El Gobierno atraviesa una tormenta perfecta.
El Gobierno tiene que cambiar para no volver al pasado
El Gobierno de Javier Milei atraviesa una "tormenta perfecta" de la que debe salir rápido para no perder el rumbo.
El Gobierno atraviesa una tormenta perfecta.
El Gobierno de Javier Milei atraviesa una "tormenta perfecta" de la que debe salir rápido para no perder el rumbo.
El Gobierno tiene que cambiar para no volver al pasado. Cuanto más rápido y de manera más ordenada lo haga, mejor le irá. Pero tiene que empezar a hacerlo ya, porque se está jugando, ahora mismo, no solamente la reelección de Javier Milei, sino el futuro de la Argentina.
Me anticipo a la reacción de los "termo" de uno y otro lado. No estoy hablando de tirar Manuel Adorni por la ventana. Tampoco de modificar un programa económico, que, entre otras cosas, hizo bajar abruptamente la inflación, y estabilizar la moneda.
Ni siquiera utilicé la palabra crisis. Porque entiendo que lo que atraviesa a administración Milei es una tormenta perfecta. Una tormenta que podría llegar a ser pasajera, o más prolongada y dañina, de lo que parece hasta ahora.
Porque hay funcionarios, dentro y fuera del Gabinete, que toman decisiones precipitadas y poco inteligentes, motivadas por la interna. Es verdad que Milei en particular y el Gobierno en general fueron, son y seguirán siendo víctimas de ataques y operaciones varias desde el minuto uno.
Está a la vista que el presidente afectó negocios mega multi millonarios. Negocios de gente que se sintió ofendida y humillada. Personas a las que les sobra dinero y contactos para cobrarle, cada vez que puede, un vuelto, demasiado caro.
Pero lo que debería hacer ahora el Gobierno es diseñar un plan político y de comunicación integral, para protegerse de esa gente, que sigue vivita y coleando.
Y también debería comprender los cambios que se vienen produciendo en el humor social, para responder con las herramientas adecuadas. Porque es innegable que, sin el orden macroeconómico imperante, por ejemplo, la guerra, hubiera disparado el índice de precios a la estratósfera y el dólar al infinito y más allá.
Pero también es evidente que la demora para terminar de domar la inflación, más la baja del consumo en algunos sectores de la economía, combinados con el miedo a perder el empleo y el creciente endeudamiento de las familias, están configurando un clima de desesperanza que viene escalando día a día.
Por supuesto, si nos preguntan cuál es nuestra receta para que la economía crezca a tasas chinas, la inflación arranque con 0, se alcance el pleno empleo y todos encontremos la fórmula de la felicidad, vamos a responder que no la tenemos.
Pero el oficialismo debe buscar una estratega para que el dominio de la agenda pública no dependa solamente del histrionismo y las impactantes declaraciones de Milei o de los datos positivos de la macro economía que nos informa Luis Caputo.
Porque no responder las preguntas frente a las dudas de la sociedad, atribuir todas las críticas a las operaciones de los ensobrados y negar los vaivenes del cambio de humor social podría poner en riesgo el éxito del enorme cambio que Milei vino a impulsar.
La esperanza de ser un país en serio.
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Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.
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