El Gobierno no consigue controlar la agenda discursiva y escaló la pelea contra Victoria Villarruel
La Casa Rosada sacó a todo el gabinete a defender el proyecto de reforma del BCRA a pedido de Javier Milei, pero la estrategia naufragó por la Vicepresidente.
La Casa Rosada busca desde el fin del Mundial 2026 —y no consigue— controlar la discusión mediática, en un escenario en el que las encuestas que recibe en el primer piso muestran que el humor social está en un nivel similar al de septiembre de 2025, tras la derrota de La Libertad Avanza (LLA) en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires.
El Gobierno quedó offside está vez por Victoria Villarruel
Por eso, cuando finalizó la cadena nacional del jueves, se decidió sacar a la cancha a las principales figuras del oficialismo, todo coordinado desde Balcarce 50. El jefe de Gabinete, Diego Santilli; el titular de Diputados, Martín Menem; el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo; la jefa de bloque de LLA en el Senado, Patricia Bullrich, y hasta el propio Milei dieron una sucesión de entrevistas en menos de 24 horas con el objetivo de recuperar la iniciativa.
El otro punto del operativo fue discursivo: remarcar la "vuelta a las bases libertarias". Ante un escenario adverso, los estrategas del Presidente recomendaron volver sobre los ejes tradicionales de LLA —la eliminación del BCRA, la lucha contra "la casta" y la insistencia con la herencia recibida de la administración kirchnerista— después de comprobar que otros tópicos del decálogo ya no traccionan.
Javier Milei no consigue controlar la agenda y hay preocupación en el Gobierno
La apuesta tiene una lógica defensiva: si los mensajes nuevos no prenden, el oficialismo vuelve al repertorio que lo llevó al poder, aquel que funciona como identidad antes que como propuesta y que garantiza, al menos, la cohesión del voto propio. El riesgo que asumen es conocido: hablarle al núcleo duro puede consolidar el piso, pero difícilmente sirva para recuperar a los votantes que el Gobierno perdió en el camino.
Todo eso quedó en un segundo plano cuando Victoria Villarruel decidió pasar al ataque tras una serie de posteos en X de la diputada nacional Lilia Lemoine, conocida como la "vocera blue" de Javier y Karina Milei. La titular del Senado deslizó que el jefe de Estado podía tener problemas de salud mental y, de esa forma, obligó al Ejecutivo a salir a responderle en el peor momento posible: cuando toda la artillería oficial estaba desplegada para instalar la reforma del Banco Central.
El jefe de Gabinete se sumó a la pelea contra Victoria Villarruel
Santilli le pidió públicamente la renuncia y la vicepresidente no dudó en contraatacar por la misma vía. "Sea democrático y respete el voto popular", le retrucó, en una respuesta que sintetiza su estrategia desde que se abrió la grieta interna: reivindicar su legitimidad de origen para recordar que su cargo no depende de la voluntad del Presidente.
En el Gobierno hay temor por cómo pueda escalar la titular del Senado sus embates, sobre todo en la Cámara alta, donde se espera que a partir de la semana que viene se reactiven proyectos clave para el oficialismo, entre ellos el relacionado con la propiedad privada.
El Gobierno no consigue controlar la agenda discursiva y escaló la pelea contra Victoria Villarruel.
Temor en el Gobierno por la capacidad de daño de Victoria Villarruel
Ese es el punto sensible: Villarruel conduce las sesiones y administra los tiempos del recinto, una atribución que en un tablero tan ajustado como el del Senado puede resultar decisiva. Que el conflicto escale justo cuando el Congreso vuelve a la agenda legislativa es lo que más preocupa en la Casa Rosada, donde Santilli venía trabajando para descongelar las negociaciones parlamentarias que el caso Manuel Adorni dejó en pausa durante semanas. A eso se suma que el pedido de renuncia del jefe de Gabinete dejó al oficialismo sin margen para una salida discreta: el conflicto ya es público y ninguno de los dos tiene incentivos para retroceder primero.
El resultado del día es elocuente. El oficialismo montó su operativo mediático más ambicioso desde el recambio en la Jefatura de Gabinete y terminó discutiendo la salud mental del Presidente. La agenda, otra vez, la escribió otro.
Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.
Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.
Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.
Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.
Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.