Javier Milei pasó por la ONU con la mente en su próxima batalla: ganar las elecciones
Después de pasar por horas dramáticas, el equipo libertario recuperó el optimismo y se dispone a dar un salto político que no creyó necesario, tal como pidió el jefe del Tesoro norteamericano.
Moderado, repitiendo conceptos que ya había destacado el año pasado en relación a la "burocracia" de los organismos internacionales, pero con tono más equilibrado, Javier Milei puso de costado su actitud pedagógica con el mundo en su discurso ante la Asamblea de las Naciones Unidas. La realidad argentina le dio duros golpes y -como una Cenicienta- volvió a ser fenómeno barrial, iniciando el largo camino de quienes tienen que gobernar en estos tiempos, azotado por las redes sociales que lo llevaron al poder y por los mercados, dos factores que no se dejan domesticar tan fácilmente en las democracias modernas.
Así fue que Milei dijo todo lo que le corresponde a un presidente argentino. Reclamó por la soberanía de las Islas Malvinas, no se batió a duelo por defender a Benjamín Netanyahu, pidió por la liberación de los rehenes secuestrados en Gaza, levantó el tono para mostrar preocupación por la vida del gendarme Nahuel Gallo y alertó sobre el futuro si siguen políticas populistas. (Los argentinos) "venimos de un pasado que aún no terminamos de transitar", dijo en uno de los pocos párrafos literarios de un discurso que hasta cumplió con los 15 minutos que tenía estipulados. Insistió: "me siento en la obligación de advertirlos de este mal".
El nuevo perfil presidencial
No se mostró como el loco que fascinó a las audiencias fanáticas, más bien estuvo aburrido. O por lo menos, sobrio. No bajó banderas, pero tampoco las hizo flamear al viento. No al aumento del gasto público, crítica a la agenda 2030, felicitaciones a Donald Trump por su política antimigratoria. No dejó de ser Milei, aunque ya no es el rockstar que agitaba audiencias. Le entró la realidad.
Y ahora viene una nueva etapa. Tiene que hacer política. Se lo pide el círculo rojo local pero también hasta el mismísimo Scott Bessent en los posteos laudatorios que hizo hoy mismo por la mañana, dando alguna pista más de cómo el Tesoro de los Estados Unidos ayudará a la Argentina. "Inmediatamente después de las elecciones, comenzaremos a trabajar con el gobierno argentino en el pago de sus principales deudas", se explayó. Un párrafo antes, había dicho que iba a recomendar más inversión de parte de las empresas norteamericanas que están en Argentina "en caso de un resultado electoral positivo". No puntualizó por cuánto debe hacerlo, pero casi lo hace.
Los desafíos electorales
Milei no tiene chances. LLA debe ganar o ganar. No tiene la mejor escudería política, como ya se vio. La mayoría de los candidatos libertarios carecen de experiencia o actuaron en política de forma marginal. A cargo de la campaña quedó la dirigente porteña Pilar Ramírez, que nada tuvo que ver con el armado de las listas y desconoce aún más que el desplazado Lule Menem el territorio donde tiene que actuar. Luego hay otros problemas, como la difícil situación económica de las familias, cada vez más agobiadas por deudas tomadas para cubrir las primeras necesidades como lo son las compras de supermercado, la escuela de los chicos, la prepaga.
Ante tremendos desafíos, lo primero que se ve es un Milei moderado, buscando un nuevo tono que a la vez sea creíble, que le permita ganar y generarse un puente de consensos para darle sustentabilidad a su gestión. Y aunque no es posible saber si son cambios genuinos, si logrará mantener este perfil, ya se notan algunos cambios en sus discursos, menos en las entrevistas.
Parece que hay un nuevo Milei. El que temió lo peor en los momentos más dramáticos de inestabilidad cambiaria y no aflojó. Su pequeña mesa chica pasó por días dramáticos. Y tampoco aflojaron. Algo tienen que haber aprendido.
Desde la invasión rusa a Ucrania, la geopolítica recupera protagonismo en el mundo. Es lo que no entendió Pedro Sánchez con la invasión de inmigrantes a Ceuta. Y lo que intenta aprovechar Javier Milei con el factor Malvinas. Ambos, enfrentarán elecciones decisivas el año próximo para quedarse en el poder.
Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.
Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.
Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.
Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.
Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.