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China o la rentabilidad: por qué las multinacionales ya no pueden elegir ambas

La empresa ya no solo rinde cuentas al mercado, sino que opera como un brazo de la política exterior

Mookie Tenembaum

La era de la multinacional apátrida, esa entidad que flotaba por encima de las fronteras buscando únicamente la eficiencia de costos y el retorno para el accionista, murió oficialmente, y los datos confirman la consolidación de lo que podemos denominar la Corpo-política.

Lo que medios tradicionales interpretan como una "desfiguración" de los negocios o una ineficiencia lamentable es, en realidad, la adaptación estructural del capital a una nueva realidad donde la seguridad nacional y la alineación ideológica dictan los flujos de dinero.

La evidencia es contundente: en 2015, los sectores considerados estratégicos representaban apenas el 11% de la inversión extranjera directa global, pero para 2025 esa cifra se disparó al 38%. Este salto no es una fluctuación de mercado, es la prueba de que las decisiones corporativas han sido completamente absorbidas por las prioridades geopolíticas de los estados a los que pertenecen.

La fusión entre los intereses del Estado y la empresa se hace evidente cuando analizamos los criterios de inversión actuales. Estos ya no responden a la lógica geográfica tradicional sino a la afinidad política.

Estudios recientes demuestran que las empresas dirigen su capital hacia países que votan de manera similar a su Estado de origen en la asamblea general de la ONU, estableciendo una correlación casi tan fuerte entre ideología e inversión como la que existía históricamente con la proximidad física.

Esto provocó que la inversión de capital disminuyera en subsidiarias ubicadas en naciones que divergen ideológicamente de la matriz, forzando una reconfiguración del mapa corporativo global. La neutralidad comercial dejó de ser viable; ahora, una corporación es un activo estratégico que opera en territorio aliado o enemigo.

El desacople con China es el escenario donde esta corpo-política se manifiesta con mayor crudeza, desmantelando décadas de integración económica en tiempo récord. Las multinacionales estadounidenses en seis de siete industrias estratégicas, incluyendo semiconductores y farmacéutica, redujeron su personal en el gigante asiático entre 2019 y 2023.

En cinco de estos sectores, tanto las ventas como el valor de los activos en China cayeron, con una reducción mediana del 15% en personal y del 12% en ventas. Más significativo aún es el movimiento del cerebro corporativo. Mientras que el gasto total en investigación y desarrollo (I+D) de Estados Unidos creció un tercio, el gasto de I+D de sus empresas en China para manufactura tecnológica y química cayó en términos reales, desviándose hacia jurisdicciones políticamente seguras como India, Singapur y Corea del Sur.

Esta transformación conlleva costos que los analistas financieros tradicionales lamentan, señalando que la rentabilidad de las multinacionales está rezagada frente a sus competidores domésticos en la mayoría de las industrias. Sin embargo, esta visión ignora que la redundancia y la duplicación de cadenas de suministro, donde el 26% de las multinacionales separa sus operaciones en China del resto del mundo. Estas no son ineficiencias, sino pólizas de seguro obligatorias en el nuevo orden. Los gobiernos dejaron de ser meros reguladores para convertirse en actores, tomando participaciones en empresas mineras, negociando cuotas de ventas de chips y dirigiendo subsidios masivos hacia la autonomía industrial. La empresa ya no solo rinde cuentas al mercado, sino que opera como un brazo de la política exterior, sacrificando márgenes de corto plazo a cambio de viabilidad a largo plazo en un mundo fragmentado.

Las cosas como son

Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.

Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Reunión de la mesa política del Gobierno por la cuestión Malvinas, con la participación de los ministros de Defensa y Relaciones Exteriores
Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires
  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.