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La cámara de eco: el riesgo digital que erosiona las democracias en el mundo

Polarización, desinformación e IA generativa alimentan burbujas digitales que debilitan la confianza pública y las democracias.

Gabriel Zurdo

Las democracias enfrentan un nuevo y velado riesgo a nivel global, tanto aquellas de conformación frágil como las bien fundadas, sometidas a un desgaste continuo, en algunos casos impulsado por el estancamiento de las libertades políticas y el debilitamiento institucional, pero, en casi todas las oportunidades, la mandatoria, evidente e inexorable participación y cooperación entre regímenes autocráticos con acceso a potentes recursos informáticos. Entiéndase: las intromisiones tecnológicas tienen gran calibre y largo alcance.

Las democracias ya no caen por golpes de Estado militares, sino por el desmantelamiento institucional gradual a manos de líderes electos que debilitan la independencia judicial y los mecanismos parlamentarios. Aun con elecciones creíbles, el acceso a la justicia y la libertad de prensa continúan experimentando un proceso de degradación continuo.

Una declarada estrategia de polarización e interferencia extranjera, que incluye campañas masivas de desinformación y operaciones de influencia por parte de potencias autocráticas, busca debilitar la confianza ciudadana y fragmentar los consensos sociales. En algunos casos, el estancamiento económico y el costo de vida provocan que las poblaciones busquen modelos alternativos de representación.

El deterioro de las credenciales democráticas genera también marcos regulatorios impredecibles para los mercados internacionales. Cuando el Estado de derecho se debilita, las alianzas globales se vuelven volátiles, los contratos pierden certidumbre legal y se incrementa el riesgo operativo para las inversiones a largo plazo.

¿Qué es la cámara de eco?

Las personas atrapadas en entornos digitales aislados que rechazan opiniones contrarias son habitantes de una “cámara de eco”, aquellos atrapados en una burbuja, víctimas de un sesgo algorítmico. Esta “cámara de eco” toma la forma de un espacio virtual donde las ideas se repiten y amplifican sin cuestionamiento, haciendo que cualquier opinión distinta se vea como un ataque o un error. Allí, los algoritmos muestran solo el contenido que coincide con los gustos y prejuicios del usuario, dando forma a una burbuja epistémica, una condición social donde faltan voces contrarias porque el usuario solo sigue y escucha en redes sociales a gente que piensa igual, ignorando por completo la existencia de otros argumentos.

La tecnología informática se ha convertido en un recurso fundamental para aquellos que persiguen estos objetivos, provocando riesgos estructurales para la democracia global al concentrar el poder en manos de las grandes corporaciones tecnológicas y acelerar la difusión de desinformación mediante la inteligencia artificial y los algoritmos de las redes sociales. Estos avances socavan la confianza pública, polarizan a los electorados y fortalecen el autoritarismo digital en todo el mundo.

La manipulación de la información mediante herramientas de IA generativa facilita la creación de deepfakes políticos, narrativas falsas muy creíbles y desinformación dirigida a la opinión pública, instalando fantasías incomprobables pero creíbles para el público cooptado por la pantallita con la que conviven. Instalar una opinión o un candidato nunca fue tan fácil, aunque no resulta accesible para cualquiera y definitivamente no es barato si el propósito es manipular tendenciosamente la visión y percepción de la población de cara a eventos electorales a nivel mundial.

El auge del autoritarismo digital

El autoritarismo digital es una nueva realidad. Los regímenes autocráticos y los actores no estatales aprovechan y explotan las mieles de la innovación digital para proyectar tendenciosamente la instalación de “la opinión”, utilizando el track record que los mismos usuarios construyen diariamente en su incontenible dinámica algorítmica, sistemas invisibles de vigilancia masiva que producen materia prima 7x24.

Las plataformas de redes sociales, sin dudas, amplifican el contenido emocional y dividen en facciones, confinando a los usuarios a burbujas informativas que distorsionan el discurso público y erosionan el debate real, con un aditamento nunca antes visto: la industria ha conseguido el establecimiento de que la verdad es esa, ella que solo ocurre en una pantalla, que ahora actúa como escenario principal de la vida cívica.

Proteger a la población de los sistemas políticos y sus excursiones digitales a manos de actores extranjeros y abusos tecnológicos parece un objetivo mayor; regular, legislar y educar parecen una obligación a estas alturas.

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Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.