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Cuando el CEO dice que la IA no te reemplazará, empezá a preocuparte

El caso Edward Jones y la retórica del “augmento” como estrategia de supervivencia

Mookie Tenembaum

Penny Pennington dirige Edward Jones, una firma fundada en 1922 que gestiona 2,5 billones de dólares y emplea a más de 20.000 asesores financieros y posee 9 millones de clientes en Estados Unidos y Canadá. El 20 de marzo de 2026, en una entrevista con el Financial Times, Pennington dijo algo que merece leerse con cuidado: “La inteligencia artificial (IA) no reemplaza al asesor financiero.” Suena tranquilizador. Hasta que uno empieza a leer el resto de sus declaraciones

Pennington no negó que la IA pueda hacer el trabajo, ella admitió que “una máquina puede hacer una recomendación de inversión bastante buena” y aceptó que la IA puede rebalancear carteras a escala. Asimismo reconoció que puede liberar tiempo administrativo de los asesores y añadió que puede “agregar valor que simplemente antes no podíamos agregar, gracias al poder de cómputo y a los datos masivos”.

Es decir, la IA ya hace el análisis, recomendaciones, y ejecuta los ajustes de portafolio. Lo que Pennington reserva para el humano es “entender profundamente los valores de una familia”, según sus palabras.

El mercado no espera esa conversación

Mientras Pennington hablaba, los inversores ya habían tomado su decisión. Las acciones de Charles Schwab y Raymond James, dos de los grandes competidores de Edward Jones, cayeron este año precisamente por el temor a que los nuevos servicios de planificación financiera impulsados por IA les quiten clientes. El mercado no debate si esta tecnología puede hacer recomendaciones de inversión, eso está resuelto. La discusión es a qué velocidad migran los clientes hacia alternativas más baratas y más eficientes.

Edward Jones tiene 20,000 asesores. Mantener esa red es extraordinariamente costoso. Entre tanto, un cliente con patrimonio medio, representativo de la mayoría de esos 9 millones, accede a recomendaciones de inversión personalizadas a través de plataformas digitales por una fracción de lo que cobra un asesor tradicional. La pregunta que nadie le hizo a Pennington en esa entrevista es la más importante: ¿por qué ese cliente va a seguir pagando la diferencia?

La retórica del “augmento”

Existe un patrón bien documentado en la historia de la automatización. Primero, la tecnología “augmenta” al trabajador; luego, lo que antes requería diez trabajadores lo hacen dos con tecnología. Finalmente, lo hacen cero.

Cada industria atravesó ese ciclo diciendo que “el factor humano” era irreemplazable. Los contadores decían que el juicio fiscal requería experiencia humana. Los analistas de crédito decían que evaluar riesgo era un arte, no una fórmula. Los radiólogos decían que leer imágenes médicas exigía intuición clínica.

Hoy la IA diagnostica imágenes con mayor precisión que el médico promedio. Los modelos de riesgo crediticio superan consistentemente el juicio humano. El software fiscal hace declaraciones complejas en minutos.

El asesor financiero es el siguiente en esa lista porque el mercado no paga por valor abstracto, sino por resultados al menor costo posible.

La historia de la familia

Pennington tiene razón en un punto estrecho: para familias de altísimo patrimonio, con estructuras legales complejas, con transferencias intergeneracionales sofisticadas, la relación humana tiene valor diferencial real. Ese segmento existirá, aunque no es el grueso de los 9 millones de clientes de Edward Jones.

Para el resto, la “historia de la familia” que Pennington invoca es, en el mejor de los casos, un argumento de venta. Y los argumentos de venta no detienen la automatización. Solo la retrasan, mientras el cliente calcula cuánto le cuesta el privilegio de tener esa conversación.

El mercado ya hizo el cálculo. Las palabras de Pennington son lo último que queda antes de que los números hablen solos.

Las cosas como son

Mookie Tenembaum aborda temas de tecnología como este todas las semanas junto a Claudio Zuchovicki en su podcast La Inteligencia Artificial, Perspectivas Financieras, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.

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Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.