El Gobierno comienza a mirar de reojo las elecciones en los Estados Unidos y se encienden algunas alarmas
La Casa Rosada discute qué sucederá en el caso de que pierda en los comicios de medio término Donald Trump. Javier Milei mantiene su apoyo "irrestricto".
En Balcarce 50 repiten que el vínculo con Washington es un activo del plan libertario: sirve para hablarle a los mercados, blindar cooperación financiera y sostener acuerdos en defensa. Pero el arranque electoral en Estados Unidos obligó a revisar supuestos y a medir cuánto pesa la coyuntura partidaria en la relación bilateral.
Javier Milei mantiene su apoyo total a Donald Trump
La referencia son las elecciones de medio término, donde se define el control del Capitolio y el margen de maniobra del Ejecutivo. En Argentina, ese dato se traduce en previsibilidad. Con ese telón de fondo conviven dos posturas. La primera, mayoritaria, sostiene que no hay un problema urgente. Según este sector, los acuerdos ya rubricados —sobre todo en materia militar y económica— no corren peligro aun si cambia la composición del Congreso. “No hay riesgo, porque no hay votaciones que nos afecten”, sintetizó una fuente del Gobierno.
El argumento es doble. Por un lado, varios entendimientos se instrumentan por vía ejecutiva y cooperación entre agencias, sin pasar por el Capitolio. Por el otro, en defensa hay continuidad: programas de largo plazo y participación de empresas que atraviesan gobiernos. “Incluso, los acuerdos en defensa suelen quedar independientemente del gobierno de turno porque involucran empresas”, agregó la misma fuente.
El Gobierno comienza a mirar de reojo las elecciones en los Estados Unidos y se encienden algunas alarmas.
AFP
Las elecciones en los Estados Unidos comienzan a encender algunas alarmas
La segunda postura, todavía minoritaria, no discute que lo firmado siga en pie, pero advierte sobre el clima político. Si el Partido Republicano continúa sin acumular victorias y el Congreso se vuelve menos receptivo, la Argentina podría enfrentar una relación más distante con la Casa Blanca en el mediano plazo. El temor no es un corte abrupto, sino una menor predisposición a facilitar gestiones.
El Gobierno comienza a mirar de reojo las elecciones en los Estados Unidos y se encienden algunas alarmas.
Las dos posturas sobre los Estados Unidos dentro de la Casa Rosada
Ese sector propone retomar, de manera discreta, puentes con sectores demócratas. El argumento es pragmático: durante el primer año libertario hubo una convivencia funcional con la administración de Joe Biden pese a las diferencias ideológicas. Hubo fricciones retóricas, pero no una crisis. Mantener canales abiertos, sostienen, es una póliza de seguro para un eventual segundo mandato.
El Gobierno comienza a mirar de reojo las elecciones en los Estados Unidos y se encienden algunas alarmas.
En ese cruce, el oficialismo intenta equilibrar una relación institucional con la realidad de un vínculo personalísimo. La afinidad con Trump funciona como mensaje a la base libertaria y como señal al “círculo rojo” de que la Argentina tiene un ancla en Washington. Pero también expone al Gobierno si la dinámica electoral se vuelve adversa.
Por eso, mientras en público se repite que no hay urgencia, en privado se siguen los resultados con lupa. No se trata de cambiar el rumbo mañana, sino de evitar quedar prisioneros de una sola foto.
El Presidente, que bregó por la inclusión de la líder venezolana en la transición tras la captura de Nicolás Maduro, mantendrá la línea de los Estados Unidos.
El presidente argentino, Javier Milei, respaldo a su par de los Estados Unidos tras la captura de Maduro. Además, defendió los lazos comerciales con China.
Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.
Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.
Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.
Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.
Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.