El muro de Posadas-Encarnación mide cuatro kilómetros de largo y tiene cinco metros de altura.
Antes del alambrado con Bolivia, el muro que separó Argentina con Paraguay, ¿qué pasó?
Antes de la polémica que generó el cerco en Aguas Blancas, el muro en la frontera entre Posadas y Encarnación ya había generado controversia durante su construcción en 2015.
Mientras el gobierno nacional y la administración de Salta avanzan con la instalación de un cerco en la frontera con Bolivia, en la localidad de Aguas Blancas, la historia de un muro similar resurge en el debate público. En el puente internacional que une Posadas, Argentina, con Encarnación, Paraguay, se levantó hace una década una estructura de hormigón de 4000 metros de largo y cinco metros de altura, que transformó por completo la dinámica del cruce fronterizo más transitado del país.
Construido en 2015 bajo la presidencia de Cristina Kirchner y durante la gestión de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) encabezada por Oscar Thomas, el muro buscaba ordenar el flujo de personas y vehículos en la frontera. La estructura formó parte del Plan de Terminación de la central, al que se destinó alrededor de US$1500 millones y que terminó involucrando a Thomas en la causa de los cuadernos de las coimas.
Los vecinos habían impulsado una petición en la plataforma Change.org porque la construcción afectaba la estética de la costanera de Posadas.
Change.org
En su momento, este muro generó una fuerte controversia porque impedía el acceso directo de los peatones a la cabecera argentina del puente, obligándolos a subir a una pasarela aérea que los conectaba con la estación del tren. Y para los automovilistas, el cambio supuso un desvío considerable en su recorrido. Las redes sociales se hicieron eco de las quejas de los pobladores, quienes criticaron la división física entre ambas ciudades, donde el vínculo entre las poblaciones es fuerte: familias, amigos y trabajadores están repartidos a ambos lados de la frontera.
Las comparaciones con el muro en la frontera entre Estados Unidos y México no tardaron en surgir. Una petición impulsada por vecinos en la plataforma Change.org señalaba que la construcción afectaba la estética de la costanera de Posadas y cuestionaba la utilidad de una barrera sólida en ese punto, mientras otras zonas fronterizas permanecían sin control.
Ante la polémica y descartada la posibilidad de demoler la estructura por su alto costo, las autoridades de la EBY optaron por una solución creativa: convertir el muro en un mural artístico. Más de 50 artistas de Argentina, Paraguay, Bolivia y Perú participaron en la intervención, que fue inaugurada en 2019 con un festival. Además, el mural obtuvo un récord Guinness por la mayor superficie pintada con lápiz negro en el mundo, con unos 160 metros cuadrados, superando a una obra de 84,86 metros cuadrados en Colombia.
50 artistas de distintas partes de Latinoamérica convirtieron al muro en uno de los murales pintados más largos del mundo.
EBY
Según indicó a varios medios Valeria Garibotti, la coordinadora del proyecto artístico, la propuesta buscó reflejar la historia y la cultura compartida entre ambas ciudades, desde la era de los guaraníes hasta la construcción de la Costanera. Para Martín Goerling, director de la EBY en ese momento y actual senador nacional por la provincia de Misiones por el PRO, la intervención artística fue una manera de "incluir el muro en la ciudad" bajo el lema 'Yacyretá nos une'.
El muro de Posadas-Encarnación, aunque suavizado con arte, sigue siendo un testimonio físico de las políticas de control fronterizo en Argentina. Ahora, con el cerco que se levantará en Aguas Blancas, la discusión sobre los límites nacionales vuelve a cobrar relevancia. Mientras en Posadas se construyó una muralla de concreto que se transformó en mural, en Salta se plantea un alambrado para frenar el contrabando y los cruces ilegales. Dos muros, dos fronteras y un mismo dilema: cómo gestionar el tránsito entre países sin fracturar las comunidades que dependen de él.
La instalación de un cerco en Aguas Blancas busca combatir el narcotráfico y el contrabando, pero Bolivia advirtió sobre impactos en la relación bilateral
Debate. El juicio oral por las causas Hotesur y Los Sauces comienza abrirá el tercer proceso judicial por corrupción contra la expresidenta Cristina Kirchner, además de tener por primera vez en el banquillo de los acusados al diputado Máximo Kirchner.
Inicio. La primera audiencia está prevista para este viernes en la Sala AMIA de los tribunales de Comodoro Py, a la que ambos asistirán de manera virtual.
Lavado de dinero y asociación ilícita. La investigación se centra en un mecanismo que habría usado la firma hotelera e inmobiliaria para blanquear retornos provenientes de la obra pública.
Acusados y testigos. Las causas tienen 19 acusados, entre ellos Cristina Kirchner, Máximo Kirchner, Lázaro Báez, Cristóbal López y Fabián de Sousa. En total, ambas causas reunían más de 300 testigos, pero las partes acordaron reducir la lista para darle celeridad al debate.
Indagatorias y bienes inhibidos. A pedido de los fiscales Franco Picardi y Sergio Rodríguez, el juez Ariel Lijo citó para el 29 de octubre a los hermanos Jonathan y Emanuel Kovalivker. En total convocó a 36 imputados, que declararán hasta el 26 de noviembre, y decretó la inhibición general de bienes de todos los involucrados para evitar que los activos se vuelvan inalcanzables para el Estado.
Una droguería que actuaba como “dueña” de la agencia. Según los fiscales, la Suizo Argentina recibía información anticipada, controlaba las compulsas, fijaba precios con sobreprecios y usaba a Génesis S.A. como firma interpuesta. También habría dado órdenes sobre a qué firmas pagar y a quién designar o despedir dentro de la ANDIS.
Más de $137.000 millones en compras. Entre mayo de 2024 y agosto de 2025, la droguería obtuvo órdenes de compra por esa cifra, que los fiscales atribuyen a competencias simuladas y valores arbitrarios. Lijo también amplió la indagatoria de tres ya procesados por asociación ilícita: Atchabahian, Calvete y Arnaudo.
La versión de la empresa. Suizo Argentina rechazó las imputaciones y los sobreprecios y cuestionó las pruebas incorporadas a la causa, que calificó como un relato armado con mensajes y audios de personas que, según la compañía, en algunos casos nunca tuvieron vínculo con ella. Sostuvo que la ANDIS era uno de más de 10.000 clientes y que el 95% de su facturación proviene del sector privado, y afirmó que “la inocencia es total”.