La apuesta se intensificó en los últimos días. El Presidente le encomendó al cineasta Santiago Oría un spot que ya se difundió por los canales de televisión, en el que se intercalaron fragmentos de la cadena nacional de hace dos semanas con las últimas declaraciones de su par de Estados Unidos, Donald Trump.
Javier Milei nuevamente frente al Gabinete
La pieza audiovisual no es un detalle menor. Oría, el realizador cuyo nombre quedó en el centro de la escena cuando el oficialismo reordenó su esquema de comunicación semanas atrás, volvió a hacerse cargo de un mensaje que el Gobierno considera estratégico y que decidió llevar a la televisión abierta.
El montaje buscó exactamente lo mismo que la cadena: mostrar que el reclamo argentino encontró eco en Washington y que ese eco fue consecuencia directa del alineamiento que Milei sostuvo desde su llegada al poder. Es la traducción televisiva de un argumento que el oficialismo repite desde hace semanas.
Javier Milei vuelve al reunir al gabinete con eje en las Islas Malvinas y el Presupuesto 2027.
Islas Malvinas y Presupuesto 2027, los ejes del encuentro
Como adelantó El Observador, la Casa Rosada tiene pensado intensificar la agenda militar con Estados Unidos para ganar mayor peso en la discusión con el Reino Unido. Ese es el capítulo que el Gobierno prepara para las próximas semanas.
El razonamiento oficial es que la posición argentina gana densidad si se apoya en una relación bilateral que exceda lo declarativo. Sin ese respaldo, en el oficialismo asumen que el reclamo queda reducido a un gesto simbólico con escaso poder de presión sobre Londres, que ya hizo saber que no está dispuesto a mover su posición.
La definición que se toma en el Gabinete: por dónde entra el proyecto
En la reunión de este lunes se empezará a definir, además, la cámara de origen que tendrán los proyectos para endurecer las sanciones económicas contra las empresas que operen en la exploración o explotación de recursos en el archipiélago.
La elección no es técnica sino política. Definir si el paquete entra por Diputados o por el Senado implica decidir en qué recinto el oficialismo se siente más cómodo para dar la discusión, y también dónde le resulta más incómodo al peronismo explicar por qué no acompaña un endurecimiento de la legislación que impulsó Cristina Fernández de Kirchner en 2011 y 2013.
Javier Milei vuelve al reunir al gabinete con eje en las Islas Malvinas y el Presupuesto 2027.
Lo que se negocia mientras Malvinas ocupa la pantalla
Detrás de esa escena, el Gobierno mantiene abiertas las dos negociaciones que realmente definen su año. La primera es la suspensión de las PASO, que debe llegar al recinto del Senado antes de fin de mes y cuyo debate en comisión ya comenzó. La segunda es el Presupuesto 2027, la mesa donde los gobernadores tendrán su mayor poder de fuego y donde el oficialismo deberá pagar buena parte de lo que viene prometiendo.
Ambas conversaciones avanzan sin exposición pública, que es exactamente lo que el oficialismo necesita. Cada concesión que la Casa Rosada haga con las provincias -fondos, obras, lugares en las listas- resulta más fácil de administrar mientras la conversación pública gira en torno a un tema que no admite discusión partidaria.
Una pantalla que también tiene fecha de vencimiento
Ahí está la utilidad doble de la ofensiva por la soberanía. Le devuelve al Gobierno el manejo de una agenda que perdió hace meses y, al mismo tiempo, le despeja el terreno para cerrar los acuerdos que nunca conviene negociar bajo los reflectores.
El problema es que el recurso tiene plazo. Cuando el Presupuesto 2027 llegue al Congreso y la reforma electoral entre en el recinto, ninguna causa nacional alcanzará para tapar la discusión por los recursos. Para entonces, el oficialismo necesitará tener los acuerdos cerrados y no apenas en marcha. La pantalla sirve mientras dure; los votos, en cambio, hay que juntarlos antes.