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El cielo no puede esperar: ciberataques espaciales

Desde el GPS del auto hasta hasta la vigilancia de los movimientos de tropas en conflictos bélicos, muchas actividades humanas en la Tierra dependen de lo que sucede en el espacio, una nueva instancia donde pueden darse vulnerabilidades

Gabriel Zurdo

El año 2022 fue un punto de inflexión, cuando se produjo un ciberataque al servicio de banda ancha por satélite KA-SAT en el contexto de la invasión de Rusia a Ucrania: esta agresión apuntó a los satélites que entregaban banda ancha e interrumpió el servicio.

El ataque de Rusia a los satélites Viasat expuso cuán vulnerables son los recursos en el espacio, más allá de la superficie terrestre. Uno de los incidentes de ciberseguridad más importantes fue el ataque "multifacético" el 24 de febrero, solo una hora antes de que comenzara la invasión de Rusia.

El impacto se extendió mucho más allá de las fronteras de Ucrania, interrumpiendo el servicio de Internet para los clientes de toda Europa. También dejó fuera de servicio miles de aerogeneradores alemanes. Esta experiencia temprana en tiempos de guerra subraya que los ciberataques pueden traer daños e interrupciones significativos, más allá del objetivo inmediato.

La agresión afectó las redes militares y gubernamentales de mando y control de Ucrania y al mismo tiempo causó pánico entre los civiles. Rusia logró alinear sus ciberataques con sus misiles, combinados específicamente en el bombardeo implacable de la infraestructura energética civil ucraniana.

Existen muchas y diversas formas de atacar los satélites de otro estado, como las armas antisatélite (ASAT) diseñadas para destruir o inutilizar físicamente un vehículo espacial. Sin embargo, los ciberataques se pueden ejecutar de formas más económicas, rápidas y son sumamente difíciles de rastrear.

Sin dudas la ciberseguridad es un objetivo estratégico de los Estados Unidos y un mercado atractivo para los jugadores globales en el espacio. La resiliencia a los ciberataques en la industria espacial no siempre ha sido una prioridad absoluta. Esta histórica falta de énfasis en este campo en el espacio pone de relieve una necesidad y casi una obligación de cara al futuro.

A medida que el espacio se vuelve más importante para la infraestructura crítica del mundo, aumenta el riesgo de que estados nación hostiles implementen ciberataques contra satélites importantes y otras infraestructuras. Esto incluye a satélites espías, de comunicaciones y militares, pero también ahora, a naves espaciales comerciales a partir de la irrupción de inversiones de índole privada como SpaceX de Elon Musk.

En algunos casos, el sector privado está avanzado rápidamente más allá de las capacidades de los gobiernos, una situación que se da en numerosos países con capacidad espacial. La amenaza de la guerra digital en los sistemas espaciales podría alcanzar desde el ransomware hasta la falsificación de vida extraterrestre.

Pero hoy, nuestra vida cotidiana depende altamente de la potencia de los satélites espaciales: utilizar un GPS, llamar por teléfono, la hora exacta en los teléfonos inteligentes, además de otras funciones como la coordinación de flotas de camiones y la recopilación de datos de observación de la Tierra, como el clima, las poblaciones de animales, así como la observación de desastres naturales y hasta la vigilancia de los movimientos de tropas en conflictos bélicos.

Los ciberataques a la infraestructura espacial podrían implicar la instalación de malware, ataques de ransomware y el acceso no autorizado a datos y sistemas. La escala de estos podría interrumpir las comunicaciones y el acceso a Internet.

En el extremo, la necesidad de defensa antimisiles hipersónicos requiere la utilización de sistemas de comando e interceptores que emplean sensores espaciales y armas de energía dirigida, y aquí el funcionamiento de satélites es clave y mandatorio, de otra forma la protección contra amenazas balísticas tradicionales e hipersónicas es nula.

Por lo tanto, los gobiernos de algunos estados nacionales se enfrentan a una necesidad que deberán encarar estratégicamente: utilizar recursos y componentes comercializados en el mercado, más avanzados y desarrollados que la tecnología militar disponible, con el riesgo de exponerse a vulnerabilidades y los consecuentes ciberataques. En virtud de esto, el Departamento de Defensa de EEUU acaba de crear CASR, que es la Commercial Augmentation Space Reserve que, entre otros objetivos, vigilará que los proveedores sean capaces de cumplir con las demandas de los contratos militares, anticipar inestabilidad financiera y evitar presiones que obstaculicen su capacidad de proveer componentes críticos seguros.

A medida que el Pentágono y la industria espacial comercial avanzan con su innovadora colaboración, es importante que quienes toman decisiones comprendan la naturaleza crítica de la ciberseguridad. Este cambio no está exento de desafíos. Pero también presenta oportunidades para la innovación y nuevas asociaciones que podrían dar forma al futuro de la exploración espacial y conducir a nuevos enfoques de ciberseguridad para satélites y otras infraestructuras espaciales.

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Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.