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Villarruel, Kicillof y la obsesión de "bailar" sobre el pasado

Incapaces de ofrecer una visión de futuro, la vicepresidenta y el gobernador bonaerense nos proponen volver sobre el pasado

Luis Gasulla

La política argentina parece tener una fascinación interminable con el pasado. Desde Axel Kicillof hasta Victoria Villarruel, el debate se encuentra atrapado en figuras y épocas que, lejos de contribuir a resolver los desafíos del presente, parecen más preocupadas por revivir conflictos y reivindicaciones del pasado.

Kicillof y su entorno no ocultan su devoción por la figura de Cristina Fernández de Kirchner, a quien ven como la arquitecta de los días más felices de sus vidas. Esa narrativa, que omite las profundas divisiones sociales, económicas y políticas que también marcaron su gobierno, refleja la incapacidad de estos dirigentes para ofrecer una visión de futuro. Y mientras tanto, Villarroel, en un giro inesperado, ensalza a María Estela Martínez de Perón, "Isabelita".

La reivindicación de Isabelita, quien llegó a la presidencia no por mérito propio sino por un capricho de Juan Domingo Perón, que la eligió a dedo, parece una interpretación errónea de nuestra historia. Fue el mismo Perón quien, tras su regreso al poder, eligió a Isabelita para completar la fórmula "Perón-Perón" que resultó elegida con el 60% de los votos en un contexto de gran crisis. Pero ¿qué legado dejó Isabelita? La respuesta es simple: uno desastroso. Su presidencia no solo fue incapaz de contener la creciente violencia interna, sino que terminó abonando el terreno para la dictadura más sangrienta de la historia argentina.

Lo que Villarroel y otros parecen olvidar es que durante el gobierno de Isabelita no solo se consolidó la tristemente célebre "Triple A", sino que se firmaron decretos que, lejos de buscar justicia, aniquilaron a una generación entera. Reivindicar esa época es incomprensible, incluso dentro de la propia Casa Rosada, donde algunos la critican por tener una agenda propia que parece desentonar con la realidad política actual.

Es curioso cómo la política argentina insiste en aferrarse a figuras del pasado, como si careciera de una brújula hacia el futuro. La viuda de José López Rega, Isabel Cisneros, lo decía de una forma algo irónica desde su exilio en Paraguay: "Los argentinos tienen una obsesión por bailar sobre el pasado". Es que, quizás, la política argentina recurre al pasado porque no tiene nada que proponer para el futuro.

Este fenómeno no es exclusivo de un lado del espectro político. Tanto los que reivindican a Cristina Kirchner como aquellos que idealizan la era de Perón e Isabelita están atrapados en una narrativa que los aleja de las verdaderas preocupaciones de la ciudadanía. Lo que debería estar en el centro del debate son los problemas actuales: inflación, pobreza, inseguridad. Sin embargo, el discurso se desvía una y otra vez hacia un pasado que, por más que lo analicemos, no ofrece soluciones para el presente ni para el futuro.

Es hora de que la política argentina deje de mirar por el espejo retrovisor y empiece a concentrarse en lo que realmente importa: construir un país mejor para las próximas generaciones. Dejemos de bailar sobre el pasado y enfoquémonos en lo que está por venir.

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Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.