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Política

Crónica de la condena de Cristina Kirchner: cómo fue la espera en la sede del PJ

El movimiento en la sede del PJ comenzó temprano. Cristina Kirchner esperó la confirmación de su condena rodeada de dirigentes y militantes.

Agustín Álvarez Rey

“La Corte informará la condena de Cristina a las cinco de la tarde”, dijo uno de los hombres más cercanos a la expresidenta ante una de las primeras consultas de El Observador en horas de la mañana. No falló. Tan solo 15 minutos más tarde de lo previsto, la noticia era viral.

El movimiento en la sede la PJ comenzó temprano. La primera reunión estaba programa a las 10 de la mañana. De la partida serían los senadores de Unión por la Patria. La excusa formal era hablar del endeudamiento y de la estrategia parlamentaria.

La titular del PJ dio una charla de tres horas. Con la certeza de que la condena que horas más tarde caería sobre ella no la alejaría de la política. Habló de su preocupación por el endeudamiento, les pidió a los senadores acelerar las emergencias y avanzar con el aumento a los jubilados. También tuvo tiempo de hablar de la integración regional.

Luego el bloque de senadores decidió quedarse a trabajar en el PJ, a la espera del fallo. CFK se reunió con los más cercanos. El día después, la defensa discursiva y la unidad de cara a las elecciones de la provincia de Buenos Aires fueron parte de las charlas del día.

Con el correr de las horas comenzaron a llegar los sindicalistas. Un tiempo más tarde irrumpieron en el edificio de la calle Matheu 140 Axel Kicillof y Sergio Massa. La unidad ya estaba sellada antes de que se conociera el fallo. El resto tendrá que ver con la burocracia administrativa propia del armado de las listas.

La militancia también llegó temprano. Antes del mediodía los autos ya no podían circular por la zona. Con el correr del tiempo todo se puso más espeso. Al final de la jornada serían tres cuadras repletas de gente. Muchos militantes con su agrupación, mucho de gente que llegaba suelta.

La seguridad estuvo manos de la militancia. La policía estuvo ausente. El Gobierno de la Ciudad solo apostó algunos agentes de seguridad para desviar el tránsito. Nadie los cuidaba, porque se cuidaban entre ellos.

“A pesar de las bombas, de los fusilamientos, los compañeros presos, los desaparecidos, no nos han vencido”, fue el cántico que más retumbó sobre la calle Matheu, por los menos en su tramo entre la avenida Rivadavia y Adolfo Alsina.

En una convocatoria variopinta convivían la bandera del PJ de Lomas de Zamora con los flameadores de La Cámpora y algunos paraguas del Movimiento Evita. Cada unos cuantos metros asomaba una bandera de la comunidad LGTB. Cada tanto alguien gritaba que le habían robado el celular.

El humo de las parrillas abrigaba la tarde. Después de todo era una jornada peronista, una más. Había chori, bondiola y hamburguesa. Había venta ambulante. Se ofrecían remeras, prendedores, bolsas de tela y gorros. La economía informal abrazó hasta el final a CFK. En las buenas y en las malas.

Con el correr de las horas el paisaje fue cambiando. Adentro y afuera. En la calle los militantes comenzaron a ganar terreno. Llegaban en bicicleta, con los auriculares puestos y el teléfono en una mano, siguiendo alguna trasmisión de YouTube; salían del subte, cruzaban Rivadavia a paso ligero. Puertas adentro del PJ la cosa también fue cambiando. El peronismo bonaerense se hizo presente en todo su esplendor. Kicilloff, Massa y Larroque se hicieron presentes.

Poco antes de que el fallo se diera a conocer se abrieron las puertas del PJ. Salieron dos hombres y se ocuparon de conectar los parlantes y probar el sonido. El final era anunciado y la certeza de que CFK le hablaría a la militancia también.

Puertas adentro ya estaba reunido el Consejo del PJ y los senadores, sindicalistas y dirigentes dejaron sus charlas para prestarle atención a la resolución de la Corte Suprema.

Poco más de media hora después, CFK ya estaba en el improvisado escenario montado en la puerta de la sede del PJ. El panorama alternaba los cánticos de guerra habituales con rostros que estallaban en llanto.

La militancia siguió atenta el discurso. Los silencios para escuchar, los aplausos para refrendar y los cánticos para acompañar. Todo en su medida y armoniosamente. A esa altura de la tarde, la cantidad de gente ya se había multiplicado. Como si la confirmación del fallo hubiera hecho florecer a kirchneristas de debajo de las baldosas.

Cómo fue la llegada de Cristina Kirchner a su departamento

Cerca de las 19, CFK se subió al auto, la militancia le abrió paso y partió casi a paso de hombre hasta Rivadavia. Dobló a la izquierda y emprendió el viaje hacia su departamento, en el barrio de San Telmo.

Lo que viene tendrá que ver con noches de vigilia. Con la militancia organizada en la calle. Las definiciones procesales marcarán el paso de las crónicas del día. Gaspar Campos o Puerta de Hierro. Habrá desfile de dirigentes. Ahora y después.

CFK ya estaba en su departamento y ya había saludado desde el balcón, pero en la sede del PJ aún quedaban dirigentes y un puñado de militantes. El último en irse fue el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez. Minutos antes abandonaron la sede algunos de los hombres que trabajan en el día a día con CFK. Todos iban hacia San Telmo.

En ese marco, mientras se apagaban las luces del edificio de Matheu 140, el peronismo vislumbraba las primeras cuasi certezas sobre lo que vendrá. La convicción de que más allá de que no se le negará el beneficio de la prisión domiciliaria, la petición tardará en ser respondida. Por lo tanto, la expresidenta podría pasar algunas noches detenida en alguna alcaidía.

“Son así de hijos de puta”, sentenció uno de los cuadros que trabaja en el Instituto Patria. Un dato menor en comparación con la dimensión histórica de la jornada.

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Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.