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Política

La mesa política de La Libertad Avanza se reúne el lunes para cerrar la reforma laboral

Las espadas políticas del Gobierno quieren definir la oferta final para sesionar en el Senado. También buscarán calmar la interna que se desató.

Gonzalo Prado

La mesa política de La Libertad Avanza se reunirá el lunes en Casa Rosada para cerrar la contraoferta de la reforma laboral rumbo al Senado el 11 de febrero y, con ese capítulo encaminado, ordenar desde el oficialismo el resto de la agenda legislativa. El encuentro buscará contener tensiones internas tras cinco salidas de funcionarios en menos de 24 horas.

El cónclave reúne a los engranajes que vienen pilotando la relación con el Congreso y los gobernadores: el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli; el presidente de Diputados, Martín Menem; el asesor presidencial Santiago Caputo; el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem; la jefa del bloque de LLA en el Senado, Patricia Bullrich; y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt. En la práctica, es la mesa donde se cruzan la rosca legislativa, la línea política del Ejecutivo y el termómetro territorial que aportan las conversaciones con los mandatarios provinciales.

La Libertad Avanza en el sprint final por la reforma laboral

El primer punto del temario será la “contraoferta” para destrabar la reforma laboral, que entró en una meseta: los aliados se comprometen a acompañar el proyecto en general, pero condicionan la letra chica. Dos artículos del dictamen quedaron en el centro del conflicto. El 191 impacta en el Impuesto a las Ganancias —tributo coparticipable— y, por lo tanto, en la recaudación provincial; el 212, en cambio, le daba al Ministerio de Economía la llave para definir cuándo entran en vigor las rebajas de tributos y las ataba a una condición política: el superávit fiscal.

En Balcarce 50 empezó a tomar forma una salida que combina pragmatismo y tiempo: mantener Ganancias sin cambios inmediatos —y discutirlo más adelante— y retirar del dictamen el artículo 212, el apartado que la oposición dialoguista leyó como “superpoderes” para Luis “Toto” Caputo. La lógica es técnica y política a la vez: como Ganancias se mide de manera anual, en el Gobierno creen que pueden diferir el impacto real al próximo ejercicio, ganar meses para que la reforma empiece a mover actividad y, con eso, amortiguar el costo ante los gobernadores que miran la caja provincial con lupa.

La mesa política de La Libertad Avanza se reúne el lunes para cerrar la reforma laboral.

El Gobierno prepara todo para sesionar el 11 de febrero en el Senado

Pero la fórmula todavía no está blindada puertas adentro. El sector más político —Santilli, Martín Menem y Santiago Caputo— empuja dar una señal clara a los mandatarios: quitar el 212 y, si hiciera falta, instrumentar alguna compensación para evitar que el frente fiscal rompa el acuerdo en el recinto. Adorni y Bullrich aceptan que el 212 es difícil de defender tal como está, pero resisten “pagar” la negociación con plata. En esa pulseada se cuela una discusión de identidad: cuánto se puede ceder sin que el Gobierno parezca volver a la lógica de la transacción con las provincias, justo cuando Milei intenta sostener el relato de que “la actividad” termina compensando la pérdida de recaudación.

La urgencia tiene un origen claro: Milei pidió acelerar. Antes de viajar a Davos, transmitió que quiere la reforma laboral aprobada o, al menos, encaminada para destrabar el resto de la agenda y salir del estancamiento legislativo. El lunes, esa orden baja a tierra en una pregunta operativa: cuál es la concesión mínima indispensable para llegar al 11 de febrero sin sorpresas en el recinto, en un Senado donde el oficialismo cree tener los votos, pero “con lo justo” y expuesto a cualquier detalle fiscal.

El resto de las reformas que La Libertad Avanza piensa para el Congreso

El segundo eje será el “después” en el Congreso: cuánto margen real existe para empezar a mover nuevas reformas desde marzo y cuáles conviene guardar. Por ahora, la Casa Rosada resolvió postergar el debate del nuevo Código Penal y congelar la negociación por las vacantes de la Corte Suprema, bajo un diagnóstico crudo: no hay consensos y abrir esos frentes, con la reforma laboral todavía en disputa, podía armar un “combo” inmanejable en la Cámara alta. La decisión se tomó en una reunión reservada que incluyó a Milei, Karina Milei y Santiago Caputo, y quedó atada a una idea central: concentrar capital político en un solo objetivo en el primer semestre.

Ese repliegue también ordena expectativas internas. La mesa política mira la reforma laboral como prueba de método: si Milei logra media sanción con cambios pactados, gana aire para reabrir discusiones de alto voltaje en el segundo semestre (incluidas las reformas fiscal y previsional); si se empantana, el riesgo es quedar atrapado en una dinámica de bloqueo que complique toda la agenda 2026 y, de paso, reduzca el margen para administrar el propio oficialismo.

Frenar las internas, el otro foco de conflicto

El tercer punto —el más sensible— será la interna que se recalentó con la salida de cinco funcionarios en menos de 24 horas, un episodio presentado como “renovación” pero leído, también, como síntoma. Entre el miércoles 22 y el jueves 23 de enero se encadenaron las renuncias del secretario de Transporte Luis Pierrini; de los titulares de Trenes Argentinos Operaciones e Infraestructura, Gerardo Boschín y Leonardo Comperatore; del presidente de la UIF, Paul Starc; y del interventor del Enargas, Carlos Casares.

Con ese telón de fondo, el lunes no será solo una reunión técnica. Será una instancia para fijar límites de negociación, ordenar interlocutores y bajar una línea interna en una semana donde el Gobierno quiere mostrar control. En el oficialismo lo resumen sin vueltas: sin un triunfo en reforma laboral, todo lo demás se patea; con ese triunfo, Milei recupera agenda y vuelve a elegir sus batallas.

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Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.