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De 2015 a 2023: ¿qué aprendió Argentina de sus cambios de gobierno?

En 2027 puede volver a producirse una alternancia presidencial. Argentina necesita una ley que ordene los mecanismos para la transferencia de información, equipos y responsabilidades.

Maximiliano Campos Ríos

Argentina atravesó tres transiciones presidenciales en la última década. Mientras a nivel nacional todavía no existe una ley general que regule el proceso, CABA, Neuquén y Entre Ríos desarrollaron mecanismos para ordenar la transferencia de información, equipos y responsabilidades. Con 2027 en el horizonte, revisar esas experiencias permite pensar qué debería institucionalizarse.

En 2015, la transición entre Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri estuvo atravesada por una disputa sobre el lugar y el momento de la entrega de los atributos de mando. En 2019, el traspaso entre Mauricio Macri y Alberto Fernández tuvo un clima diferente, con reuniones y equipos de funcionarios salientes y entrantes. En 2023, la transición entre Alberto Fernández y Javier Milei volvió a organizarse mediante reuniones y equipos de trabajo. Tres experiencias distintas, pero una constante: el procedimiento dependió en buena medida de la voluntad política de los protagonistas.

La Argentina no cuenta con una ley nacional general de transición presidencial. La Constitución establece los mecanismos para la elección y asunción, pero no regula la transferencia administrativa ni el traspaso de mando. Si bien hay proyectos para crear un régimen de transición, ninguno se convirtió en ley.

Algunas jurisdicciones avanzaron. CABA sancionó en 2016 la Ley 5.640 de Proceso de Transición Republicana, que creó un equipo de transición y estableció informes de gestión. Neuquén cuenta desde 2010 con la Ley 2.720, que obliga a entregar información sobre la administración. Entre Ríos sancionó en 2024 la Ley 11.179, que además incorpora restricciones sobre determinadas decisiones del gobierno saliente durante el último tramo de la gestión.

Otros cambios de gobierno

Brasil ofrece un antecedente cercano: desde 2002 permite al presidente electo conformar un equipo de transición y desde 2010 obliga a la administración a facilitar información al nuevo gobierno.

Sin embargo, existe otra dimensión: la continuidad de las capacidades estatales. En Estados Unidos, la transición presidencial cuenta con recursos y procedimientos institucionalizados, mientras buena parte del conocimiento permanece en agencias y funcionarios de carrera. En el Reino Unido, los gobiernos cambian, pero los funcionarios permanentes sostienen la memoria administrativa y capacidades de gestión. La transición no parte de cero porque parte de sus profesionales e instituciones sobreviven al cambio político.

Una buena transición entonces requiere capacidades estatales capaces de producir, ordenar y transmitir información. Sin burocracias profesionales y equipos técnicos que permanezcan, cada cambio de gobierno corre el riesgo de convertirse en una reconstrucción desde cero.

La necesidad de una ley

Se hace necesaria una ley nacional que establezca un equipo de transición con acceso a la información, informes estandarizados, plazos y responsabilidades, reglas para proteger información reservada y mecanismos que eviten decisiones difíciles de revertir. También debería apoyarse en una administración pública profesional que preserve conocimientos más allá de los ciclos electorales.

En 2027 puede volver a producirse una alternancia presidencial. Argentina ya tiene experiencias propias y modelos comparados para discutir cómo prepararse. La pregunta es cómo garantizar que el Estado siga funcionando cuando el gobierno cambia.

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El Gobierno necesita reconquistar los votos de ese electorado volátil, menos polarizado y que esta geográficamente ubicado en las ciudades del interior. Es menos relevante electoralmente el conurbano bonaerense que los conurbanos de Córdoba capital y Rosario.

Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.