio pequeño que, gracias a OpenArg, podría comparar indicadores de su gestión con los de distritos de características similares. "Ver qué hacen otros. Copiar lo que funciona", escribió. En esa dirección, la misión declarada de Colossus Lab —la organización detrás de la herramienta— es que "cualquier funcionario pueda ser un buen funcionario" y que "gestionar bien sea más fácil".

Colossus Lab, el laboratorio detrás del proyecto

OpenArg es el producto más visible de Colossus Lab, una organización argentina que se define como un laboratorio orientado a conectar tecnología con gestión pública, con foco en tres ejes: innovación en el sector público, gobernanza de datos e inteligencia artificial. Su propósito, enunciado sin rodeos en sus comunicaciones institucionales, es "hackear la democracia para fortalecerla": transformar instituciones que en muchos casos operan con lógicas del siglo pasado usando herramientas del siglo XXI.

Además de OpenArg, Colossus Lab ofrece una biblioteca de más de una docena de herramientas de código abierto diseñadas para uso cívico: un dashboard de análisis de datos abiertos, un radar normativo, un asistente conversacional, una plataforma para concejos deliberantes y hasta un sistema de gestión para clubes de barrio. Todas son de acceso libre, lo que significa que cualquier municipio u organización puede adoptarlas y adaptarlas sin costos de licencia.

La organización también publica informes sobre adopción de inteligencia artificial en el sector público. Entre los casos que documenta figura Prometea, el sistema de IA desarrollado en Argentina que se aplica en el ámbito judicial para agilizar procesos y reducir tiempos de resolución, considerado uno de los antecedentes más relevantes del uso institucional de esta tecnología en la región.

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Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.