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Javier Milei y Mauricio Macri, juntos pero no revueltos

El presidente y el ex mandatario acordaron, en la última de las cuatro cenas que tuvieron, que La Libertad Avanza y el PRO trabajarán en una "coordinación parlamentaria", aunque aún no se definió si habrá interbloque

Luis Majul

El presidente Javier Milei y el ex mandatario Mauricio Macri están empezando a entender, a puro "golpe de realidad", que tienen que trabajar juntos, pero no revueltos. Y que el momento de medir quien "la tiene más grande", ya pasó.

Es más: durante la última de las cuatro cenas que tuvieron, en la que decidieron cambiar el menú de milanesas a entraña, ambos sellaron un acuerdo que lleva como título un concepto que venimos anticipando desde hace días: "Coordinación parlamentaria". Era lo mínimo que le venía pidiendo Macri a Milei, desde el minuto uno, para coexistir. Y también le venía pidiendo que se involucrara más, porque los ruidos políticos de los bloques libertarios estaban empezando a poner en riesgo las buenas noticias de la economía.

El resultado es la foto tomada el viernes, en la Casa Rosada, en la que se pueden ver, además de Guillermo Francos y Karina Milei, a Cristian Ritondo, Berti Benegas Lynch y José Luis Espert, entre otros.

Falta un pequeño-gran problemita por resolver: si habrá un interbloque entre La Libertad Avanza y el PRO, y quién será el que lo conduzca. Ritondo se lleva muy bien con Milei y con Macri. ¿Lo convalidarán Karina Milei y Santiago Caputo?

El presidente aclaró, más de una vez, que no es un "libertarado", ni un negador. Para decirlo sin vueltas: acepta que los bloques de La Libertad Avanza, tanto en el Senado como en Diputados, son un verdadero despelote.

De hecho, en el reportaje que le hice, se hizo cargo de haber echado, sin contemplaciones, tanto a Lourdes Arrieta como a Francisco Paoltroni.

Pero Milei no los había terminado de desplazar cuando las audiencias, ávidas de más escándalos, se frotaban las manos con otra nueva lucha en el barro de X, entre las diputadas Lilia Lemoine y Marcela Pagano.

También parecen prematuras e inconvenientes las diferencias entre Milei y Victoria Villarruel. En el reportaje que le acabamos de hacer, el presidente esgrimió una batería de argumentos que pueden ser entendidos como elogios o cómo una fuerte señal de que pretende marcarle fuerte la cancha. Por un lado, define a Villarruel como una "profesional de fuste". Y por el otro deja en claro que, como compañera de fórmula, la eligió él, y nadie más que él, y no "para que sea un decorado".

Por un lado, insiste que Villarruel tiene su propia agenda, y que no es la del gobierno. En especial la agenda que defiende a los militares de la dictadura. Agenda que no comparten millones de argentinos que votaron por Javier Milei. Y por otro Milei explica que Villarruel está en todo su derecho de tenerla y seguirla. Aunque no es juez ni tenga capacidad para reabrir ninguna causa.

Por un lado, Milei no se escandaliza cuando Villarruel se muestra contraria a que el gobierno proponga a Lijo para integrar la Corte. Y por el otro le baja el precio: dice que su opinión no es relevante porque ella no vota.

Mientras tanto, a Villarruel, Lemoine la atiende fuerte, y habla de la maldición de los vices:

Sin embargo, con Macri, el presidente dice que las cosas están cada vez mejor. De hecho, nos anticipó que, de cuatro demandas específicas que Macri le había hecho durante la última cena, él había cumplido con tres y que cuando el ex presidente le reclamó por la cuarta, él le recordó: "Sobre el cuarto punto no te había prometido nada".

Quizá Milei haya empezado a encontrar la manera de, por un lado, satisfacer algunas de las demandas del presidente de PRO, y, por el otro, dejarle en claro que, al fin de cuentas, quien decide qué, cuándo y cómo hacer las cosas es el presidente de la Nación. Y que para eso fue votado.

De hecho, casi en la mitad del reportaje, y cuando nada lo hacía prever, Milei hace una defensa de Santiago Caputo como nunca la había ensayado, por lo menos en público, hasta el momento. Y les manda un tiro por elevación a quiénes lo critican. Les dice, palabra más, palabra menos: "Quieren convertir a Santiago Caputo en un monje negro porque son unos cobardes. Porque no tienen el coraje de enfrentarme directamente a mí".

Milei, de alguna manera, le está hablando no solo a Mauricio Macri. También les habla a los gobernadores de Juntos por el Cambio, quienes se quejan de ser peor tratados que la mayoría de los gobernadores de Unión Por la Patria. Y, por supuesto, ahora Milei también les está hablando a los diputados y senadores nacionales de Juntos por el Cambio y otras fuerzas políticas, quienes, cada tanto, le imputan al presidente "que no se deja ayudar".

Hay, en el fondo, una diferencia de diagnóstico sobre cómo estará la Argentina a la hora de votar para las elecciones de medio término del año que viene. Milei y Santiago Caputo están seguros de que el país estará mucho mejor, y que quizá no necesiten de Mauricio Macri ni de ninguna otra figura de Juntos por el Cambio para ganar la competencia electoral por amplia mayoría.

Macri y los más relevantes dirigentes del PRO consideran exactamente lo contrario. Es más: calculan que, si terminan rompiendo con Milei y presentando listas propias, la división terminará favoreciendo de votos al peronismo, y pondrá en jaque la potencia de las denominadas fuerzas del cielo.

Hay una cuenta sencilla, para la provincia de Buenos Aires, que están haciendo todos los consultores a quienes le piden datos predictivos. Es la siguiente: si las elecciones fueran hoy, una fuerza en la que Cristina Kirchner, Sergio Massa y Axel Kicillof aparezcan unidos superaría a cualquier candidato solo, de La Libertad Avanza o de Juntos por el Cambio.

Pero Unión por la Patria o como se llame, siempre en la provincia de Buenos Aires, podría perder si Milei, Macri y el resto de Juntos por el Cambio se pusieran de acuerdo para derrotarlos. En especial si Kicillof sigue cometiendo tantas torpezas políticas, como la de aparecer al lado de Fernando Espinoza, procesado por el delito de abuso sexual simple.

A esta altura de la vida, tanto Milei como Macri deberían comprender que el apoyo popular ni las buenas noticias duran para siempre. Que no hay que tirar tanto de la cuerda, porque un día se rompe y será una mala noticia para los dos. Que no se puede cantar victoria antes de tiempo. Que el último escándalo de proporciones bíblicas que atraviesa a todo el peronismo, llamado Alberto Fernández, también, un buen día, se puede olvidar. Como todo. Porque eso es lo que nos viene mostrando la historia reciente de la Argentina. Y porque no se puede descartar que, negadores y cínicos, como son, una vez más, pretendan volver.

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Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.