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Por qué la música que escuchás en la adolescencia no se parece a ninguna otra

Dos estudios científicos explican la huella neurológica que esas canciones dejan en el cerebro, una marca que ninguna otra música puede igualar.

Eugenio Palopoli

Hay una canción —podría ser cualquiera— que la escuchaste sonar por ahí y te hizo frenar en seco. No importó dónde estabas ni cuántos años habían pasado desde la primera vez que la escuchaste. Algo en el pecho se activó antes de que el cerebro pudiera procesarlo. Eso no es romanticismo ni capricho: es química cerebral. Y la ciencia lleva más de una década tratando de explicar con precisión por qué ocurre.

La explicación más sólida proviene de dos estudios separados por catorce años y métodos muy distintos: uno realizado en un laboratorio de neuroimagen en Montreal y otro que analizó más de 540 millones de reproducciones en plataformas de streaming en todo el mundo. Juntos, construyen un cuadro coherente sobre la relación entre la música, el cerebro y la memoria autobiográfica.

La dopamina y el cerebro que anticipa

En enero de 2011, la revista Nature Neuroscience publicó una investigación del Montreal Neurological Institute de la Universidad McGill que cambió la manera en que la neurociencia entiende el placer musical. El estudio, encabezado por Valorie Salimpoor, entonces estudiante de posgrado del Laboratorio Zatorre, combinó por primera vez dos técnicas de neuroimagen de manera simultánea para medir qué pasa exactamente cuando una canción genera esa respuesta física que muchos describen como un escalofrío o un nudo en el pecho.

Los investigadores confirmaron que la música activa el sistema de recompensa del cerebro, el mismo circuito que responde a la comida, las relaciones afectivas o las sustancias estimulantes. Y lo hace en dos tiempos distintos. Una región del cerebro se ilumina antes del momento cumbre de la canción, durante la anticipación. Otra lo hace cuando ese momento llega. El cerebro no solo disfruta la música: la desea antes de que empiece el pasaje que más le gusta. La espera forma parte del placer.

"Estas evidencias demuestran que las respuestas emocionales intensas a la música involucran los circuitos de recompensa más primitivos del cerebro", dijo el doctor Robert Zatorre, neurocientífico supervisor del estudio. Y agregó: "Hasta donde sabemos, esta es la primera demostración de que una recompensa abstracta como la música puede generar liberación de dopamina."

Por su parte, Salimpoor señaló algo que distingue a la música de otras recompensas: "Con la música podemos medir en tiempo real todas las fases de la recompensa, desde el estado neutro de base hasta la anticipación y el pico de placer. En general es muy difícil examinar estas fases de modo simultáneo."

Por qué la adolescencia deja una huella diferente

Que el cerebro responda a la música con dopamina es algo que ocurre a lo largo de toda la vida. Pero hay una etapa en que ese sistema funciona en condiciones particularmente favorables: la adolescencia.

Durante esos años, el cerebro atraviesa uno de sus procesos de reorganización más intensos. La región asociada al juicio, la planificación y la regulación emocional todavía está completando su desarrollo, proceso que se extiende hasta bien entrados los veinte años. Las hormonas de la pubertad inundan el organismo. Y, de manera crucial, es el período en que la identidad personal empieza a consolidarse: quiénes somos, con quién nos identificamos, qué nos importa.

La música que suena durante esa etapa queda codificada de una manera especial: asociada a personas, lugares, estados emocionales y versiones de uno mismo que ya no existen, pero que la memoria preservó con una densidad afectiva excepcional. Este fenómeno tiene nombre en psicología cognitiva: el reminiscence bump o pico de la reminiscencia. Los recuerdos formados entre los 10 y los 25 años son desproporcionadamente más vívidos y emocionalmente cargados que los de cualquier otra etapa de la vida. La música de esos años no es solo un recuerdo: es parte de la estructura de la identidad.

Esto explica por qué ciertas canciones funcionan como máquinas del tiempo. No traen solo el recuerdo de un momento: traen la textura emocional completa de quiénes éramos cuando las escuchamos por primera vez. El cerebro no almacenó solo el sonido; almacenó todo el contexto vital que lo rodeaba.

540 millones de reproducciones y un patrón que se repite

Lo que la neurociencia describe en el laboratorio, un estudio publicado en 2025 lo encontró en los datos masivos de la vida cotidiana.

Un equipo internacional de investigadores de la Universidad de Gotemburgo y la Universidad de Jönköping —ambas de Suecia— junto con la Universidad de Primorska, de Eslovenia, analizó 15 años de registros de escucha de más de 40.000 usuarios de Last.fm, una plataforma que sistematiza lo que la gente escucha a través de servicios de streaming. El dataset abarcó más de 540 millones de reproducciones de más de un millón de canciones distintas. El trabajo fue presentado en la 33ª Conferencia ACM sobre Modelado y Personalización de Usuarios.

Los resultados muestran un patrón claro. Los oyentes más jóvenes escuchan una amplia variedad de música contemporánea y siguen las tendencias de la cultura popular. En la transición hacia la adultez, los hábitos se amplían: se exploran más artistas y géneros. Pero con los años ese espectro se achica, y las elecciones se vuelven más personales, menos atadas a lo que dicta el momento.

"Cuando sos joven, querés experimentar todo. No vas a un festival de música solo para escuchar a una banda en particular, pero cuando te convertís en adulto, generalmente ya encontraste un estilo de música con el que te identificás. Las listas de éxitos dejan de importar tanto", explicó Alan Said, profesor asociado de informática en la Universidad de Gothenburg y coautor del estudio.

El estudio también registró que, con la edad, el gusto musical se vuelve progresivamente más único e intransferible. Los adolescentes comparten muchas canciones favoritas con sus pares, algo que resulta cada vez más difícil en la adultez: el vecino escucha death metal todo el tiempo, mientras uno está obsesionado con artistas que casi nadie de su entorno conoce.

Pero el estudio matiza algo importante que las versiones más simplificadas de estos hallazgos suelen perder: los oyentes mayores no dejan de escuchar música nueva. El patrón que emerge es doble: se incorporan novedades, pero al mismo tiempo se vuelve repetidamente a las canciones de la propia juventud. La nostalgia no desplaza la curiosidad; convive con ella. Lo que cambia es la base desde la que se escucha: ya no se construye desde cero ni se rige por la cultura popular del momento, sino que se apoya en una historia personal acumulada.

Para los sistemas de recomendación de plataformas de streaming, los hallazgos tienen implicancias concretas. "Un servicio que recomienda el mismo tipo de música de la misma manera a todos corre el riesgo de ignorar lo que diferentes grupos realmente quieren", señaló Said. "Los oyentes más jóvenes pueden beneficiarse de recomendaciones que mezclen los últimos éxitos con sugerencias de música más antigua que aún no descubrieron. Los de mediana edad aprecian un equilibrio entre lo nuevo y lo conocido, mientras que los mayores quieren recomendaciones más personalizadas que reflejen sus gustos y sus reminiscencias."

Lo que los dos estudios, tomados en conjunto, permiten decir es esto: la canción que te paró en seco no es una debilidad ni una trampa del sentimentalismo. Es la evidencia de que en algún momento de tu vida, tu cerebro estaba especialmente preparado para que algo calara hondo. Y caló, nomás.

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El proyecto de biocombustibles abre una grieta federal: la alarma en las PyMEs del biodiésel

  • Aumento de cortes obligatorios. Este proyecto de LLA elevaría las mezclas mínimas un año después de su sanción, llevando el bioetanol del 12% al 15% y el biodiésel del 7,5% al 10%.

  • Beneficio para el bioetanol. Un 12% del total de bioetanol quedará blindado en partes iguales para la caña de azúcar y el maíz. Beneficia a Tucumán, Salta y Jujuy.

  • Progresiva desprotección del biodiésel. Para las PyMEs no integradas, la cuota de mercado reservada descenderá gradualmente hasta llegar a un piso del 3% entre 2031 y 2036, compitiendo con las grandes aceiteras. Gracias a este punto se pierden votos.

  • Conflicto en el Senado. La disputa rompió alianzas. Legisladores de provincias azucareras enfrentan a los de distritos con fuerte producción de biodiésel (Santa Fe, Buenos Aires, San Juan y La Pampa), quienes exigen congelar el cupo PyME en 3% de forma permanente.

  • Sin sesión. Debido a la falta de apoyos de los senadores de estas provincias, se cayó la sesión que se esperaba este jueves 10 para darle media sanción al proyecto.

La inflación de agosto fue del 1,7%, la más baja en más de un año

  • Desaceleración marcada. El IPC de agosto se ubicó en 1,7%, por debajo del 2,1% de julio y el registro más bajo desde junio de 2025. La variación interanual llegó a 33,5% y la acumulada en el año a 21,3%.
  • Los estacionales, motor de la baja. Los precios estacionales cayeron 0,9%, empujados por bajas en paquetes turísticos y prendas de vestir, compensadas parcialmente por alzas en verduras y frutas. El IPC Núcleo, en cambio, no acompañó la desaceleración y marcó 1,8%, similar a julio.
  • Vivienda y Educación, las subas más altas. La división de mayor aumento fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (2,8%), seguida por Educación (2,5%). En el otro extremo, Recreación y cultura no tuvo variación (0%) y Prendas de vestir y calzado bajó 0,6%, su segunda caída consecutiva.
  • En línea con las expectativas del mercado. El dato coincidió con lo que preveía el REM (1,7%) y con el índice de precios de la Ciudad de Buenos Aires, que ya había anticipado la tendencia a la baja.
  • Festejo oficial. El ministro Luis Caputo destacó que fue la suba más baja para un mes de agosto desde 2017 y remarcó que la media móvil de 3 meses cayó a 1,9%, con cinco bajas consecutivas. Milei celebró el dato en X.

Endeavor abre la convocatoria para la 8ª edición de WE, su programa para mujeres emprendedoras

  • Evolución con foco en redes de apoyo. La nueva edición de WE by Endeavor busca conectar a fundadoras con mentores de la red y pares del ecosistema, ofreciendo mentorías 1:1 y cerrando con un Demo Day para dar visibilidad a sus compañías.

  • Criterios de elegibilidad para las postulantes. La propuesta está dirigida a fundadoras o cofundadoras de todo el país y de cualquier sector que ya tengan su producto validado en el mercado, registren facturación o estén en proceso de ronda de inversión.

  • Fechas clave para la inscripción. Las emprendedoras interesadas podrán postularse hasta el 25 de septiembre, mientras que las actividades del programa iniciarán formalmente el 6 de octubre.