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Tedeum del 25 de Mayo: la nueva liturgia del poder

El Tedeum libertario dejó una escena reveladora. En tiempos donde la visibilidad parece valer más que la investidura, la política ya no solo gobierna; también se interpreta.

Nicolás Bottini

El Tedeum libertario dejó una escena reveladora. En tiempos donde la visibilidad parece valer más que la investidura, la política ya no solo gobierna; también se interpreta.

Hay algo profundamente novedoso en que el verdadero protagonista del Tedeum no haya sido ni el arzobispo ni el Presidente, sino un asesor envuelto en un sobretodo marrón. Como si la liturgia argentina ya no se jugara en los altares sino en el encuadre. En la foto. En la circulación posterior de esa imagen.

El Tedeum es un canto de alabanza a Dios. Te Deum laudamus: "A ti, Dios, te alabamos". Pero toda época redefine su divinidad. Y quizás el rasgo más interesante de este tiempo sea justamente ese: ya no se rinde culto a una entidad trascendente sino a la visibilidad. El nuevo cielo es el algoritmo y la eternidad dura lo que dura una tendencia en X.

Ahí es donde Santiago Caputo parece haber entendido algo que buena parte de la política todavía apenas entreve: el poder ya no se demuestra, se escenifica. Y quien domina la escena domina el sentido de los hechos y la narrativa.

Después de una semana incómoda por el affaire Rufus y la tensión con Martín Menem, apareció en la Catedral como aparecen los personajes en las series que él mismo consume y referencia: tarde, silencioso y vestido para ser leído. No fue un sobretodo y una boina, fue un signo. Un vestuario pensado para sobresalir en una ceremonia llena de trajes oscuros y protocolo gris. Había algo entre Peaky Blinders y un cardenal secular; casi una sotana marrón. Caminó entre saludos, sonrisas y apretones de mano como si estuviera interpretando una escena cuidadosamente ensayada. Y así, el hombre que casi nunca habla terminó diciendo muchísimo sin pronunciar una sola palabra.

Porque el Tedeum contemporáneo ya no consiste en agradecerle a Dios sino en administrar atención. El nuevo laudamus ("te alabamos") no se dirige al cielo sino a la conversación pública. Lo importante dejó de ser lo que se dijo en la homilía sino quién quedó en el centro del relato posterior.

Hoy el poder no es solamente ocupar un cargo. Es ocupar una narrativa.

Por eso también importa el balcón. El saludo. La aparición rodeado por los lugartenientes. Porque todo gobierno tiene algo de monarquía emocional. Los gestos de cercanía al soberano siguen funcionando como señales de legitimidad. El balcón de la Casa Rosada no muestra un ranking de gestión, revela pertenencia.

La política argentina siempre fue teatral

Y ahí aparece otra cuestión fascinante. La política argentina siempre fue teatral. Aunque, en rigor, nunca fue verdaderamente sobria. Perón entendió antes que nadie la potencia de la liturgia popular y también su dimensión casi religiosa. Los descamisados no eran solamente trabajadores pobres, eran cuerpos despojados de las armaduras conservadoras. Una especie de comunidad desnuda frente al poder tradicional. Una imagen con algo profundamente católico: abandonar los signos de jerarquía secular para construir pertenencia espiritual.

Y "las patas" en la fuente de Plaza de Mayo, tan leídas como provocación, también podían leerse como un rito simbólico. Un lavatorio de pies secular. Los pies cansados de los obreros metidos en el agua, el barro de la periferia en el corazón ceremonial de la ciudad. Como Jesús arrodillándose frente a sus discípulos antes de la Última Cena, el peronismo convertía a los humildes en protagonistas de una liturgia pública. No era solamente irreverencia, era una manera de sacralizar al pueblo.

Lo que cambia hoy no es la teatralidad, sino el lenguaje de esa teatralidad. Antes la épica se construía desde el cuerpo colectivo y, ahora, desde la imagen viral y el personaje individual.

Caputo trabaja desde un registro de autoconsciencia pop. Game of Thrones, Peaky Blinders, lógica de fandom. Entiende que hoy muchos ciudadanos resuelven la política igual que una serie: por personajes, climas y traiciones.

La discusión pública ya no gira solamente alrededor de ideas. Gira alrededor de atmósferas. En ese terreno él juega cómodo. Porque la estética dejó de ser decoración para convertirse en contenido político. En esta época, lo invisible pierde realidad. Caputo parece entenderlo intuitivamente: incluso cuando calla, ocupa escena.

Tal vez por eso genera tanta fascinación y rechazo a la vez. Queriendo o no, encarna una mutación incómoda que alterna entre operador político clásico y curador de sentidos. Ya no va más el armador de acuerdos en un restaurante oscuro, sino el diseñador de símbolos que después circulan solos por redes, memes y chats.

En otro tiempo, un asesor intentaba no ser noticia. Hoy el asesor exitoso es el que entiende cómo convertirse en mito lateral. En subtrama.

El asesor como mito lateral

Y hay algo casi religioso en eso. No religioso en el sentido espiritual, sino ritual. Porque la gente necesita liturgias para ordenar el poder. Símbolos, escenas de pertenencia, gestos reconocibles. Lo interesante es que la Argentina libertaria, que llegó prometiendo dinamitar "la casta", terminó construyendo una iconografía propia rapidísimo: el león, las fuerzas del cielo, los trolls como milicia digital y la épica outsider.

Toda revolución crea sus hábitos, y todo esto ocurre en una fecha patria donde conviven dos planos: el institucional y el performático. El Estado, que quedó como protocolo, y la política, que asoma transmutada como contenido audiovisual.

En esa frontera, Caputo parece haber entendido antes que nadie cuál es el verdadero dominus del nuevo Tedeum secular. No solamente importa quién gobierna, sino quién logra administrar la atención colectiva.

Sin embargo, la duda permanece.

¿La atención alcanza para ejercer el poder o apenas sirve para representarlo? ¿La imagen es una nueva forma de autoridad o apenas una iluminación momentánea sobre estructuras mucho más viejas y persistentes?

El viejo Tedeum decía "A ti, Dios, te alabamos". El nuevo parece decir: "A ti, imagen, te glorificamos".

Y quizás ahí esté la verdadera incógnita de este tiempo. Si el poder sigue estando donde siempre estuvo. O si ahora, simplemente, alcanza con que parezca que está.

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Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.