La expansión de la inteligencia artificial está llevando a los centros de datos a niveles de consumo eléctrico cada vez mayores. Los racks que en la región operaban con densidades de alrededor de 10 kW ya alcanzan los 50 y 100 kW, mientras la industria prepara equipos capaces de soportar cargas de hasta 1 MW.
El salto en la potencia necesaria también está cambiando la infraestructura detrás de estas instalaciones.
Las cargas de inteligencia artificial requieren más energía y generan mayores cantidades de calor, por lo que los centros de datos comienzan a ser diseñados específicamente para soportar procesamientos de alta capacidad.
Pero el desafío no pasa solamente por generar más electricidad. La capacidad de transmisión y distribución también deberá acompañar el crecimiento, según planteó Schneider Electric durante un encuentro con periodistas de América Latina.
La compañía señaló que Sudamérica cuenta con buenas perspectivas de generación a partir de fuentes renovables, pero necesita que su infraestructura eléctrica esté preparada para llevar esa energía hasta los nuevos centros de datos.
Luis Santa María, líder del segmento de cloud y service providers de Schneider Electric para los países de habla hispana en Sudamérica, advirtió que pueden aparecer cuellos de botella en las zonas donde se concentren los grandes proyectos.
El ejecutivo remarcó que el problema puede estar en la capacidad para transportar la electricidad hacia los puntos donde se busca instalar estas grandes infraestructuras.
Más potencia, más calor
El aumento de la capacidad de procesamiento también está modificando las necesidades de refrigeración. Los chips destinados a inteligencia artificial generan más calor y requieren sistemas capaces de retirarlo de manera eficiente.
En este contexto, la refrigeración líquida, que permite retirar directamente de los chips el calor que generan durante el procesamiento, comenzó a ganar espacio en los centros de datos. La tecnología no reemplazará de inmediato a la refrigeración por aire: durante los próximos años ambos sistemas convivirán, con el líquido enfriando directamente los chips y el aire encargado del calor remanente de otros equipos y del ambiente.
El cambio tiene además un impacto energético: los sistemas de refrigeración representan cerca del 40% del consumo eléctrico de un centro de datos, según Schneider Electric, que estima que el mercado regional de liquid cooling crecerá 25% hacia 2029.
Paula Pinto, Business Development Manager de Cooling para Sudamérica de Schneider Electric, explicó que los centros de datos pasaron de trabajar con racks de entre 5 y 20 kW a operar actualmente con cargas que pueden alcanzar los 100 kW. La compañía prepara tecnologías para soportar cargas de hasta 1 MW.
Argentina, entre los mercados con potencial
La expansión de la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial también alcanza a Sudamérica. Schneider Electric mencionó a Chile, Colombia, Argentina y Perú entre los mercados con distintos atractivos para el desarrollo de centros de datos.
En el caso argentino, Santa María destacó las condiciones climáticas como uno de los factores favorables para grandes desarrollos y mencionó el proyecto Stargate, con una capacidad anunciada cercana a los 500 MW.
Además de la infraestructura eléctrica, la compañía señaló como desafíos para la expansión regional la disponibilidad de personal especializado y la necesidad de incorporar la sostenibilidad desde el diseño de los centros de datos.