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El verdadero mensaje del terrorismo

El terrorismo no solo mata: busca imponer miedo y condicionar cómo vivimos, nos reunimos y pensamos en democracia.

Mauro Berenstein

Toda organización terrorista tiene dos víctimas: las personas que asesina y la sociedad que intenta intimidar.

El terrorismo no busca únicamente matar. Busca modificar conductas, instalar miedo y condicionar decisiones. Terrorismo viene de aterrar, de sembrar terror. Por eso, cada atentado es mucho más que un acto de violencia: es un mensaje dirigido a todos. Es, al mismo tiempo, una amenaza, una advertencia y una alarma.

Es una amenaza porque pretende imponer una voluntad mediante el miedo. No alcanza con la destrucción material ni con el número de víctimas. El verdadero objetivo es que millones de personas cambien su forma de vivir, de reunirse, de celebrar, de expresar sus creencias o simplemente de ejercer su libertad.

Es una advertencia porque intenta demostrar que nadie está completamente a salvo. Buenos Aires, Madrid, Londres, París, Bruselas, Nueva York o Tel Aviv comparten una misma enseñanza: ninguna democracia puede creer que el terrorismo es un problema ajeno. Allí donde existe una sociedad abierta, plural y libre, existe también un objetivo para quienes rechazan esos valores.

Y es una alarma porque nos obliga a reaccionar antes de que sea demasiado tarde. No solamente con políticas de seguridad, sino también con educación, memoria y ciudadanía. La alarma no invita al miedo; invita a la responsabilidad.

Atacan una forma de entender el mundo

Los terroristas no atacan únicamente edificios, embajadas, estaciones de tren o centros comunitarios. Atacan una forma de entender el mundo. Atacan la convivencia democrática, el pluralismo y la posibilidad de que personas con distintas religiones, culturas, identidades y opiniones compartan un mismo espacio en libertad y con respeto mutuo.

Por eso resulta especialmente preocupante observar cómo, en distintos ámbitos, aparecen discursos que romantizan la violencia cuando esta se dirige contra Occidente o contra Israel. Se presentan organizaciones terroristas como movimientos de resistencia, se relativizan masacres o se justifican asesinatos de civiles bajo argumentos políticos.

Ese relato omite deliberadamente aquello que esos mismos grupos representan: la persecución religiosa, la tortura, el asesinato de personas por su orientación sexual, la opresión sistemática de las mujeres, la censura, la ausencia de libertades individuales y, en definitiva, el desprecio por los derechos humanos más elementales.

No se puede defender la democracia justificando a quienes quieren destruirla. No se puede hablar de derechos humanos mientras se relativiza el asesinato deliberado de civiles. No existe causa política capaz de convertir el terrorismo en un instrumento legítimo.

La lucha contra el terrorismo no comienza cuando explota una bomba. Comienza mucho antes. Comienza cuando una sociedad educa en valores democráticos, cuando enseña a distinguir entre una causa política y la legitimación de la violencia, cuando combate el odio antes de que se transforme en acción y cuando comprende que la indiferencia también tiene consecuencias.

La historia demuestra que el terrorismo encuentra terreno fértil cuando las sociedades minimizan las señales, relativizan los discursos extremistas o prefieren callar por comodidad, miedo o cálculo político. La indiferencia nunca es neutral. Cada silencio frente al odio deja a la próxima generación un poco más expuesta. Cada justificación del terrorismo erosiona los consensos democráticos que costó décadas construir.

Pero también ocurre lo contrario. Cada escuela que educa en libertad, cada familia que transmite el respeto por el otro, cada dirigente que condena el terrorismo sin ambigüedades y cada ciudadano que se niega a naturalizar el odio fortalece las defensas morales de una sociedad democrática.

El verdadero éxito del terrorismo

El terrorismo no mide su éxito únicamente por la cantidad de víctimas que deja. Lo mide, sobre todo, por la cantidad de personas a las que logra cambiarles la vida sin haberlas tocado.

Triunfa cuando alguien deja de expresar lo que piensa por miedo. Cuando una familia modifica sus hábitos por temor. Cuando una comunidad esconde su identidad. Cuando una sociedad comienza a aceptar la violencia como algo inevitable o a justificar aquello que hasta ayer consideraba inaceptable.

Por eso, la respuesta más poderosa frente al terrorismo no consiste solamente en investigar, prevenir o castigar. Consiste en impedir que el miedo se convierta en el lenguaje con el que organizamos nuestra vida en común.

Porque el terrorismo pretende que vivamos con miedo.

La democracia exige exactamente lo contrario: vivir con libertad, defender el pluralismo y tener el coraje de no ceder nunca frente al odio.

Esa es la respuesta más firme que una sociedad puede darle al terror.

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Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.