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Política

El Gobierno no quiere un paro de transporte y está dispuesto a confrontar con La Fraternidad

La Casa Rosada quiere asegurar que funcionen colectivos, trenes y subterráneos el jueves durante el paro convocado por la CGT; por lo que tomarán medidas.

Gonzalo Prado

El Gobierno quiere que el transporte público funcione durante el jueves y, en ese sentido, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, decidió que le quitará la personería gremial al sindicato de La Fraternidad si no cumple con la conciliación obligatoria vigente. La decisión apunta a confrontar, de forma controlada, con gremios estratégicos en plena disputa política.

Desde Capital Humano, ante la consulta de El Observador, sostuvieron que la decisión de quitarle la personería gremial está tomada en el caso de que La Fraternidad y la Unión Tranviarios Automotor (UTA), este último en el interior del país, se plieguen al paro general que dispuso la Confederación General del Trabajo (CGT) para el jueves. Pettovello, junto a los secretarios de Trabajo, Julio Cordero, y de Transporte, Fernando Hermann, delineó la estrategia que tendrá la administración del presidente Javier Milei.

El Gobierno busca evitar el paro de transportes y amenaza con sanciones a La Fraternidad

El primer paso, siempre y cuando los gremios se adhieran a la medida de fuerza, es aplicarles una multa que prometen que será millonaria para luego avanzar con la quita de la personería, que es, básicamente, sentenciar de muerte al sindicato debido a que lo excluiría de cualquier tipo de negociación colectiva con las patronales del sector. “Sandra (Pettovello) se metió de lleno, tiene la decisión tomada y ya dio las órdenes necesarias al equipo de abogados para que avancen”, le dijo a este medio un integrante del gabinete al tanto de la iniciativa.

El Gobierno busca desalentar que no haya transporte durante el paro general, al igual que ocurrió en las anteriores medidas de fuerza convocadas por la CGT. Una de las banderas comunicacionales que pretende utilizar la administración libertaria es exhibir una baja adhesión a la protesta y, para eso, es clave contar con trenes, colectivos y subterráneos funcionando con normalidad.

El Gobierno no quiere un paro de transporte y está dispuesto a confrontar con La Fraternidad.

La Casa Rosada busca desactivar que los gremios del transporte se adhieran al paro de la CGT

La jugada tiene una doble lectura. Por un lado, en la Casa Rosada entienden que la pelea con los gremios “duros” fortalece el relato oficial de orden y disciplina fiscal en medio del debate por la reforma laboral, que volverá al Senado si Diputados ratifica los cambios acordados con la oposición. Por otro, apuestan a que una eventual confrontación con sindicatos del transporte no tenga un costo social elevado si logran garantizar el funcionamiento mínimo del servicio.

En Balcarce 50 sostienen que la conciliación obligatoria vigente les da sustento jurídico para avanzar. El argumento es que, al tratarse de un servicio esencial o estratégico, la interrupción podría configurar un incumplimiento grave. Los equipos técnicos de Capital Humano trabajan sobre antecedentes administrativos y dictámenes internos para sostener la eventual quita de personería ante la Justicia laboral, un terreno donde descuentan que habrá batalla.

El Gobierno no quiere un paro de transporte y está dispuesto a confrontar con La Fraternidad.

La CGT con su propio partido

La decisión también forma parte de una estrategia más amplia de diferenciación con la CGT. En el oficialismo recuerdan que, en paralelo al endurecimiento discursivo, el Gobierno negoció cambios en la reforma laboral que beneficiaron a la conducción sindical, como el mantenimiento de las cuotas solidarias y el financiamiento de las obras sociales. Esa dualidad es presentada como una muestra de pragmatismo político.

Cerca de Milei consideran que un paro con transporte funcionando “desactiva” el efecto simbólico de la protesta y deja expuesta a la central obrera ante la opinión pública. Incluso aguardan, puertas adentro, declaraciones altisonantes de dirigentes sindicales que puedan ser utilizadas como ejemplo de “privilegios” o posturas corporativas frente a un Gobierno que se presenta como reformista.

La incógnita pasa por la reacción judicial y política si finalmente se concreta la quita de la personería. En el entorno presidencial admiten que sería una medida de alto impacto institucional, pero remarcan que la decisión “no es contra los trabajadores sino contra las conducciones que incumplen la ley”. En ese equilibrio entre firmeza y cálculo político, la Casa Rosada apuesta a que el jueves no sólo sea una prueba de fuerza sindical, sino también una demostración de autoridad del Ejecutivo en un año atravesado por reformas y pulseadas en el Congreso.

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Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.