Yamil Santoro participó de la segunda edición de Smart Cities, organizada por El Observador y Piso 22 bajo el lema "Las ciudades que vienen", donde planteó los desafíos que enfrentarán los centros urbanos ante el avance de la inteligencia artificial y las nuevas demandas del mercado laboral. En ese escenario, destacó el papel del talento como uno de los principales activos con los que deberán competir las ciudades.
"Las ciudades van a empezar a competir por talento. Ya lo estaban, de hecho, pero mucho más que antes", sostuvo el director del Parque de Innovación porteño, quien señaló que la atracción de inversiones ya no pasa únicamente por conseguir la radicación de una fábrica o una empresa, sino también por convertirse en un lugar donde las personas quieran desarrollarse y encuentren oportunidades para hacerlo.
En ese sentido, presentó al Parque de Innovación como "un hub científico tecnológico" que busca generar un ecosistema similar al de Silicon Valley, aunque "con una impronta rioplatense", y conectar el talento que actualmente se encuentra disperso en la Ciudad de Buenos Aires.
El impacto de la IA y el desafío de formar nuevos talentos
Santoro advirtió que empresas de distintos tamaños ya están incorporando inteligencia artificial y trasladando a soluciones tecnológicas algunas tareas que hasta ahora realizaban personas. Sin embargo, cuestionó que esa transformación no esté siendo acompañada al mismo ritmo por la capacitación de los trabajadores ni por una comunicación interna sobre los cambios que se avecinan.
"Las empresas no están haciendo el mismo esfuerzo para capacitar a las personas en la adopción de este tipo de herramientas", afirmó. Según explicó, el problema no pasa solamente por la eventual desaparición de puestos de trabajo, sino por la transformación de las capacidades que serán necesarias para ocupar los nuevos empleos.
En ese punto, mencionó las proyecciones del Foro Económico Mundial y señaló que cerca del 40% de las competencias que actualmente se buscan en un trabajador cambiarán durante la próxima década. Para Santoro, esto obliga a modificar el paradigma educativo y a priorizar la capacidad de aprender de manera permanente y adaptarse por encima de la acumulación de conocimientos.
"Va a terminar siendo mucho más valioso tener una suerte de espíritu de búsqueda permanente de conocimiento y de autosuperación", aseguró, y consideró que el modelo basado principalmente en una "suficiencia cognitiva o académica" pertenece a un mundo que "ya no existe más".
El Parque de Innovación y la conexión entre ciencia y negocios
Al referirse a la experiencia del Parque de Innovación, Santoro sostuvo que Argentina en general y la Ciudad de Buenos Aires en particular cuentan con una "densidad de materia gris fuera de serie". Destacó la presencia de más de 40 universidades, más de 90 centros de investigación y una importante concentración de científicos, además de capacidades profesionales en diferentes sectores de la economía del conocimiento.
Sin embargo, señaló que históricamente muchas de esas capacidades funcionaron como "compartimentos estancos que no dialogaban entre sí". Para él, uno de los objetivos del Parque de Innovación es precisamente conectar al mundo científico y académico con emprendedores, inversores, corporaciones y pymes que puedan financiar o demandar las soluciones surgidas de ese conocimiento.
En esa línea, resumió el cambio de paradigma con una frase que, según contó, conoció en Israel: "Science is business" (La ciencia es negocio). A partir de esa idea, sostuvo que el ámbito académico no debería limitarse a la producción de papers, sino también generar conocimiento que pueda convertirse en desarrollos y negocios, sin dejar de reconocer la importancia de sostener recursos para la investigación de base.
Yamil Santoro también destacó que Argentina lidera la región en exportación de servicios vinculados con la economía del conocimiento, aunque advirtió que una parte de esas tareas puede ser alcanzada o sustituida por la inteligencia artificial. "No hay que dormirse en los laureles", remarcó.
Finalmente, rechazó una mirada exclusivamente negativa sobre el impacto de esa tecnología en el empleo. "La IA, más que reemplazar trabajo, lo que hace es mejorar la performance sobre tareas", afirmó. Según explicó, si la tecnología permite liberar a las personas de actividades repetitivas y de baja complejidad, puede abrir espacio para trabajos de mayor valor: "Le estamos dando la posibilidad a las personas de ser más humanas".
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El entendimiento fue firmado por el secretario general de la entidad gremial, Armando Cavalieri, y representantes de las tres cámaras empresariales.