Javier Milei, contra todos por el consumo: del dato "inflado" del INDEC a la brecha con las consultoras
El debate sigue latente y Javier Milei salió a atacar las mediciones privadas. Por qué es poco representativo el récord que alega el Gobierno
El debate sigue latente y Javier Milei salió a atacar las mediciones privadas. Por qué es poco representativo el récord que alega el Gobierno
“No se puede aceptar una estupidez de comparar una encuesta de mil casos sobre el consumo, hecha por un enemigo del Gobierno, contra el consumo privado que está en máximos históricos”. La frase de Javier Milei, dicha en las últimas horas y en medio de un furioso raid para defender una economía cuestionada (7 de cada 10 personas dicen que la situación económica es mala, según AtlasIntel/Bloomberg), tomó relevancia por la batería de datos (privados y del INDEC) que salieron a marcar otra cosa.
Con picardía política, el Gobierno solo mira el dato de consumo privado del INDEC que muestra un récord, principalmente porque para esa medición, todo lo que se paga es "consumo". Por ejemplo, pagar los servicios públicos y el transporte (que suben 1.000% en la era Milei) con considerados "consumo". El alquiler y las expensas, también. Todo es "consumo" para la medición oficial. Así, el dato que toma el Gobierno está inflado por estos ítems que, en realidad, no necesariamente describen cómo está el consumo en el país. El peso del pago de los servicios públicos se lleva el 15% del salario promedio en la Argentina, cuando en 2023 se llevaba apenas el 5%.
Así, el consumo privado que mide el INDEC representa el gasto total de los hogares en bienes y servicios. Las cuentas nacionales registran un nivel máximo histórico, aunque esto contrasta con la caída en las ventas cotidianas de supermercados y mayoristas.
Milei va contra todas las mediciones privadas y particularmente contra la de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), organización a la que calificó como "un enemigo del Gobierno". CAME mostró una caída de ventas minoristas del 3,8% y se cruzó con uno de los empresarios que más apoya a Milei, Marcos Galperin de Mercado Libre. Ese pelea en X derivó en el malestar del Presidente con la cámara y saliendo a "bancar" los dichos de Galperin: que el consumo pasa por el ecommerce y eso no se verifica en los datos privados. Algo que no es así en el caso de CAME porque suma no solo lo que las pymes venden en forma presencial sino en el canal online.
Pero mientras que Milei pelea con los datos privados, en las últimas horas salieron indicadores todos para el mismo lado: para abajo. Incluso los avalados por la estadística oficial del INDEC. Las ventas en supermercados cayeron 3,1% interanual a precios constantes (acumulado enero-junio: -2,8%); los centros de compras (shoppings) retrocedieron 4,9% interanual (acumulado: -2,7%), con una caída mensual desestacionalizada del 6,2%; y los autoservicios mayoristas bajaron 3,1% interanual (acumulado: -3,0%). La excepción fue electrodomésticos, cuyas ventas a precios corrientes del segundo trimestre subieron 12,4% interanual, aunque el acumulado del semestre apenas creció 0,8%.
También apareció en las últimas horas el relevamiento de la consultora Scentia, muy valorada en el mercado. El consumo masivo atravesó julio con una nueva contracción interanual, aunque menos pronunciada que la de los meses previos. Según el informe de Tendencias de Consumo de Scentia, las ventas en el total de canales cayeron 2,6% frente a igual mes de 2025, un dato que marca una desaceleración respecto a junio y deja el acumulado del año en -2,9%.
El dato conforma un patrón que se repite desde comienzos de 2026: caídas interanuales moderadas, muy alejadas de los desplomes de dos dígitos que se registraron durante buena parte de 2024, cuando el consumo llegó a retroceder hasta 19,9% en septiembre de ese año. De hecho, tomando enero de 2023 como base 100, julio de 2026 se ubica en 86,3%, lo que confirma que el consumo masivo todavía no logra recomponer el terreno perdido en los últimos tres años.
El detalle por canal muestra una foto heterogénea. Los supermercados de cadena, que venían siendo uno de los canales más golpeados, exhibieron una marcada desaceleración en su caída: apenas -0,6% contra julio de 2025. Los mayoristas se movieron en la misma sintonía, con una baja de -0,5%, y los autoservicios independientes retrocedieron -1,2%.
El canal de kioscos y almacenes (K+T) fue la nota disonante: cayó -6,1% interanual, la contracción más fuerte entre los canales físicos tradicionales. Desde Scentia explican que ese resultado está influido por una base de comparación exigente, ya que en julio de 2025 este canal había mostrado un desempeño positivo.
En el otro extremo, dos canales sostienen su tendencia expansiva. Las farmacias crecieron 2,7% en volumen, impulsadas por alimentación, bebidas sin alcohol, desayuno y merienda, e higiene y cosmética, todas categorías con subas de entre 3,5% y 10,3%. Y el e-commerce volvió a ser el fenómeno del mes: +39,9% interanual, con categorías, incluso alimentación (+56,7%) y bebidas con alcohol (+59,1%), traccionando con fuerza. En el acumulado del año, el canal online ya suma 35,6% de crecimiento.
El acumulado de 2026 confirma la tendencia: -2,9% en total, con supermercados (-4,1%) y mayoristas (-3,3%) como los canales más afectados en el año, farmacias (-2,8%) y e-commerce como única excepción claramente positiva (+35,6%). El self service total —que agrupa supermercados y autoservicios— acumula -3,5% en el año, tras una caída de -0,9% en julio.
Otro indicador de la semana fue el índice de Confianza del Consumidor de la Di Tella: hubo una disminución del 1,08% respecto de julio. El pico de confianza en el actual gobierno se registró en enero de 2025 y desde entonces el índice acumula una caída de 15,09%. No obstante, desde el piso alcanzado en enero de 2024 —tras las primeras medidas del presidente Milei—, acumula una suba de 13,01%.
Lo cierto es que existe una brecha cada vez más grande entre el dato del INDEC y las mediciones privadas, además de la sensación térmica de la calle con salarios que no le ganan a la inflación y que perdieron poder de compra por los aumentos de tarifas. En ese escenario, no habrá boom de consumo que convenza. A lo sumo, un repunte si los salarios empiezan a mejorar. Lo que va quedar, sin lugar a dudas, es el debate.
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