Javier Milei los descoloca. Su estilo disruptivo, provocador y agresivo deja al peronismo atrapado en una discusión estéril, sin reacción efectiva, mientras él avanza en la destrucción quirúrgica del Estado tal como lo conocíamos: recorta instituciones nacidas del consenso, aplica el ajuste y reordena con una lógica propia, sin pedir permiso.
La calma del dólar, la previsibilidad macroeconómica —más allá de los despidos y la caída del consumo— son leídas por muchos como síntomas de orden y estabilidad, después del caos. Sumado a eso, el control de la calle lo legitima aún más.
EL PERONISMO
El peronismo, en cambio, sigue esperando un milagro: que la sociedad despierte un día y diga “nos equivocamos, vuelvan, Uds. eran mejores, recupérennos los derechos perdidos”. Ese romanticismo político desconoce el cambio de época.
Las identidades políticas se transformaron. Hoy el Estado está asociado a la ineficiencia, al abandono y a la burocracia sin alma. No es China, donde te pueden caer mal muchas cosas, pero el tren funciona y la salud responde. En Argentina, el Estado está ausente o es parte del problema. El votante ya no lo siente como protector, ni siquiera como necesario. Para la gran parte de la población el Estado no es ni la policía, ni los docentes ni los médicos o bomberos, son los impuestos.
NO LO ENTIENDEN
Subestiman su liderazgo y capacidad de conducción
Milei no es solo un personaje mediático. Tiene autoridad, decisión política y una hoja de ruta clara. El peronismo lo sigue tratando como una anomalía pasajera, sin comprender su coherencia interna y su eficacia en avanzar con su agenda.
Quedan atrapados en el debate simbólico
Mientras Milei actúa, el peronismo discute. En lugar de ofrecer una alternativa concreta y articulada, se enredan en debates sobre formas, símbolos y provocaciones, sin entender que para una parte de la sociedad eso ya no tiene valor.
Siguen esperando una autocrítica social que no llegará
Creen que la sociedad, en algún momento, va a “despertar” y pedir que vuelvan. No registran que hay un cambio profundo en la relación entre el Estado y la ciudadanía, y que ese viejo contrato social ya no es aceptado.
No entienden el desprestigio actual del Estado
El peronismo sigue hablando de “Estado presente” sin notar que, para muchos, el Estado es sinónimo de ineficiencia, abandono o corrupción. Ya no es visto como un garante de derechos, sino como una carga o un obstáculo.
Persiste la lógica de internas y roscas
El internismo permanente, la endogamia política y el reparto de poder entre sectores destruyen cualquier posibilidad de conexión con la gente. Milei, con todos sus excesos, aparece como una figura nítida y unívoca frente a una política que solo se mira el ombligo.
FINALMENTE
El peronismo espera un milagro que está lejos de suceder, aguardando que el presidente decepcione masivamente y los sectores populares pidan por el retorno cual 17 de octubre. Una posición por demás defensiva y reactiva.
No alcanza con el recuerdo de mejores tiempos si lo único que se ofrece es más de lo mismo: internas, rosca, puja de sellos y candidaturas que son producto de síntesis o bajo nivel de representación amplia. El problema del peronismo —y también de la política tradicional— no fue solo Milei. Fue el internismo crónico, la pelea por cargos, la incapacidad de representar a los nuevos sujetos sociales.
La Fundación Pensar, think tank vinculado al partido del ex presidente Macri, destaca en su informe de junio la política antiinflacionaria del Ejecutivo, pero advierte sobre el déficit en consensos políticos y reformas estructurales
Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.
Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.
Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.
Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.
Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.