El Gobierno quedó convencido de que está cerca de cerrar la negociación con los gobernadores por la suspensión de las PASO, la reforma que se votará en la previa al debate por el Presupuesto 2027. Esa secuencia es la que el oficialismo terminó imponiendo para no llegar a la discusión electoral con las cuentas públicas abiertas sobre la misma mesa.
El orden importa tanto como el resultado. Si la reforma se aprueba antes de que empiece a discutirse el presupuesto, la Casa Rosada evita que los mandatarios provinciales negocien las dos cosas a la vez, el escenario que en la propia mesa política de La Libertad Avanza (LLA) habían identificado como el más caro.
La señal: los alfiles de Karina Milei se subieron a la negociación por las PASO
Una de las señales que tomaron en el oficialismo para dar por encaminadas las conversaciones fue interna. Los alfiles de la secretaria General, Karina Milei, comenzaron a "subirse" a las negociaciones que venía encabezando en soledad el jefe de Gabinete, Diego Santilli.
El dato no es menor porque ese sector fue, durante meses, el que más resistió la idea de acordar con las provincias y el que empujaba un armado propio de LLA en cada uno de los 24 distritos del país, con recorridas que la propia secretaria General encabezó junto al titular de Diputados, Martín Menem. Que ahora se sume a la mesa indica que la discusión interna que atravesó a LLA durante todo el año quedó saldada, al menos en este punto.
El Gobierno tendría los votos para suspender las PASO y Karina Milei busca ser la cara visible de eso.
La estrategia del Gobierno: "Es todo muy artesanal, provincia por provincia"
En el entorno de los negociadores lo leen exactamente así. "Si Karina (Milei) y su tropa se subieron en la última semana, te demuestra que está a nada de cerrarse la negociación. Ahora hay que terminar de definir los detalles. Es todo muy artesanal, provincia por provincia", le dijo a El Observador uno de los negociadores libertarios.
Esa última frase describe con precisión el punto donde está el proceso. No hay un acuerdo marco que se firme de una sola vez, sino una sucesión de entendimientos distrito por distrito, con condiciones particulares en cada caso y tiempos que no siempre coinciden entre sí.
Los tres reclamos que ya nadie discute
Los pedidos de los gobernadores son conocidos para el Gobierno y se reducen a tres. El primero es un acuerdo de no agresión mutuo, que implica que LLA no compita en los comicios provinciales y que los mandatarios tampoco interfieran en el armado libertario.
El segundo es la obra pública nacional o, en su defecto, que se transfiera a las provincias para que la ejecuten con recursos propios, un reclamo que se volvió central desde que el Gobierno frenó las licitaciones. El tercero es que se respete en Economía lo que se negocia en el plano político, el punto que más veces trabó las conversaciones durante los dos primeros años de gestión.
El Gobierno tendría los votos para suspender las PASO y Karina Milei busca ser la cara visible de eso.
Por qué las tres condiciones resultan tolerables
Las tres resultan tolerables tanto para Javier Milei como para su hermana. Ninguna de las tres obliga al Gobierno a modificar el programa económico ni a resignar el superávit fiscal, la única línea que el Presidente definió desde el comienzo como verdaderamente innegociable.
El tercer reclamo, además, dejó de ser un obstáculo desde que el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, cambió su forma de relacionarse con las provincias y pasó de bloquear cualquier promesa a habilitar financiamiento para destrabar reclamos concretos.
El atractivo que convenció al Presidente
Hay, por último, un argumento que terminó de seducir al jefe de Estado. La posibilidad de encadenar victorias en las provincias bajo el sello de LLA, o dentro de un frente que integre al espacio, es algo que Milei valora especialmente de cara a la reelección.
Es la misma lógica con la que lograron convencer a Karina Milei semanas atrás: una seguidilla de triunfos provinciales construye la sensación de impulso que las encuestas, estancadas desde marzo, no le devuelven al oficialismo. Lo que falta ahora son los detalles. Y en una negociación artesanal, los detalles suelen ser lo más difícil.