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Otra vez la provincia de Buenos Aires, la madre de todas las batallas

Las elecciones bonaerenses, por primera vez en dos turnos, serán decisivas para la relación de fuerzas entre el Gobierno y la oposición.

Facundo Nejamkis

Aunque las elecciones provinciales no permiten anticipar los resultados nacionales, nos dan pistas sobre el humor social y, desde ya, tienen impactos políticos concretos. La elección de la Ciudad de Buenos Aires de mayo fue el primer gran test del año electoral. Allí, el resonante triunfo de La Libertad Avanza le permitió a Javier Milei vencer al Pro en el distrito que gobierna desde hace casi dos décadas.

Si la victoria porteña ordenó las jerarquías y jefaturas en “la interna abierta” del espacio del centro a la derecha del espectro ideológico, el doble round electoral de septiembre (en Provincia de Buenos Aires) y octubre (a nivel nacional) determinará la relación de fuerzas entre el Gobierno y la oposición peronista, y el vínculo de Milei con la sociedad para los siguientes dos años.

Vista desde esta perspectiva, la “madre de todas las batallas” que siempre constituye la provincia de Buenos Aires en esta ocasión se dará de forma inédita en dos turnos: primero en septiembre, con la elección provincial desdoblada, y luego en octubre, en el marco de las legislativas nacionales. Por primera vez en décadas, Buenos Aires tendrá la oportunidad de discutir su agenda local de manera separada de la disputa nacional, aunque, en los hechos, los dos procesos estarán inevitablemente conectados.

El desafío bonaerense

El primer capítulo, el estrictamente bonaerense, llega cargado de incertidumbre por dos motivos. En primer lugar, por los niveles de participación electoral, que vienen mostrando una tendencia a la baja en casi todas las elecciones provinciales de este año y que en Buenos Aires podrían tener un impacto decisivo. Históricamente, en la Argentina los niveles de participación tendieron a ubicarse por encima del 70%. En este ciclo electoral, la asistencia a las urnas en las elecciones locales ronda el 60%. Con menores niveles de participación, a pesar del voto obligatorio, las campañas deberán hacer un mayor esfuerzo por movilizar a los propios antes que por persuadir a los ajenos.

En segundo lugar, la incertidumbre viene dada por la complejidad propia del dispositivo institucional bonaerense: se vota en ocho secciones electorales al mismo tiempo, con realidades políticas y sociales muy distintas entre sí, y con relevancia dispar de cada una de ellas en el resultado final. ¿Quién será percibido como el ganador? ¿El que gane en la tercera sección electoral, la más poblada de todas? ¿El que gane la mayoría de las secciones? ¿El que gane a nivel provincial, con independencia del resultado al interior de las secciones? ¿O el que se lleve más legisladores provinciales? Al ser una elección sui generis, nadie puede dar una respuesta concluyente al respecto.

Más allá de la ingeniería electoral, todos saben que la disputa bonaerense es mucho más que una cuestión provincial. Para el oficialismo nacional, ganar en Buenos Aires significaría consolidar su fortaleza política en el distrito más grande y difícil del país, un territorio que el peronismo gobierna desde 1987, con la sola interrupción del período 2015-2019, cuando María Eugenia Vidal logró romper esa hegemonía. Un bastión histórico, que concentra más del 35% del padrón nacional y que tiene un peso estratégico fundamental.

Tras su sorprendente triunfo en 2023, La Libertad Avanza pretende jubilar a los actores de la vieja grieta que organizó al sistema político en el período 2003-2023. Con la victoria en CABA, Milei dio un gran paso relegando al Pro. Un triunfo en suelo bonaerense sería un golpe de gracia para el kirchnerismo.

Para el peronismo, por su lado, esta elección tendrá un desafío doble. Por un lado, deberá procesar la interna que enfrenta a Cristina Kirchner con Axel Kicillof sin poner en riesgo la unidad del espacio. Por el otro, deberá constituir una oferta atractiva que permita interpelar a los perdedores del modelo de Milei en el distrito bonaerense. Una gran incógnita al respecto es ver cómo se definen las candidaturas (esto es, quién maneja la lapicera), en un contexto en el que Cristina perdió la libertad, pero no su vocación de conducir al peronismo, mientras que Kicillof necesita mostrar autonomía frente a la influencia kirchnerista para intentar proyectar su figura de cara al 2027.

Como en cada elección de medio término, Buenos Aires vuelve a ser el escenario que puede inclinar la balanza política a nivel nacional. Pero esta vez, con la novedad de un doble capítulo que, lejos de diluir la tensión, promete duplicar la expectativa. Otra vez, la madre de todas las batallas promete dejar su huella.

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Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.