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Jugar a sufrir y hacer sufrir en Roblox

El videojuego "Steal a Brainrot" permite robar objetos digitales a otros jugadores y genera videos virales de menores llorando

Gabriel Zurdo

"Steal a Brainrot" es un videojuego que ha ganado popularidad no solo por su diseño inquietante, sino por las reacciones emocionales que está provocando entre sus jugadores más pequeños. Las emociones crean vínculos, momentos compartidos, deseos proyectados, trátese de un perfume, una comida que te gusta o esa remera que no podías dejar de usar, pero "Steal a Brainrot" es el videojuego de Roblox que deja huella en los más pequeños haciéndolos llorar desconsoladamente.

Roblox, desde hace años, es una plataforma de juegos súper popular y al mismo tiempo un campo de caza de abusadores y pedófilos. "Steal a Brainrot" se construye con personajes inusuales, grotescos y surrealistas; el juego gira en torno a la construcción y personalización de colecciones, las cuales pueden ser "robadas" por otros jugadores, lo que ha resultado demasiado fuerte para algunos menores, quienes no pueden procesar ser víctimas de un arrebato ni la pérdida de sus objetos preciados.

Personajes perturbadores con mensajes políticos

Estos personajes refieren a los BrainRot identificados como: Tralalero Tralalá, Bombardino Crocodilo, Ballerina Capuccina, etc. Este "Bombardino Crocodilo", junto con otros como "Tralalero Tralalá", son de los más populares entre niños y adolescentes. "Bombardino Crocodilo" lanza bombas sobre los niños en Gaza y Palestina, no cree en Alá y ama las bombas. Imágenes generadas por IA, voces distorsionadas, contenido absurdo y sin sentido. No se trata solo de memes, o de un contenido aniñado, adictivo y random: es otra cosa.

El uso de la tecnología parece omnipresente desde hace muy poco tiempo en la geopolítica y el hacktivismo. Este formato aumenta sus capacidades continuamente y, desde el inicio de este 2025, se precipita como el segmento del cibercrimen de mayor impacto. Influir en el humor social, manipular contenidos, suplantar la identidad de políticos y periodistas en procesos electorales, conflictos bélicos y sociales, son el campo fértil sobre el cual se desarrolla esta nueva batalla.

Los Brainrots generan dinero mientras sean poseídos por los usuarios y los jugadores pueden ver exactamente cuánto vale. La consigna del juego llamado "Steal a Brainrot" es exactamente esa: robar a los demás jugadores, pero al parecer a los niños les cuesta mucho lidiar con las consecuencias del robo de sus personajes digitales, y tiene mucha lógica.

El morbo de hacer llorar a los niños

Millones de personas están jugando "Steal a Brainrot", muchos de ellos niños, ya que alrededor del 40% de los usuarios de Roblox son menores de 12 años. Está claro: en este psicodélico universo, el objetivo del juego es ganarse la vida robando.

El crecimiento de este juego se debe a la visibilidad en redes sociales, especialmente en TikTok, donde los videos de usuarios hostigando y robando a otros usuarios-niños se vuelven virales debido a su dramatismo explícito.

Pero robar con el objetivo de mortificar y molestar a otros, especialmente a niños chiquitos, se ha convertido en un género específico. Los autores de sendos videos en YouTube exponen con sorna haber hecho llorar desconsoladamente a un niño de 5 años o simplemente explican cómo hicieron para arruinarle el día.

Un juego construido en torno al robo y el morbo asociado a la mortificación de otros, especialmente niños pequeños, es cruel, sumamente cruel, destila oscuridad y una dinámica negativa que padres y cuidadores deberían vigilar y evitar.

Los derechos del niño son principios fundamentales que reconocen a los niños como individuos con derechos propios, distintos a los de los adultos. Estos abarcan aspectos como la vida, la salud, la educación, la protección contra la violencia y la explotación, y el derecho a la recreación. Los niños tienen derecho a jugar y a disfrutar de un entorno sano.

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Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.