Economía

Petróleo en Malvinas: el proyecto de US$ 2.100 millones que avanza en medio de la disputa con Argentina

Sea Lion proyecta alcanzar una producción máxima de 50.000 barriles diarios desde 2028. Navitas Petroleum, que controla el 65%, fue inhabilitada por Argentina y denunciada por Tierra del Fuego ante el regulador israelí.

Lucía Scorzelli

El desarrollo hidrocarburífero en la Cuenca Norte de las Malvinas entró en una fase decisiva tras el anuncio oficial de la Decisión Final de Inversión (FID) el 10 de diciembre de 2025 por parte de las empresas operadoras.

El proyecto se centra en el yacimiento Sea Lion, ubicado a 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas y cuenta con 319 millones de barriles de recursos certificados.

La estructura del proyecto está liderada por la empresa israelí Navitas Petroleum, con una participación del 65%, asociada con la británica Rockhopper Exploration, que posee el 35% restante.

La Fase 1 contempla la perforación de 11 pozos submarinos conectados a una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO).

El objetivo anunciado por Navitas es alcanzar el "First Oil", es decir, la primera extracción de crudo, durante la primera mitad de 2028, con un pico de producción estimado en 50.000 barriles diarios.

En cuanto a la inversión, Rockhopper Exploration, informó un requerimiento de financiamiento de aproximadamente US$ 1.800 millones hasta el "First Oil".

De acuerdo con la información técnica publicada por el Journal of Petroleum Technology (JPT), esa cifra contempla el gasto de capital del proyecto, además de contingencias y costos de financiamiento asociados.

Finalmente, el costo proyectado para completar íntegramente la Fase 1 asciende a unos US$ 2.100 millones.

El impacto económico para las Islas Malvinas

El desarrollo de Sea Lion podría incorporar una nueva fuente de ingresos a la economía de las islas, históricamente vinculada a la producción de lana y, desde finales de la década de 1980, a la venta de licencias de pesca.

El economista Matías Kulfas, estima que, durante los años de máxima producción, las exportaciones petroleras podrían generar una facturación cercana a los US$ 1.000 millones anuales. La proyección, presentada por el economista a partir del análisis de su consultora Audemus, toma como base los datos operativos de producción informados por Navitas Petroleum y los contrasta con distintos escenarios de precios internacionales del crudo.

El cálculo considera el pico de producción estimado por la compañía en 50.000 barriles diarios, equivalente a aproximadamente 18,25 millones de barriles anuales. Bajo un escenario de precios cercano a los U$S 55 por barril, la facturación bruta anual rondaría los US$ 1.000 millones.

La eventual incorporación de estos ingresos modificaría la escala de la economía de las islas y ampliaría los recursos fiscales disponibles para la administración local.

La administración isleña estableció para la explotación petrolera una regalía del 9% y un impuesto corporativo del 35%.

La posición argentina y las sanciones contra Navitas

El avance del proyecto se produce en un área cuya soberanía es objeto de una disputa entre la Argentina y el Reino Unido y sobre la cual el Estado argentino rechaza las actividades hidrocarburíferas realizadas sin su autorización.

A través de la Secretaría de Energía, Argentina declaró clandestinas e ilícitas las actividades desarrolladas por empresas que operan en la plataforma continental argentina sin los permisos correspondientes.

En abril de 2022, el Gobierno nacional resolvió inhabilitar a Navitas Petroleum por un período de 20 años para desarrollar actividades en territorio argentino, en el marco de la Ley 26.659.

La controversia sumó un nuevo capítulo en mayo de 2026, cuando el Gobierno de Tierra del Fuego presentó una denuncia ante la Autoridad de Valores de Israel (ISA) vinculada con la información proporcionada por Navitas a sus inversores.

La presentación, impulsada por el secretario de Malvinas de la provincia, Andrés Dachary, sostiene que la compañía no habría informado adecuadamente los riesgos jurídicos, diplomáticos y penales que, de acuerdo con la legislación argentina, implica desarrollar actividades hidrocarburíferas en el área sin autorización del Estado nacional.

Entre las normas mencionadas por la provincia se encuentra la Ley 26.915.

Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Reunión de la mesa política del Gobierno por la cuestión Malvinas, con la participación de los ministros de Defensa y Relaciones Exteriores
Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.